Folios
0123-4870
Universidad Pedagógica Nacional
https://doi.org/10.17227/folios.61-17179

Recibido: 22 de agosto de 2022; Aceptado: 3 de agosto de 2024; : 1 de enero de 2025

Memoria, espacio y acciones colectivas: aportes a los estudios sociales desde las tesis de posgrado 1


Memory, Space, and Collective Actions: Contributions to Social Studies from Graduate Theses


Memória, espaço e ações coletivas: contribuições para os Estudos Sociais a partir de teses de pós-graduação

N. Mendoza-Romero, 2 J. Aponte-Otálvaro, 3

Doctora en Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México. Profesora del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia. nmendoza@pedagogica.edu.co https://orcid.org/0000-0003-2297-5370 Universidad Pedagógica Nacional departamento de Ciencias Sociales Universidad Pedagógica Nacional Bogotá Colombia
Magíster en Estudios Sociales, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia. Profesor del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional. japonte@pedagogica.edu.co https://orcid.org/0000-0002-0577-5484 Universidad Pedagógica Nacional Universidad Pedagógica Nacional Bogotá Colombia

Resumen

Este artículo de investigación analiza la producción investigativa de las tesis de la Maestría en Estudios Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional durante el periodo 2008-2019, desde tres campos de saber: las memorias, el espacio y las acciones colectivas, con el fin de identificar sus aportes a los estudios sociales y determinar sus relaciones con las teorías sociales contemporáneas. Metodológicamente, se trabajó desde la investigación documental y el análisis crítico de contenido de 66 tesis, a partir de la revisión de los problemas de investigación, los referentes teóricos y metodológicos, los principales resultados y los aspectos investigativos emergentes. El estudio concluye que en las tesis analizadas predomina un interés por la construcción de problemas de investigación contextuales desde un enfoque “interdisciplinar situado”, dado que se articulan conceptos, métodos y técnicas de diversas disciplinas para su desarrollo, y porque se problematiza la producción de conocimiento y la propia práctica investigativa en relación con los sujetos con los que se trabaja y con los campos de saber en los que se inscriben.

Palabras clave:

estudios sociales, memorias, organizaciones sociales, espacio, investigación interdisciplinaria.

Abstract

This research article analyzes the investigative production of the theses of the Master’s program in Social Studies of the Universidad Pedagógica Nacional during the period 2008-2019, focusing on three fields of knowledge: memories, space, and collective actions., The aim is to identify their contributions to social studies and determine their relationships with contemporary social theories. Methodologically, the study was conducted through documentary research and critical content analysis of 66 theses, based on the review of research problems, theoretical and methodological references, main results, and emerging research aspects. The study concludes that the analyzed theses show a predominant interest in constructing contextual research problems from an “ interdisciplinary situated” approach, as they integrate concepts, methods, and techniques from different disciplines for their development, and because they question the production of knowledge and the investigative practice itself in relation to the subjects with whom they work and the fields of knowledge in which they are involved.

Keywords:

social studies, memories, social organizations, space, interdisciplinary research.

Resumo

Este artigo de investigação analisa a produção investigativa das teses do programa de Mestrado em Estudos Sociais da Universidad Pedagógica Nacional no período de 2008 até 2019, com foco em três áreas de conhecimento: memórias, espaço e ações coletivas. O objetivo é identificar suas contribuições para os estudos sociais e determinar suas relações com as teorias sociais contemporâneas. Metodologicamente, o estudo foi realizado por meio de pesquisa documental e análise crítica do conteúdo de 66 teses, partindo da revisão dos problemas de investigação, os referentes teóricos, a metodologia, os principais resultados e os aspectos investigativos emergentes. O estudo conclui que as teses analisadas demonstram um interesse predominante na construção de problemas de investigação contextuais a partir de uma abordagem “interdisciplinar situado”, uma vez que integram conceitos, métodos e técnicas de diversas disciplinas para seu desenvolvimento, e porque questionam a produção de conhecimento e a própria prática investigativa referentes aos sujeitos com quem trabalham e aos campos de saber nos quais se inscrevem.

Palavras-chave:

estudos sociais, memórias, organizações sociais, espaço, investigação interdisciplinar.

Introducción

Los estudios sociales son un campo dinámico de producción constante de conocimiento, guiado por algunas de las principales elaboraciones conceptuales de las teorías sociales contemporáneas. Este campo integra múltiples problemáticas en las que se articulan las ciencias humanas y sociales, y se exceden las fronteras disciplinares (Serna, 2011), mediante abordajes interdisciplinares, multidisciplinares e incluso (in)disciplinares (Walsh et al., 2002).

