Revista Colombiana de Educación
Universidad Pedagógica Nacional
Golpe de Estado en Chile:
perspectivas e interacciones en clase
de historia
The Coup d Etat in Chile: Perspectives
and Interactions in History Class
O golpe de Estado no Chile: Perspectivas
e interações na aula de história
Para citar este artículo:
Para citar este artículo: Ojeda-Lopeda, P. C. y Medina-Morales, L. (2024). Golpe de Estado en Chile: perspectivas e interacciones en clase de historia. Revista Colombiana de Educación, (91), 76-98. https/doi.org/10.17227/rce.num91-16521
Resumen
Este artículo de investigación identificó las perspectivas históricas que emergen
en las interacciones profesor-estudiantes sobre las fuentes históricas llevadas al
aula para estudiar el golpe de Estado en Chile. Por lo tanto, el corpus se obtuvo
de la filmación de clases en tres cursos de secundaria, sobre el cual se realizó el
respectivo análisis dialógico del discurso. Los resultados muestran que emergieron
perspectivas tanto monológicas como dialógicas y se cuestiona que el abordaje
de un tópico controversial haga emerger per se diferentes perspectivas, resaltando
el papel del docente para lograrlo. Igualmente, se identificaron tres estrategias de
enseñanza para promover la emergencia de diferentes perspectivas en el aula, así
como las construcciones discursivas empleadas por profesores y sus estudiantes
para distanciarse o tomar posición frente al tema controversial. Finalmente, se invita a continuar indagando acerca de cómo promover la formación de jóvenes aprendices autónomos y críticos frente a temas controversiales en la clase de historia
Palabras clave
clase; historia; perspectiva
histórica; interacción
Abstract
This research article identified the historical perspectives that emerge in teacher-students interactions regarding historical sources brought to the classroom to study The
Coup d’État in Chile. For that reason, the corpus was obtained from class recordings in
three high school courses, upon which the respective Dialogical Discourse Analysis was
conducted. The results show that both monological and dialogical perspectives emerged,
questioning that the approach of a controversial topic makes different perspectives emerge, highlighting the role of the teacher in achieving this. Similarly, three teaching strategies were identified to promote the emergence of different perspectives in the classroom,
as well as the discursive constructions used by teachers and their students to distance
themselves or take a position on the controversial topic. Finally, there is an invitation to
continue investigating on how to promote the formation of young, autonomous and critical learners regarding controversial topics in history class.
Keywords
class; history; historical
perspective; interaction
Resumo
Este artigo de pesquisa identificou as perspectivas históricas que emergem nas interações professor-aluno sobre as fontes históricas trazidas para a sala de aula para estudar o Golpe de Estado no Chile. Portanto, o corpus foi obtido a partir da filmagem de
aulas em três cursos do ensino médio, sobre os quais foi realizada a respectiva Análise
Dialógica do Discurso. Os resultados mostram que tanto a perspectiva monológica quanto a dialógica emergiram e questionase que a abordagem de um tópico controverso
faz emergir diferentes perspectivas, destacando o papel do professor para alcançálo.
Da mesma forma, foram identificadas três estratégias de ensino para promover o surgimento de diferentes perspectivas em sala de aula, bem como os traços discursivos
utilizados por professores e seus alunos para se distanciarem ou se posicionarem sobre
o tópico controverso. Por fim, convidase a continuar indagando sobre como promover a
formação de jovens aprendizes autônomos e críticos diante de tópicos controversos na
aula de história.
Palavras-chave
aula; história; perspectiva
histórica; interação
Introducción
La historia es una ciencia interpretativa, pues concibe que el hecho
histórico puede analizarse desde diferentes perspectivas (Belvedresi,
2020; Chapman, 2017). En este sentido, es polifónica, ya que permite la
coexistencia de múltiples voces al abordar un evento histórico (Burke,
2010). Estas voces se manifiestan a través de diferentes géneros discursivos
(Bajtín, 1999). Uno de ellos es la clase de historia, donde suelen surgir
debates (King, 2019; Zapata et al., 2019). Diversos autores (Voet y Wever,
2017; Wansink et al., 2019) plantean que la alfabetización en la clase
de historia debe orientarse hacia el análisis de las fuentes y perspectivas
utilizadas para comprender los hechos históricos.
Al respecto, mientras algunos autores argumentan que en la clase de
historia se deben abordar temas controvertidos, definidos como cuestiones
que suscitan fuertes emociones y dividen opiniones (Huddleston y Kerr,
2017), con el fin de promover la aparición de distintas perspectivas (Hand
y Levinson, 2012; Moreno y Monteagudo, 2019), otros encuentran que al
tratar estos temas, los profesores tienden a presentar solo una perspectiva
(Chapman, 2017; Flensner, 2020; Ho et al., 2017).