Se trata de un campo de saber que, junto con los estudios culturales y los estudios de la subalternidad, se basa en posturas críticas respecto a la producción del conocimiento y sus geopolíticas, desde diversos niveles de comprensión y complejidad (Restrepo, 2014). Los estudios sociales plantean debates sobre el estatuto epistemológico de las ciencias sociales, sus enfoques de investigación, metodologías y marcos de análisis, así como cuestionamientos a los discursos hegemónicos de las disciplinas sociales. Todo ello con el fin de dar lugar y legitimidad a la producción de saberes y teorías locales, al incorporar en los análisis la articulación entre reflexiones conceptuales y prácticas sociales (Serna, 2011).

Dentro de la producción investigativa de este campo, se encuentran las tesis de la Maestría en Estudios Sociales (en adelante MES) de la Universidad Pedagógica Nacional, que inició su primera cohorte en el año 2008. En sus 14 años de funcionamiento, los procesos de formación de la MES se han organizado en cinco líneas de investigación: “Memoria, identidad y actores sociales”; “Construcción social del espacio”; “Estudios históricos”; “Educación, ciudadanía y subjetividades políticas” y “Lenguaje, comunicación y estudios sociales”. De estas, las tres primeras líneas siguen vigentes y son respaldadas por la trayectoria académica e investigativa de dos grupos de investigación: Geopaideia y Sujetos y Nuevas Narrativas en la Investigación y Enseñanza de las Ciencias Sociales.

El propósito de la investigación en la que se basa este artículo fue realizar un balance analítico de las 134 tesis producidas en la MES entre 2008 y 2019, enfocándose en tres ejes temáticos: memorias, subjetividades y territorio. El objetivo fue identificar sus aportes a los estudios sociales y determinar sus relaciones con las teorías sociales contemporáneas. El desarrollo de la investigación evidenció que varias tesis incorporaban movimientos y organizaciones sociales en su objeto y temas de estudio, así como problematizaciones que excedían la categoría territorio. Por esta razón, los ejes temáticos se ajustaron a: memorias, subjetividades, estudios sociales del espacio y acciones colectivas, movimientos y organizaciones sociales.

El interés por trabajar estos ejes surge del análisis realizado por el equipo de investigación sobre los campos de reflexión de las líneas de investigación del programa, así como del conocimiento de las tesis elaboradas en la Maestría. La investigación también reconoce, de acuerdo con Diaz y Sime (2016), que las tesis de posgrado son producciones que realizan una contribución académica significativa a diferentes áreas del conocimiento y que, en la actualidad, cuentan con una amplia circulación a través de los repositorios digitales institucionales.4 En el caso colombiano, se encuentra un desarrollo escaso de este tipo de investigaciones y, particularmente, conforme a los resultados de esta investigación, no existen indagaciones sobre las tesis de maestría en el campo de los estudios sociales o estudios culturales del país.

Perspectiva Conceptual

Las reflexiones sobre las memorias sociales, el espacio y las diversas formas de movilización y acción colectiva forman parte de los problemas centrales en el campo de los estudios sociales. En sus versiones contemporáneas, estos temas se abordan desde enfoques interdisciplinares y se inscriben en los denominados giros en las ciencias sociales: interpretativo, cultural, afectivo, espacial y, más recientemente, el giro hacia las prácticas (Fardela y Carvajal, 2018).

Las memorias sociales han tenido desarrollos teóricos diferenciados en disciplinas como la historia, la antropología y la sociología, así como en campos interdisciplinares como los estudios visuales y culturales. Estas elaboraciones han estado asociadas a demandas en defensa de los derechos humanos y a procesos de justicia transicional frente a gobiernos dictatoriales y regímenes totalitarios del siglo pasado, en varios países del mundo (Allier, 2011).

Por esta razón, es posible afirmar que el estudio de la memoria es un fenómeno interdisciplinario e internacional que, desde fines del siglo XX, se ha establecido con solidez en las ciencias humanas (Saban, 2020, p. 380). Este posicionamiento ha dado lugar a la consolidación de categorías como: memoria colectiva (Halbwachs, 2004; Cuesta, 2008), memoria cultural (Saban, 2020), memoria comunicativa (Welzer et al., 2012), memoria histórica (Halbwachs, 2004; Aguilar, 2008), memorias transnacionales (Huyssen, 2002), políticas de la memoria y regímenes de memoria (Rabotnikof, 2007), entre otras.

En el marco de estas reflexiones, se reconoce que los sentidos sobre el pasado son conflictivos porque los grupos sociales buscan incidir en el tipo de recuerdos, silencios y olvidos sociales que se transmiten entre generaciones (Jelin, 2002). Estas “batallas por la memoria” tienen un significado profundo, ya que son una expresión de evocaciones de poderes perdidos y, en suma, de sociedades que no han acometido en profundidad una asunción del pasado en el presente (Cuesta, 2008, p. 17).

La constitución de memorias abarca al menos dos dimensiones (Mendoza, 2015): por una parte, las formas en que los sujetos se relacionan individualmente con lo sucedido y lo que se “recuerda”, mediado por sentidos, interpretaciones e imaginarios circulantes (Levín, 2011). Por otra parte, las modalidades que una sociedad construye para elaborar y negociar interpretaciones colectivas sobre su pasado (Aguilar, 2008), que pueden dar lugar o no a la configuración de regímenes de memorias, es decir, constituirse como “ofertas de sentido temporal” (Rabotnikof, 2007) que definen el escenario de lo posible de ser recordado u olvidado en una sociedad.

Los estudios sociales del espacio indagan sobre los múltiples vínculos que los seres humanos establecen con el espacio, entendido este como productor de significados, sentidos y experiencias configuradas a partir de las prácticas sociales (Tuan, 2001). Este ámbito de conocimiento, donde confluyen varios debates provenientes del giro epistemológico en la geografía (Delgado, 2003), explora las relaciones sociales que se configuran en y a partir del espacio físico. Aunque el análisis geográfico ha concentrado un amplio espectro de la investigación, en particular la geografía humanística, el estudio del espacio no es objeto exclusivo de la geografía.

En este campo de estudios confluyen perspectivas disciplinares e interdisciplinares centradas en el espacio. Uno de estos enfoques ha sido el análisis de la vida cotidiana (Lindón, 2008), que se enfoca en la comprensión de las prácticas, fenómenos y acciones manifestados en la interacción habitual de los seres humanos con el espacio. Considerado también como “espacialidad cotidiana”, este enfoque centra su atención en las narrativas autobiográficas, la experiencia diaria y el sentido común que se manifiestan en los procesos de relación con los entornos espaciales. Esta perspectiva analítica aborda problematizaciones sobre rutinas, patrones de movilidad, prácticas en lugares comunes de socialización y la experiencia vital reflejada en manifestaciones biográficas.

Finalmente, las acciones colectivas han sido estudiadas desde perspectivas teóricas y metodológicas como: el individualismo metodológico, las estructuras de movilización, los procesos enmarcadores y la estructura de oportunidades políticas (McAdam et al., 1999); el paradigma de la identidad (Touraine, 1984); los enfoques que enfatizan la construcción relacional de la acción colectiva (Escobar et al., 2001; Archila, 2003); y aquellos que trabajan desde los presupuestos del giro decolonial (Flórez, 2015).

En la acción colectiva se “combinan diferentes orientaciones de la acción, motivaciones y aspectos estructurales” (Piñeiro, 2004, p. 55). La acción colectiva contenciosa (Tarrow, 2004) se caracteriza por ser utilizada por personas sin acceso a las instituciones, actuando en nombre de reivindicaciones nuevas o no aceptadas y conduciéndose de una manera que constituye una amenaza fundamental para otros o para las autoridades (Tarrow, 2004, p. 24). Esta forma de acción colectiva sería la base de los movimientos sociales, algunas organizaciones y varios repertorios de protesta.

De acuerdo con Mauricio Archila, los movimientos sociales buscan “enfrentar condiciones de desigualdad, exclusión o injusticia” (Archila, 2003, p. 74), a través de acciones generalmente civilistas y autónomas respecto a actores violentos, y mediante la elaboración de propuestas que den solución a los conflictos que enfrentan. Los movimientos sociales trascienden la coyuntura que hace visible su accionar, lo que los diferencia de las intervenciones grupales que caracterizan a las protestas.

Metodología

La investigación se orientó a partir del enfoque cualitativo (Denzin y Lincoln, 2011), adoptando el paradigma histórico-hermenéutico. Se realizó una investigación documental utilizando herramientas de registro, clasificación y análisis de contenido (Galeano, 2012) sobre las 134 tesis de la Maestría en Estudios Sociales (MES) elaboradas entre 2008 y 20195.

De acuerdo con los problemas de investigación y la conceptualización, las tesis fueron organizadas en cuatro ejes temáticos: memorias, estudios sociales del espacio, acciones colectivas, movimientos y organizaciones sociales, y subjetividades. Aquellas tesis que no correspondían a estos ejes se ubicaron en otros campos de reflexión. La distribución de las tesis en relación con las líneas de investigación de la Maestría es la siguiente:

Tabla 1: Tesis de la MES distribuidas por eje de análisis y líneas de investigación

Eje de análisis Líneas de investigación Número de tesis por eje de análisis
Memorias, identidad y actores sociales Construcción social del espacio Estudios históricos Educación, ciudadanía y subjetividades políticas Lenguaje, comunicación y estudios sociales
Memorias sociales 11 1 0 0 0 12
Acciones colectivas, movimientos y organizaciones sociales 13 0 0 0 0 13
Estudios sociales del espacio 7 31 2 1 0 41
Subjetividades 19 2 3 26 0 50
Otros campos de reflexión 9 1 3 2 3 18
Total, tesis Maestría en Estudios Sociales 2008-2019 134

Con base en este corpus documental, se llevó a cabo la lectura y el análisis crítico de contenido6 de 116 tesis incluidas en los cuatro ejes, abordando los siguientes aspectos: problemas de investigación, referentes teóricos, metodología, principales resultados y aspectos investigativos emergentes. En este artículo se incluye el análisis de los tres primeros ejes, es decir, un total de 66 tesis.