Al analizar las clases de historia en Chile, Manghi (2013) y Manghi
y Badillo (2015) observaron que en ese espacio se desplegaban géneros
discursivos como el relato histórico y los explicativos. Sin embargo, según
Coffin (2004), ninguno de estos géneros presenta planteamientos resultado
de la consideración de diferentes perspectivas. Esto es precisamente lo que
pretende indagar este trabajo.
Tan importante como considerar diferentes perspectivas es que tanto
los profesores como los estudiantes adopten una postura frente al hecho
histórico. En un estudio realizado por Wansink et al. (2018), se grabaron
las clases de profesores que abordaron tanto temas poco controvertidos
(Revolución holandesa) como controvertidos (holocausto del pueblo
judío). Los investigadores identificaron los momentos en que los docentes
y los estudiantes tomaban posición frente al tema estudiado. Observaron
que, al tratar temas poco controvertidos, los profesores presentaban sus
propias opiniones y alentaban a los estudiantes a hacer lo mismo. No
obstante, esta práctica disminuía al tratar temas controvertidos. En dicho
estudio, los investigadores no identificaron las huellas y construcciones
discursivas empleadas para expresar una posición en relación con los
temas estudiados.
Oteíza et al. (2015), desde una perspectiva dialógica basada en el sistema de valoración de la lingüística sistémico funcional y en los conceptos
de gravedad y densidad semántica de la teoría de códigos de legitimación,
llevaron a cabo un estudio para comprender cómo, en dos aulas, profesores
y estudiantes interactuaban y construían significados relacionados con
la violación de los dd. hh. durante la Dictadura en Chile. Los resultados
mostraron que uno de los profesores daba prioridad a la presentación de
posturas éticas y emocionales que reproducían la perspectiva oficial sobre
el golpe de Estado, y su discurso se caracterizaba por el uso de expresiones
que enfatizaban las experiencias subjetivas. El otro profesor, en cambio,
priorizaba el enfoque de la temática desde el punto de vista de los conceptos disciplinares, lo que permitía desarrollar memorias alternativas o
contramemorias. Estas interacciones analizadas por los investigadores no
surgieron a partir del abordaje de fuentes históricas.
El presente estudio analizó las interacciones entre profesores y estudiantes en una clase de historia cuando abordaron fuentes relacionadas con el tema controvertido del golpe de Estado de 1973 en Chile. Esto se realizó considerando los siguientes elementos: en los estudios revisados, no se identificaron las huellas y construcciones discursivas mediante las cuales los profesores y estudiantes tomaban posición frente a eventos controversiales; las interacciones en la clase de historia analizadas no surgieron del trabajo con fuentes, una práctica que contribuye significativamente a la alfabetización histórica (Barton, 2018; Hover et al., 2016). Finalmente, no está claro si el estudio de temas controversiales favorece o no la aparición de diferentes perspectivas para su comprensión. A partir de lo anterior, esta investigación buscó responder a las siguientes preguntas:
-
¿Las interacciones entre profesores y estudiantes generadas alrededor del trabajo con fuentes relacionadas con un tema controvertido ¿tienden a privilegiar solo una voz o perspectiva, o permiten la emergencia de diferentes perspectivas?
-
Si emergen diferentes posturas o voces, ¿qué tipo de estrategias podrían facilitarlas?
-
¿Cuáles son las huellas y construcciones discursivas que evidencian la toma de posición de profesores y estudiantes frente al tema controvertido?
Marco conceptual
Esta investigación adoptó un marco sociocultural interdisciplinario, considerando tanto elementos propios de la historia y su aprendizaje, particularmente su concepción polifónica del hecho histórico (Burke, 2010), como del análisis dialógico del discurso (Ávila y Medina, 2012; Larraín y Medina, 2007; Medina, 2014). Se tomaron conceptos propios de la tradición dialógica bajtiniana, como los de polifonía (Bajtín, 2017) y voz (Bubnova, 2006), así como el de género discursivo (Bajtín, 1999), para entender la clase de historia como un espacio en el que convergen diferentes perspectivas o voces sobre temas controvertidos.
.1 La historia, disciplina interpretativa y polifónica
La historia como disciplina interpretativa concibe que el hecho histórico
puede abordarse desde diferentes perspectivas (Belvedresi, 2020; Chapman, 2017). De acuerdo con Stradling (2003), a partir de los años setenta
emergieron con mayor intensidad relatos históricos desde la perspectiva
de grupos que habían recibido menor atención, como las mujeres y las
minorías (Chávez-Moreno, 2021; Goody, 2021).
Esta manera de concebir la historia como una disciplina que da voz
a diferentes grupos es lo que Burke (2010) denomina historia polifónica,
concepto pertinente para esta investigación, dado su propósito de identificar la posible emergencia de diferentes voces cuando se aborda un tema
controvertido en clase (Hand y Levinson, 2012; Moreno y Monteagudo,
2019), o si se tiende a presentar solo una perspectiva histórica (Chapman,
2017; Flensner, 2020; Ho et al., 2017).