Para ampliar y profundizar la lectura de los trabajos, se realizaron 12 entrevistas semiestructuradas a profesores(as) tutores(as) del programa.7 Estas entrevistas se enfocaron en la elaboración de los problemas de investigación de las tesis, los referentes teóricos y su articulación con la trayectoria académica de los(as) profesores(as) tutores(as), las apuestas metodológicas, las rutas de formación en investigación, y los aportes, vacíos y reelaboraciones evidenciados en las tesis del programa.

Los criterios de selección de las personas entrevistadas se basaron en su trayectoria en el programa, el número de trabajos dirigidos y su vinculación con los ejes temáticos orientados en esta investigación. Todas las entrevistas fueron transcritas y analizadas, realizando codificación abierta, axial y selectiva en función de las preguntas de investigación.

A partir de estos datos, se realizó un proceso de triangulación de la información de las matrices de análisis y las entrevistas, en relación con las reflexiones conceptuales de cada eje temático y respecto a los desafíos y contribuciones al campo más amplio de los estudios sociales. Esto permitió articular puntos de vista, lograr complementariedad y validar los análisis obtenidos (Santa Cruz et al., 2022).

Resultados

“Los trabajos de la memoria” 8

Las 12 tesis inscritas en este primer eje se organizaron en dos tendencias temáticas. La primera incluye investigaciones que abordan las memorias sociales para comprender la violencia y el conflicto social y armado en Colombia, como es el caso de Martínez (2011), Alfonso (2011), Blanco (2014), Huertas (2016), Santamaría (2018) y Gómez (2019). La segunda tendencia agrupa análisis que retoman las discusiones sobre la memoria para examinar procesos escolares y organizativos, bienes patrimoniales y recuerdos familiares, como en Aponte (2012), Garzón (2015), Ramos (2016), Nieto (2016) y Camargo (2019).

En la primera tendencia, se analizan problemáticas relacionadas con las luchas políticas por la memoria en torno a masacres ocurridas en el país, como la de Trujillo, Valle (Martínez, 2011), la de Mapiripán, Meta (Gómez, 2019), o la incursión paramilitar de 1999 en la región del Catatumbo (Blanco, 2014). También se estudian las políticas de la memoria impulsadas por colectivos como la Organización Femenina Popular (OFP) (Alfonso, 2011); las afectaciones de la violencia sociopolítica contra el sindicalismo en Colombia, en el caso específico de Guillermo Rivera Fúquene (Huertas, 2016); y se problematizan las diversas interpretaciones del pasado en la Comisión de las Causas y Situaciones Presentes de la Violencia de 1958 (Santamaría, 2018).

En la segunda tendencia, se investiga la configuración de la memoria nacional en el discurso educativo de las ciencias sociales escolares entre 1976 y 2004 (Aponte, 2012), así como el trabajo del colectivo Golconda en barrios populares de Bogotá (Garzón, 2015). También se analizan las celebraciones de los 15 años en tres generaciones de mujeres, junto con el registro fotográfico que acompaña esta celebración (Ramos, 2016), y se estudia el papel del turismo en la patrimonialización de bienes y manifestaciones culturales en municipios del departamento del Tolima (Nieto, 2016). Además, se examina la construcción de la memoria en dos organizaciones populares urbanas de Bogotá (Callejas, 2019), y la manera en que los habitantes de la vereda del Saucio, municipio de Chocontá, recuerdan a Orlando Fals Borda y la conformación de la primera Junta de Acción Comunal en 1949 (Camargo, 2019).

Desde el punto de vista teórico, la mayoría de los trabajos parten del reconocimiento del carácter colectivo y conflictivo de las memorias, basándose en los aportes de autores como Elizabeth Jelin (2002), Maurice Halbwachs (2004) y Paloma Aguilar (2008). A partir de esto, se identificaron dos abordajes principales: el primero se refiere a investigaciones orientadas desde categorías del campo como las luchas por la memoria, entendidas como disputas sobre los sentidos del pasado en relación con eventos conflictivos (Martínez, 2011; Gómez, 2019), y las políticas de la memoria, consideradas como acciones públicas, oficiales o no, que buscan visibilizar una interpretación específica del pasado (Martínez, 2011; Alfonso, 2011).