En ese sentido, las investigaciones sobre la alfabetización histórica
señalan que una de las labores del docente en clase debe orientarse hacia
la identificación y el análisis de diferentes perspectivas (Voet y Wever,
2017; Wansink et al., 2019), que pueden emerger de las fuentes históricas
(Hover et al., 2016).
De acuerdo con lo señalado, este estudio entiende la clase de historia como un género discursivo (Bajtín, 1999) que privilegia el trabajo con fuentes, además de un espacio de interacción en el que podrían surgir diferentes perspectivas sobre un evento controvertido que podrían entrar en tensión.
Género discursivo y tensión dialógica en la clase de historia
El término género discursivo se entiende desde la concepción según la cual,
en cada esfera social de interacción, se participa a través de prácticas discursivas que la cultura ha configurado como las más adecuadas. Cada género
impone aspectos temáticos, composicionales y de estilo, a través de los cuales
se buscan alcanzar propósitos sociales específicos. En cada esfera social en
la que se actualizan las prácticas discursivas, el sujeto escoge, de entre las
múltiples posibilidades, aquellos enunciados y formas más apropiados en
función de las condiciones sociohistóricas, contextuales y del interlocutor,
lo que indica la función de cada participante en la interacción (Bajtín, 1999).
Los diferentes puntos de vista que existen sobre un mismo evento
son concebidos como voces (Bajtín, 1999; Bubnova, 2006). Cuando
estas sostienen perspectivas opuestas, se está en presencia de tensiones
dialógicas (Ávila y Medina, 2012), en las que las voces buscan promover
su perspectiva y posicionarse frente a otras interpretaciones (Larraín y
Medina, 2007).
De acuerdo con King (2019) y Zapata et al. (2019), la clase de historia es
un espacio en el que surgen perspectivas controversiales que compiten, ya que
en ella se estudian temas susceptibles de ser interpretados desde perspectivas
que pueden ser opuestas (Voet y Wever, 2017; Wansink et al., 2019).
Al considerar que el trabajo con fuentes hace un importante aporte
a la alfabetización histórica (Barton, 2018; Hover et al., 2016), parte del
trabajo desarrollado por los docentes consistirá en apoyar a los estudiantes
en identificar las perspectivas que pueden existir sobre el evento histórico,
ver cómo influyen en su comprensión y hacer explícitas las tensiones que
subyacen entre ellas (Britt y Aglinskas, 2002).
Además de orientar a los estudiantes para que identifiquen las perspec- tivas y tensiones frente a los eventos históricos, la alfabetización histórica pretende que los estudiantes desarrollen posturas frente a los eventos que estudian, lo que contribuye a que se involucren en los procesos democráticos (Wansink et al., 2018). En este sentido, desde el análisis dialógico del discurso es poco lo que se conoce acerca de las estrategias y construcciones discursivas con las que estudiantes y profesores materializan su subjetividad y toman posición frente a eventos históricos en medio de interacciones discursivas.
Metodología
Se presenta un estudio cualitativo que empleó el análisis dialógico del
discurso, en adelante ADD (Ávila y Medina, 2012; Larraín y Medina,
2007; Medina, 2014), para analizar las interacciones profesor estudiantes,
haciendo uso de fuentes históricas, cuando abordaron la unidad “El quiebre
de la Democracia y la Dictadura militar”, estudiada en el currículum
chileno en tercer año de secundaria.
El corpus se obtuvo de tres cursos de historia compuestos por 90
personas: 87 estudiantes y 3 profesores. Dos cursos eran de colegios subvencionados y uno de un colegio particular. Se filmaron 25 clases para
un total de 30 horas de grabación.
Tanto los profesores como los directivos de los colegios y los apoderados de los estudiantes firmaron un consentimiento autorizando las grabaciones en video. Los estudiantes firmaron un asentimiento informado autorizando ser filmados.
Análisis
Las clases grabadas fueron transcritas por dos estudiantes de maestría
en historia. El primero transcribió las del profesor 1, el segundo las de la
profesora 2. De las ocho clases de la profesora 3, las cinco primeras fueron
transcritas por el primer historiador y las cinco últimas por el segundo,
haciendo que dos de esas clases fueran transcritas por ambos. Con la
información de esas dos clases, se calculó el porcentaje de acuerdo con
el uso de las fuentes en clase, que fue del 79 .
La clasificación de las fuentes históricas que podrían encontrarse durante el desarrollo de las clases se hizo según la definición de Hover et al. (2016), que distingue entre fuentes escritas por historiadores (textos de historiadores); fuentes en video (imágenes en movimiento de la época, testimonios en video, discursos orales); fuentes documentales (cartas, discursos escritos, resultados electorales); artefactos (vestuario, objetos, pinturas); otras (tabla 1).
.1 ADD. Categorías para construir las voces y pesquisar las huellas discursivas
Identificadas las fuentes, se analizó si, con base en ellas, se generaban
interacciones profesor-estudiantes. Cuando esto ocurría, se seleccionaban
dichos fragmentos para ser analizados desde el ADD.
Este análisis, que investiga cómo se inscribe la subjetividad en el
discurso, permite identificar si las interacciones tienden a ser monológicas
(solo emerge una voz) (Ávila y Medina, 2012; Wells, 2007) o dialógicas
(emergen diferentes voces) (Ávila y Medina, 2012; Bubnova, 2006; Wells,
2007), operacionalizando así el principio de la polifonía de Bajtín (2017)
y de tensión dialógica (Ávila y Medina, 2012).
El ADD ofrece categorías conceptuales resignificadas desde un enfoque
bajtiniano (Larraín y Medina, 2007) —sujeto del enunciado, locutor y
enunciadores— y reelaboradas a partir de la teoría de la enunciación
(Ducrot, 1986; Kerbrat-Orecchioni, 1993), que pueden identificarse en
los enunciados.
El sujeto del enunciado es el centro de referencia desde el cual se
construye el enunciado. El locutor es a quien se le atribuye la responsabilidad material del enunciado y presenta los puntos de vista que existen
sobre un tema determinado, adhiriendo o distanciándose del enunciador.
Los enunciadores son las voces o tomas de posición que emergen en el
enunciado; pueden diferir entre sí, confiriéndole al enunciado su carácter
polifónico y su tensión entre las diferentes voces.
Para este trabajo, el concepto dialógico enunciador se asimiló al
concepto histórico de perspectiva (Burke, 2010; Chapman, 2017), ya que
ambos se refieren a puntos de vista diferentes desde los cuales se puede
concebir una temática, en este caso, el golpe de Estado de 1973 en Chile.
Las huellas discursivas pesquisadas, a través de las cuales cada enunciador emergía en los enunciados, fueron:
-
Deícticos: expresiones cuyo significado emerge solo a través del contexto en el que ocurre la enunciación (Otaola, 2006).
-
Pronombres personales: personas gramaticales inscritas en el discurso (RAE, 2005).
-
Nominalizaciones: expresiones referidas a personas o entidades tratadas como tales; emergen en pronombres, sustantivos, nom- bres propios y expresiones nominales.
-
Subjetivemas: expresiones que remiten a juicios de valor de quien enuncia (Kerbrat-Orecchioni, 1993).
-
Modalidades: expresiones para construir la actitud y valoración del sujeto hacia lo enunciado. En este trabajo se acogieron las propuestas de Álvarez (2004) en las siguientes categorías: aléticas (indican que algo es probable o posible); deónticas (indican que algo debe hacerse, que está prohibido o para lo que debe solicitarse permiso) (Teberosky y Jarque, 2016); epistémicas (refieren a estados mentales o de construcción de conocimiento) y apreciativas (expresiones para emitir juicios de valor sobre objetos, hechos o procesos).
Resultados
En diferentes clases fueron empleadas fuentes, pero su uso no siempre generó interacciones verbales (tabla 1).
Tabla 1.
A continuación, se analizan las interacciones que caracterizaron a cada curso.
.1 Curso 1
Se filmaron ocho clases en las que se presentaron 13 fuentes. Solo en tres
de ellas se produjeron interacciones basadas en estas fuentes. A pesar de
que los textos escritos por historiadores fueron los más utilizados, no
dieron lugar a interacciones.
En este grupo, las interacciones se dividieron en monológicas y dialógicas. La primera interacción se centró en una obra de arte (tabla 2); la segunda, en una imagen publicitaria (tabla 3).
Tabla 2.
El sujeto del enunciado en esta interacción verbal gira en torno al
significado de la obra de Roberto Matta en el contexto de Chile en la
década de 1970. Se trata de una interacción monológica, ya que solo se
construye una voz o perspectiva: la obra de Matta representa el triunfo de
Allende. Dado que solo hay un enunciador, no existe tensión dialógica y
los locutores se adhieren a esa voz.
La perspectiva se construye desde una modalidad epistémica, con
preguntas planteadas por el locutor-profesor que apuntan a que los estudiantes identifiquen que la obra representa algo más que un gol (L2-3,
“¿qué va a decir…?”, “¿A qué hará referencia Matta?”). El locutor E2 responde empleando un adverbio para disminuir el grado de certeza de lo
que dirá, seguido de un artículo indefinido en tercera persona plural que,
junto al nominal, remarca lo general de su respuesta (L4, “… como a las
elecciones”). La respuesta del locutor E3 introduce un sujeto indeterminado, mediante un verbo en tercera persona plural que utiliza el mismo
artículo indefinido y el nominal usado por E2, lo que impide identificar
a qué elección se están refiriendo (L6, “cuando ganaron las elecciones”).
Ante las respuestas imprecisas, el profesor plantea una pregunta (L7)
que lleva al estudiante a usar un nominal propio. Luego, continúa modalizando apreciativamente con un subjetivema positivo (L8, “Allende. Fue un
golazo”), dejando en claro que ha logrado identificar el carácter metafórico
de la obra. En ese momento, emerge explícitamente la perspectiva a la
que se adhiere el locutor E3.