Además, se explora la categoría de emisores y emprendedores de la memoria (Martínez, 2011; Alfonso, 2011; Gómez, 2019), que caracteriza el trabajo de las organizaciones sociales, las iniciativas de autoridades públicas, partidos políticos y líderes de opinión. También se conceptualizan las conmemoraciones como escenarios de denuncia y reivindicación política (Alfonso, 2011; Gómez, 2019), la memoria nacional-oficial como un régimen de verdad que delimita el pasado, presente y futuro de una sociedad (Aponte, 2012), y las memorias disidentes como interpretaciones de eventos violentos que “permiten a los olvidados manifestar sus versiones del pasado y contar su existencia política en la actualidad” (Blanco, 2014, p. 26).

Otras categorías conceptualizadas incluyen las comisiones de estudio de la violencia, entendidas como “mecanismos encargados de conservar y valorizar un determinado recuerdo en favor de una parte de la sociedad” (Santamaría, 2018, p. 31), y la transmisión de las memorias, considerada un elemento central en la comprensión, reconstrucción y conservación de lo pretérito (Callejas, 2019). En otro de los trabajos, la imagen fotográfica se conceptualiza como “una huella del pasado”, permitiendo discernir la pervivencia de celebraciones y rituales de paso (Ramos, 2016).

El segundo abordaje refiere a aquellas tesis que utilizan la memoria como fuente. En estos casos, el problema de investigación no se aborda desde categorías asociadas directamente al campo de estudios sobre la memoria, pero se basa en el uso de fuentes orales y testimonios con el propósito de “luchar contra el olvido”, “visibilizar otras interpretaciones de pasado” o “comprender procesos a partir de la voz de sus protagonistas” (Garzón, 2015; Huertas, 2016; Nieto, 2016; Camargo, 2019).

En cuanto a los procesos metodológicos, las tesis ubicadas en este eje se inscriben dentro de una perspectiva interpretativa, privilegiando los enfoques cualitativos de investigación con aproximaciones etnográficas. En la mayoría de los casos, estos enfoques se articulan con la revisión documental y de prensa (Blanco, 2014; Nieto, 2016; Santamaría, 2018; Gómez, 2019; Callejas, 2019; Camargo, 2019). En un caso específico, se vincula también el análisis de la fotografía como fuente y como objeto de reflexión (Ramos, 2016), mientras que en dos de las tesis se enfatiza en el enfoque de la historia oral (Garzón, 2015; Huertas, 2016). Para desarrollar estas investigaciones, se realizan trabajos de campo, privilegiando el uso de entrevistas, ejercicios de observación participante, talleres y registro documental.

Es relevante señalar que en tres de las tesis consultadas (Martínez, 2011; Alfonso, 2011; Aponte, 2012), los análisis se realizan desde la perspectiva genealógica-arqueológica propuesta por Michel Foucault (1999, 2000, 2005). En estos casos, se reconoce a la memoria como una formación discursiva, susceptible de ser analizada a partir de los discursos y sus enunciados.

En cuanto a los principales resultados, aquellas tesis que exploran las memorias sociales para comprender la violencia y el conflicto social y armado en el país logran una reconstrucción histórica de los eventos analizados, empleando diversas fuentes. Estos estudios permiten entender la complejidad temporal, social y política de los recuerdos y olvidos relacionados con diversas formas de violencia vividas en el pasado reciente del país (Martínez, 2011; Blanco, 2014; Gómez, 2019); evidencian la sistematicidad de la persecución política afrontada por varios sindicatos y organizaciones sociales, y sus procesos de resistencia (Alfonso, 2011; Huertas, 2016); y examinan la conformación, trayectoria y resultados del trabajo de la Comisión de 1958 (Santamaría, 2018).

Esta aproximación histórica permite a los autores presentar las distintas posiciones (sociales, oficiales, institucionales) construidas en torno a los eventos investigados, sus formas de circulación y estrategias de transmisión (Martínez, 2011; Santamaría, 2018). Esto incluye narrativas organizativas, objetos mnémicos y el despliegue de conmemoraciones (Gómez, 2019). En este proceso, es recurrente la reivindicación de la memoria agenciada por las víctimas y las organizaciones sociales como estrategia de búsqueda de verdad, justicia y reparación (Alfonso, 2011; Blanco, 2014; Huertas, 2016).