El profesor resalta lo correcto de esa interpretación a través del uso de
subjetivemas adverbiales (L12-13, “(…) representa justamente, como muy
bien señala, el triunfo de Allende”), y finaliza adhiriéndose a la perspectiva, empleando el mismo subjetivema de E3, seguido de otro igualmente
apreciativo (L13, “Era un golazo, sin duda”).
Tabla 3.
En esta interacción, el sujeto del enunciado gira en torno a lo que
representa un afiche publicitario, y emergen tres voces o perspectivas. 1)
Resalta el papel de la élite durante las manifestaciones contra Allende. 2) Es
una burla dirigida hacia la élite. 3) Representa a las familias que no tenían
qué comer durante el gobierno de Allende. Las dos primeras perspectivas
son planteadas por el profesor, y la tensión dialógica es mínima. La tensión
aumenta entre la segunda y la tercera perspectiva, esta última planteada
por los estudiantes.
La interacción inicia cuando el profesor sugiere dos perspectivas que
pone en tensión empleando un disyuntivo (L3-4, “¿Resaltar el papel de
la élite o están ahí haciendo una especie de mofa a la élite?”), y modaliza epistémicamente para que los estudiantes tomen posición (L3, “¿qué
busca?, L4, ¿qué creen ustedes?; L5, ¿qué creen ustedes que simboliza la
cacerola?).
Los locutores E5 y E6 plantean una perspectiva diferente: el afiche
representa a las familias que, durante el gobierno de Allende, no tenían
qué comer. Esta perspectiva se construye empleando un verbo en tercera
persona plural que introduce un sujeto grupal desconocido, cuya acción se
presenta a través de un subjetivema verbal negativo que afecta al nominal
“las familias”, (L6, “…que estaban perjudicando a las familias”), quienes
estarían siendo representadas por la fuente y recurren a los sartenes para
visibilizarse. La construcción de esta perspectiva continúa con E6; su enunciado incorpora implícitamente el nominal al que hizo referencia E5 y lo
complementa empleando una modalidad apreciativa negativa (L9-10; “…
que no estaban (las familias) pasando un buen momento en cuanto a la
alimentación”).
Frente a la tercera perspectiva, el locutor-profesor inicialmente parece
adherir (L11; “No hay comida, ¿cierto? No hay comida para echar a la
olla”); sin embargo, toma distancia y se adhiere a la segunda perspectiva
que continúa construyendo, convirtiendo al nominal plural “las familias”,
que había aparecido en los enunciados de E5 y E6, en un nominal singular: “la élite”, presentándolo ahora desde una modalidad apreciativa
negativa (L12-13; “La élite no se murió de hambre…”, “…de hambre no
murieron…”), usada para distanciarse de la tercera perspectiva y adherirse
a la segunda.
.2 Curso 2
Se filmaron nueve clases en las que se presentaron 10 fuentes. En siete
clases hubo interacciones basadas en las fuentes. Las más empleadas
fueron otras (tabla 1).
En este grupo, fueron comunes las interacciones dialógicas y la tensión
entre las perspectivas. La primera interacción giró en torno al resultado
electoral que situó a Allende como presidente (tabla 4); la segunda se originó a partir de las vivencias de miembros de las familias de los estudiantes
que vivieron durante el golpe de Estado (tabla 5).
Tabla 4.
El sujeto del enunciado en esta interacción verbal gira en torno a las
consecuencias sociales y políticas que generó la elección de Allende.
Emergieron dos voces o perspectivas: 1) los que no votaron por Allende, se
le enfrentarán; 2) algunos de los que no votaron por Allende podrían estar
de acuerdo con él. La primera perspectiva la apoya el locutor-profesora,
mientras que la segunda la defiende el locutor E2. La tensión dialógica
surge cuando E2 rechaza la perspectiva de la profesora.
La primera perspectiva comienza a construirse cuando hacen referencia al concepto de mayoría absoluta y continúa a través de una afirmación
que evidencia la división política en la que se encontraba Chile (L8, “… los otros dos tercios de la población no estaban con él”). Posteriormente, utilizando una expresión alética precedida de un intensificador, la perspectiva
se configura completamente al afirmar que, en la sociedad chilena, presentada a través de un verbo en tercera persona plural, habrá enfrentamientos
(L9, “… lo más probable es que iban a empezar confrontamientos”). A
esta perspectiva se adhiere el locutor-profesora.
La perspectiva anterior es cuestionada por el locutor E2, quien utiliza
una expresión epistémica de duda (L10, “Profe, no sé”) y propone otra:
algunos de los que no votaron por Allende podrían estar de acuerdo con
él. Esta perspectiva se construye modalizando aléticamente con un verbo
condicional (L10, “igual se podría decir…”), planteando otra interpretación
según la cual algunos de los votantes de Alessandri podrían no tener
diferencias con Allende (L10-11).