En las tesis que analizan procesos escolares y organizativos, bienes patrimoniales y recuerdos familiares, la memoria se trabaja desde distintos objetos y con diversas finalidades. Por ejemplo, se detalla la conformación de la memoria nacional a partir de los enunciados producidos en la enseñanza de contenidos de historia y geografía escolar, identificando estrategias de fijación de la memoria nacional mediante el fomento y la reiteración de símbolos patrios, entre otros elementos (Aponte, 2012). También se reconstruyen, a través de testimonios, las actividades desarrolladas por el grupo Golconda en barrios de Bogotá y el modelo educativo que diseñaron (Garzón, 2015). Además, se documentan las iniciativas y tensiones que conforman los recuerdos de los habitantes de la vereda de Saucio sobre la creación de la primera Junta de Acción Comunal del país (Camargo, 2019).

En otro estudio, se describe históricamente el proceso organizativo de la Asociación de Vecinos Solidarios y el Programa de Educación para Adultos del Sur Oriente de Bogotá, destacando cómo operan los procesos de transmisión de memoria en sus espacios de encuentro, celebraciones y conmemoraciones (Callejas, 2019). Igualmente, se realiza una cartografía de las percepciones sobre el patrimonio material e inmaterial entre los habitantes de los municipios de la Provincia Norte del Tolima (Nieto, 2016). Finalmente, se analizan las transformaciones y continuidades en la celebración de los 15 años para las mujeres y sus familias, destacándose la persistente reafirmación del patriarcado a través de prácticas rituales y la imagen fotográfica (Ramos, 2016).9

En cuanto a las contribuciones y debates sobre las memorias sociales, se observa, en primer lugar, que varias tesis evidencian la cercanía, militancia o empatía de los egresados de la MES con las personas, grupos, organizaciones y movimientos con quienes desarrollaron las investigaciones. Esta proximidad implicó una reflexión continua sobre las decisiones ético-políticas al trabajar con estas personas. Sin embargo, como señaló una de las profesoras entrevistadas, esta cercanía también supuso el debilitamiento de las posibilidades analíticas y críticas de las categorías del campo de la memoria, a pesar de su resonancia social y académica.

En segundo lugar, las tesis de la MES han abordado la memoria en relación con el conflicto armado, pero también desde sus conexiones con contextos escolares, imágenes10 y procesos organizativos, entre otros temas. Esto refleja un interés por problematizar el “significado flotante” (Jaramillo et al., 2020) que ha adquirido la memoria histórica en relación con el conflicto armado en Colombia. Así, mientras algunas investigaciones analizan las “memorias del dolor y de las resistencias a nuestras violencias”, otras abordan diferentes sentidos y aristas de la memoria en la Colombia del siglo XX (Jaramillo et al., 2020, p. 164).

Esta apuesta implica profundizar en las tradiciones intelectuales que conforman este campo complejo: las memorias relacionadas con las distintas formas de violencia sociopolítica en el país (Sánchez, 2018); aquellas vinculadas a personas, procesos y organizaciones que se articulan con enfoques participativos y de educación popular (Rappaport, 2021); así como las memorias nacionales expresadas en las conmemoraciones, la monumentalidad, la patrimonialización y, en general, en la reflexión sobre los usos públicos del pasado (Rodríguez, 2017).

Finalmente, desde el punto de vista metodológico, se destaca la implementación y creación de variadas técnicas, así como la construcción de complejas matrices para el análisis de la información. Una discusión subyacente a estos énfasis está relacionada con el lugar analítico del testimonio en los estudios de la memoria. En algunas tesis, no siempre se analiza la densidad de los pasados que lo conforman, su historicidad (Portelli, 2004), ni se problematizan las estrategias metodológicas empleadas para trabajar esos testimonios (Cuesta, 2008). El interés analítico podría orientarse hacia lecturas más comprehensivas y menos centradas en los “hechos victimizantes”, abordando los marcos sociales e históricos en los que se configuran las experiencias de los sujetos, sus recuerdos, olvidos, silencios y silenciamientos (Jaramillo et al., 2020).

Estudios sociales del espacio

A partir del análisis de las 41 tesis ubicadas en este eje, se identificaron cuatro tendencias temáticas. La primera está relacionada con la fenomenología, en la que son recurrentes las indagaciones sobre la percepción, los significados, los sentidos, las representaciones y los usos que los seres humanos hacen al habitar un espacio determinado (Báez, 2010; Cuevas, 2014; Martínez, 2015; Martínez, 2016; Bermúdez, 2017; Cortes, 2018; Lengua, 2019; Novoa, 2019; Rodríguez, 2019).

La segunda tendencia aborda el espacio como resultado de procesos de configuración social en relación con fenómenos políticos, tales como la influencia de políticas públicas, así como las relaciones y ejercicios de poder a distintos niveles y su vínculo con el territorio (Moreno, 2011; Galindo, 2012; Vargas, 2012; González, 2018; Ruíz, 2018; Castillo, 2019; Agudelo, 2019). Esta tendencia también incluye el análisis de procesos económicos (Bejarano, 2011; Acosta, 2018; Silva, 2018) y el estudio de la acción social de sectores subalternos que se articulan con procesos de configuración espacial (Pachón, 2012; Cotacio, 2014; Bravo, 2015; Caro, 2017; Lombo, 2019; Celemin, 2019).

La tercera tendencia agrupa investigaciones sobre la vida cotidiana y las transformaciones que genera la actividad humana en el territorio, enfocándose en las rutinas, hábitos, movilidad y percepciones comunes en la experiencia de los sujetos (Salazar, 2010; Moreno, 2011; Ariza, 2011; Varón, 2012; Castellanos, 2013; Parra, 2015; Duarte, 2013; Cortés, 2015; Madera, 2015; Varela, 2019). Por último, la cuarta tendencia se refiere al enfoque en la educación geográfica (Núñez, 2014; Bernal, 2014; Álvarez, 2015; Lombo, 2017).

En estas cuatro tendencias se encuentran trabajos que abordan el estudio de la espacialidad a través de la novela (Núñez, 2014), las prácticas vinculadas con la música (Cotacio, 2014; Caro, 2017), las narrativas (Moreno, 2011; Galindo, 2012; Vargas, 2012; González, 2018; Ruíz, 2018; Castillo, 2019; Agudelo, 2019; Lengua, 2019), o desde enfoques como los estudios de género (Pachón, 2012; Madera, 2015), la ciencia política (Moreno, 2011; Vargas, 2012; González, 2018; Castillo, 2019; Agudelo, 2019), la antropología (Bejarano, 2011) y los estudios culturales (Caro, 2017).

En cuanto a los fundamentos teóricos de las investigaciones analizadas, la mayoría parten de la disciplina geográfica desde diferentes perspectivas, tales como la geografía humanística, regional, radical o marxista, los estudios de la percepción y la educación. Sobresale la geografía cultural, que concibe el espacio como una construcción derivada de las relaciones sociales de los seres humanos que habitan, transitan o se relacionan de diversas formas con él.

Son recurrentes las referencias a categorías como espacio geográfico, sentido de lugar, habitar, topofilias, topofobias, territorio y movilidad cotidiana. También es de amplio uso la perspectiva teórica de Henri Lefebvre (1972) sobre la trialéctica del espacio. A este autor se suman las contribuciones de Yi-Fu Tuan (2001, 2007, 2015), Edward Soja (1997), Milton Santos (2000), Montañez y Delgado (1993) y Alicia Lindón (2000, 2008), esta última en investigaciones que apuestan por el análisis de la geografía cotidiana.11

En cuanto a las metodologías empleadas en las investigaciones, se observa una prevalencia de análisis etnográficos (Moreno, 2011; Galindo, 2012; Pachón, 2012; Castellanos, 2013; Madera, 2015; Lombo, 2017; Celemin, 2019), especialmente en relación con los recorridos que buscan captar la vivencia cotidiana de los sujetos participantes en la investigación (Madera, 2015; Castellanos, 2013). Para ello, se recurre a técnicas como la entrevista semiestructurada, la observación participante y no participante, y en algunos casos a técnicas participativas. También se emplean herramientas cuantitativas, en particular encuestas (Báez, 2010; Novoa, 2019), que se combinan con técnicas cualitativas para caracterizar el espacio que será objeto de análisis o problematización.

Asimismo, se identifican estudios de caso (Salazar, 2010; Ruíz, 2018; Silva, 2018; Castillo, 2019; Lombo, 2019), especialmente en investigaciones referidas a procesos de configuración espacial, como barrios, comunidades y municipios. Estas investigaciones utilizan técnicas como la superposición y el análisis cartográfico, los mapas mentales (Novoa, 2019), los mapas cognitivos (Parra, 2015) y, en algunos casos, cartografías (Ariza, 2011) y herramientas digitales de representación espacial (Vargas, 2012).

Del mismo modo, destacan trabajos de investigación en los que se emplea la observación participante o no participante, en los cuales los autores asumen la posición de quienes vivencian los espacios de análisis, adoptando sus prácticas, concepciones y representaciones cotidianas. Aquí sobresalen las apuestas metodológicas de Madera (2015) y Varela (2019), quienes proponen rutas de indagación innovadoras que articulan diferentes métodos y perspectivas epistemológicas.

Madera (2015) denomina su propuesta metodológica “narrativas espaciales”, que consiste en la realización de recorridos en los que los sujetos de investigación narran simultáneamente los acontecimientos vividos en los espacios que van transitando. Por su parte, Varela (2019) opta por las “historias de vida espaciales”, en las que los entrevistados relatan sus experiencias vividas en “espacios pasados, presentes y futuros, por medio de la creación de sí mismos [el entrevistado] como personaje” (Varela, 2019, p. 83).