El locutor-profesora emplea un subjetivema para calificar positivamente la intervención de E2 (L12), pero sin adherir a esa voz. Más adelante
retoma la primera perspectiva empleando un nominal plural, al que le
atribuye intenciones diferentes a las de Allende, que genera conflictos en
la sociedad chilena (L16-18, “Distintos polos, tres tercios que querían cosas
distintas, y como gana Allende los otros dos tercios se quedan al margen y
comienzan estos conflictos”). Luego, modaliza apreciativamente de forma
negativa la elección de Allende para recalcar la primera perspectiva, a la
que el locutor-profesora adhiere (L20-22).
Tabla 5.
El sujeto del enunciado en esta interacción se construye alrededor
de las experiencias que los familiares de los estudiantes tienen acerca del
golpe de Estado. En la interacción emergen dos voces o perspectivas entre
las que ocurre una tensión dialógica: 1) el golpe de Estado puso orden en
Chile; 2) no se puede hablar de orden cuando los DD. HH. fueron violados.
A la primera adhieren los locutores mamá de E17 y abuela de E19; a la
segunda adhiere el locutor E7.
La primera perspectiva se configura a través de verbos en tercera persona
singular y algunos en plural (L7, “Mi mamá dijo …”; L10, “Decía que sufrieron
mucho; L11, “El tema de la delincuencia, decía”; L15, “Decía que no había
delincuencia”), empleados por los hablantes para distanciarse del enunciado,
haciendo recaer la responsabilidad de su contenido en otros (la mamá, la
abuela), quienes son realmente los locutores. Estos enunciadores se configuran
empleando subjetivemas apreciativos positivos atribuidos al golpe de Estado
(L7, “puso un orden en Chile”; L11, “había más orden en el país”). A esta
perspectiva adhieren los locutores-mamá de E17 y abuela de E19.
La tensión dialógica empieza a ser instalada por el locutor-profesora
cuando afirma que podría haber otra interpretación del toque de queda
como orden. Se construye multimodalmente con gestos y, a nivel verbal, emerge cuando modaliza aléticamente empleando un adversativo que
involucra a un nominal indefinido, que podría tener otra interpretación
(L14, “… aunque otra persona pueda decir que eso no es orden”).
La segunda perspectiva —no se puede hablar de orden cuando los
derechos humanos fueron violados—, es construida plenamente por el
locutor E7. Emplea un adverbio y la tercera persona plural para aludir a
quienes sostienen la primera perspectiva (L18-19, “La Dictadura, como
dicen muchas personas, es una cuestión de orden…”), e inmediatamente
usa un adversativo para distanciarse de esa voz. Luego, modaliza apreciativamente empleando el pronombre “yo”, inscribiendo así su postura en
primera persona (L19-20, “pero yo no encuentro que el orden se manifieste
en violencia hacia las personas, violándose los DD. HH.”). Este locutor
anticipa una pregunta que podrían hacérsela los locutores planteados por
E17 o E19, y la responde empleando una conjunción causal usada para
contraargumentar (L20-22, “¿Por qué no había delincuencia?, porque la
gente no salía a la calle y si salían los mataban, entonces eso no es orden”).
A esta segunda perspectiva adhiere E7.
El locutor-profesora, enunciando desde una modalidad epistémica
(L23, “¿Te das cuenta …?”; L26, “eso lo podemos cuestionar”), explicita
la tensión dialógica entre las perspectivas (L23-26, “la argumentación que
tiene G. de sus familiares y en la que entregas tú … para algunos es positivo
… ¡pero ojo! ¿orden significa violentar a una persona?”.
.3 Curso 3
De las ocho clases filmadas, en dos hubo interacciones verbales alrededor de las fuentes; las más empleadas fueron los documentos (tabla 1). Ambas interacciones fueron monológicas, por lo que solo se presenta el análisis de una de ellas; la que giró alrededor de los resultados del plebiscito de 1988 que devolvió la democracia a Chile (tabla 6).
Tabla 6.
El sujeto del enunciado en esta interacción giró en torno al significado
de los resultados del plebiscito. En ella, emergió solo una voz o perspectiva:
al terminar la dictadura, Chile continuaba polarizado. A esta perspectiva
adhieren el locutor E8 y el locutor-profesora.
Esa perspectiva es construida desde una modalidad apreciativa, con subjetivemas que resaltan la polarización de la sociedad (L11, “Que la opinión estaba súper dividida y no se ve como la gran mayoría en la votación”). Las huellas discursivas empleadas para argumentar a favor de cada uno de los extremos políticos son semejantes: verbos deónticos en primera persona plural, que generan la sensación de acuerdo entre todos los participantes, y subjetivemas adverbiales. Estas estrategias aparecen en la argumentación tanto de quienes votaron “no” (L12-13, “tenemos que decir que claramente ganó el no, eso está sin discusión. Efectivamente la mayoría absoluta 50 , la ganó la opción no”; L16-17, “Este país todavía presenta una división, pero claramente casi 2/3 de la población apoya la opción del no”), como de los que votaron “sí” (L14-16, … eso —43 apoyando la dictadura— no lo podemos desconocer tampoco (…). Es muy importante que analicemos las cifras y veamos que efectivamente no podemos decir que Chile estaba así absolutamente…10 votó que sí, no”). A esta perspectiva adhieren los locutores E8 y la profesora.
Conclusiones
Este trabajo buscó establecer si el abordaje de un tema controvertido en clase de historia favorecía o no la emergencia y el análisis de diferentes perspectivas para su comprensión, las estrategias empleadas para lograrlo e identificar las huellas discursivas que estudiantes y profesores emplearon para tomar posición frente al mismo. A continuación, se responde a las preguntas de investigación.
.1 ¿Perspectivas monológicas o dialógicas? Estrategias
Este estudio encontró que hubo algunas interacciones de tipo monológicas
(interacciones 1 y 5), y otras dialógicas (interacciones 2, 3 y 4). Como todas
ocurrieron en el contexto de un tema controvertido como lo es el golpe de
Estado en Chile de 1973, no es posible afirmar, como lo manifiestan algunos
autores (Hand y Levinson, 2012; Moreno y Monteagudo, 2019), que al
trabajar con asuntos controvertidos necesariamente emergerán diferentes
voces o perspectivas. Para que ello ocurra, el profesor cumple un papel
central. Esta investigación identificó tres estrategias de enseñanza empleadas
para lograr que emergieran diferentes voces en el aula. Estas fueron:
Explicitar las perspectivas: consistió en presentar directamente posibles
perspectivas. En la interacción dos, cuando el profesor presenta la fuente,
plantea desde el inicio dos interpretaciones —el afiche resalta el papel
de la élite durante las manifestaciones en contra de Allende; el afiche se
burla de la élite—. Si bien esta estrategia aseguró la presencia de más de
una perspectiva, no implicó que cada una fuese examinada, algo necesario
para fomentar la alfabetización histórica (Britt y Aglinskas, 2002).
Insinuar las perspectivas: el profesor sugiere que puede existir otra
posible interpretación. Ocurrió en la interacción 4, cuando la profesora
dejó entrever otra manera de entender el toque de queda como orden,
dando así la oportunidad para que una estudiante (E7) elaborara otra
interpretación: toque de queda como miedo.
Desestimar alguna perspectiva y desarrollar la propia: consiste en
disentir de las perspectivas planteadas por el profesor y que el estudiante
plantee una diferente. Para que esto ocurra, el profesor ha convertido su
clase en un espacio respetuoso de las opiniones expresadas, al punto de
que los alumnos sienten que pueden distanciarse de lo manifestado por el
docente. En la interacción 2, los estudiantes desestimaron las perspectivas
propuestas por el profesor y plantearon otra: el afiche representa a las familias chilenas que no tenían qué comer. También ocurrió en la interacción
3, cuando la estudiante se distanció de la perspectiva desarrollada por la
profesora: “Profe, no sé. Igual se podría decir que…”.
Para evitar que surgieran diferentes voces y posicionar solo una perspectiva monológica, las estrategias empleadas por los profesores fueron:
Respaldar la perspectiva: consistió en adherir a una perspectiva sin
desarrollar otras. En la interacción 5, cuando E8 planteó cómo debían
interpretarse los resultados del plebiscito de 1988, inmediatamente la profesora argumentó solo en favor de ella sin considerar otras posibles voces.
Reducir la incertidumbre: implica co-construir con el estudiante la
perspectiva, de modo que pase de ser genérica a precisarse, para luego
adherir a ella. En la interacción 1, el profesor les planteó a sus estudiantes
algunas preguntas (“¿cuál será este primer gol?”, “¿qué elección?”), que
los llevaron a precisar su respuesta y una vez construida la perspectiva,
el profesor adhirió a ella.
Los resultados de este trabajo apoyan lo planteado por Chiaro y
Leitão (2005), pues se encontró que los procesos de discusión de diferentes perspectivas que ocurrieron en clase fueron posibilitados en buena
parte por los docentes. También se encontró evidencia que apoya los
planteamientos de Britt y Angliskas (2002), en el sentido de que son
los docentes quienes ayudan a los estudiantes a identificar y explicitar
las perspectivas alrededor de las fuentes, porque no es algo que ocurra
espontáneamente.
Sin embargo, los alumnos no siempre requirieron ese apoyo explícito del docente para promover otras perspectivas. El análisis evidenció que aquellos tomaban la iniciativa de construir sus propias perspectivas, desafiando incluso las del profesor (interacción 2 e interacción 4), lo que puede interpretarse como evidencia de pensamiento crítico sobre temáticas históricas (Hover et al., 2016; Wansink et al., 2018). Consideramos que esta característica solo fue posible porque los docentes convirtieron sus aulas en verdaderos espacios sociales de interacción (Bajtín, 1999), es decir, lugares que permiten convocar diferentes voces (Bubnova, 2006; Peters y Johannesen, 2020), frente a los eventos históricos.
.2 Huellas discursivas y toma de posición
Al igual que los trabajos de Meléndez y Escobar (2018) y de Wansink et
al. (2018), este encontró que algunos docentes tomaban posición frente
al hecho controvertido. Dentro de las construcciones y huellas discursivas
empleadas para mostrar su postura estuvieron el empleo de subjetivemas,
para mostrarse a favor de la elección de Allende —“Era un golazo, sin
duda”—, o para evidenciar su desacuerdo con otra perspectiva, como la
que manifestaba que todas las familias habían padecido hambre durante
el gobierno de Allende —“de hambre no murieron por lo menos”—.
También fue común el uso de recursos multimodales apreciativos, como
los gestos, para expresar que se quería dar otro sentido a los términos
empleados —orden, mayoría, acompañados con gestos de comillas—.
Otra construcción discursiva fue el uso de verbos, conjugados en la
primera persona del plural, para generar la sensación de que todos los
participantes estaban de acuerdo con las perspectivas que los docentes
estaban proponiendo —“sabemos”, “podemos”, “tenemos”, “analicemos”, “veamos”—.
Esta investigación abordó un punto menos trabajado en la literatura:
las construcciones discursivas que, al analizar las huellas lingüísticas
empleadas por los estudiantes frente a eventos controvertidos, evidencian
posicionamiento o distanciamiento.
Para distanciarse de una perspectiva determinada, los estudiantes
utilizaron construcciones discursivas con verbos en tercera persona que
señalaban a otro locutor como el responsable material del enunciado
—“Mi mamá dijo”, “(mi abuela) decía que sufrieron mucho”, “(mi abuela)
decía que no había delincuencia”—.
Aunque este trabajo no abordó el tema de la construcción de memorias alternativas en las aulas chilenas frente a la historia reciente de violación de DD. HH. durante la dictadura, como lo han hecho otros investigadores (Oteíza, 2017; Oteíza et al., 2015), es probable que sirva para complementar las investigaciones realizadas sobre este tema, ya que esta investigación encontró que, frente a algunas interpretaciones hegemónicas o que intentaban ser impuestas por los profesores, algunos estudiantes tomaron posición y desarrollaron interpretaciones alternativas. Las huellas discursivas utilizadas para construir estos posicionamientos fueron diversas:
-
El uso de la primera persona singular implícita, complementada con verbos condicionales —“Profe, no sé. Igual se podría decir que…”—, utilizados para cuestionar la interpretación de la do- cente de que todos los votantes de Alessandri estaban en contra de Allende.
-
El uso de la primera persona singular junto con adverbios de negación, como “yo no encuentro que el orden se manifieste en violencia hacia las personas,” se utilizó para expresar la opinión de que el toque de queda generaba miedo en lugar de mantener el orden, una perspectiva alternativa construida por la estudiante, en contraposición a la perspectiva hegemónica.
-
El uso de un subjetivema apreciativo, como “Fue un golazo,” mediante el cual un estudiante evaluó positivamente la elección de Allende, en contraste con otras interpretaciones que la consideran un hecho negativo.
A partir de estas huellas lingüísticas, los estudiantes incorporaron
su subjetividad en su discurso, tomaron posición y confrontaron otras
perspectivas, generando tensión dialógica (Ávila y Medina, 2012).
En los estudios sobre interacciones en el aula en Chile, generalmente
se observa que los estudiantes participan poco y suelen ser receptores del
discurso del docente (Agencia de Calidad de la Educación, 2018). Sin
embargo, esta investigación permitió demostrar que, cuando se promueven interacciones flexibles, diversidad de perspectivas y confianza en la
comunicación en el aula, los estudiantes pueden posicionarse ante temas controvertidos, incorporando su subjetividad en los discursos. Estos resultados sugieren la posibilidad de desarrollar una agenda de investigación
más amplia para identificar las condiciones comunicativas y educativas que
facilitan la participación autónoma de las y los estudiantes y su capacidad
de posicionarse frente a temas controvertidos.
Al respecto, consideramos necesario incluir, en el foco de un programa investigativo semejante, la figura del docente como un agente fundamental en el proceso de fomentar la toma de posición de los estudiantes y promover una mayor dialogicidad en la enseñanza de temas controvertidos. Se trataría de un programa investigativo de intervención en el aula y de formación a lo largo de la vida que permita a las y los docentes promover la emergencia de diferentes perspectivas en clase. Este habría de fundamentarse en un enfoque metodológico dialógico, que aplique el principio de alteridad y reconozca a los estudiantes como interlocutores válidos con sus propias perspectivas. Esto permitiría identificar las diversas voces que circulan en torno a eventos controvertidos en los diferentes espacios de interacción y promover la reflexión del agente educativo sobre su práctica, considerando el escenario como un lugar en el que los sujetos que interactúan deben ser reconocidos en su otredad, un principio fundamental de un enfoque dialógico.
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