En cuanto a los resultados obtenidos en este eje, se observa una comprensión de los diversos factores que influyen en la configuración de las relaciones espaciales. Entre ellos, se destacan las costumbres, sentimientos, pensamientos, comportamientos, significados, imaginarios y representaciones que surgen de las prácticas relacionales entre los sujetos y el espacio (Báez, 2010; Cuevas, 2014; Martínez, 2015; Martínez, 2016; Bermúdez, 2017; Lengua, 2019; Novoa, 2019). En estas prácticas se evidencia una relación bidireccional: no solo los espacios afectan las prácticas humanas, sino que las acciones de los sujetos también impactan en la configuración de lugares, territorios, paisajes, entre otros.

Asimismo, las investigaciones muestran que los significados, imaginarios o representaciones del espacio son cambiantes y diversos, además de solidificarse a partir de prácticas culturales rutinarias que legitiman, reproducen y transmiten distintas formas de apropiación de los espacios (Moreno, 2011; Castellanos, 2013; Duarte, 2013; Varela, 2019). Aquí sobresalen los estudios centrados en la vida cotidiana, que permitieron comprender cómo la experiencia influye en la construcción de sentidos, significados y representaciones del espacio, los cuales afectan las relaciones que los sujetos establecen con los territorios (Salazar, 2010; Ariza, 2011; Varón, 2012; Parra, 2015; Cortés, 2015; Madera, 2015; Varela, 2019).

A partir del análisis de las investigaciones, se identifican dos tipos de contribuciones. En primer lugar, los aportes a los procesos metodológicos de los estudios sociales, destacándose el uso de la cartografía como herramienta de análisis para representar la experiencia espacial. Esto se relaciona con investigaciones que emplean entrevistas y cartografías móviles (Cuevas, 2014; Martínez, 2015; Madera, 2015; Silva, 2018), entendiendo estas últimas como una técnica en la que se realizan entrevistas mientras se recorren los lugares objeto de estudio.

Asimismo, se considera una contribución metodológica el análisis de los sentidos del lugar vinculados con el enfoque etnográfico, incluso en investigaciones que no se centran específicamente en el espacio, sino en temas como la subjetividad y la memoria. Es interesante destacar cómo esta perspectiva analítica, que correlaciona la geografía con la investigación sobre los sentidos del lugar, está profundamente conectada con las perspectivas fenomenológicas del espacio. Algunos autores denominan este enfoque como geografía humana fenomenológica (Rodríguez, 2019), geografía de la percepción y del comportamiento (Novoa, 2019), constructivismo geográfico o fenomenología existencial de la geografía humanística (Cuevas, 2014), y lo aplican al análisis de objetos de investigación relacionados con la vida cotidiana.

Otra contribución importante de las investigaciones analizadas es la profundización en la comprensión de la construcción social del espacio (Gottmann, 1973; Delgado, 2003; Oslender, 2002), permitiendo lecturas e interpretaciones desde la vida cotidiana, al entrecruzarse con otras disciplinas como la sociología, la filosofía y la antropología.

Los trabajos recurren a diversas perspectivas transdisciplinares, lo que permite indagaciones alternativas sobre el espacio, como su relación con el turismo (Bejarano, 2011), la acción política y los ejercicios de poder (Moreno, 2011; Galindo, 2012; Vargas, 2012; González, 2018; Ruíz, 2018; Castillo, 2019; Agudelo, 2019). Finalmente, un gran número de tesis se concentran en el análisis de espacios urbanos -son pocas las investigaciones sobre espacios rurales-. No obstante, se destaca la importancia otorgada a las prácticas sociales en los espacios públicos, que se conciben como un objeto de estudio clave en la investigación social, al entender que estas prácticas pueden revelar experiencias subjetivas relacionadas con las formas de apropiación de la ciudad.

Acciones colectivas, movimientos y organizaciones sociales

En este eje temático se identificaron tres tendencias en las 13 tesis analizadas. La primera agrupa investigaciones sobre organizaciones populares de la ciudad de Bogotá (Camargo, 2013; García, 2013; Ortiz, 2014; Arango, 2016; Cáceres, 2018; Sepúlveda, 2019); la segunda se centra en estudios sobre procesos formativos, experiencias educativo-populares y participación política (Triana, 2013; Rocha, 2014; Martínez, 2017); y la tercera aborda formas de acción, protesta y movilización social, tanto individuales como colectivas (Granada, 2012; Ávila, 2016; Segura, 2018; Moreno, 2019).

En la primera tendencia, se examina la experiencia de la Casa de Derechos de Engativá en su lucha por el territorio (Camargo, 2013); el papel de las mujeres y sus prácticas de cuidado en la conformación de barrios populares y su contribución al desarrollo barrial (García, 2013); los procesos de alter-comunicación de tres emisoras comunitarias y un proceso organizativo en la localidad de San Cristóbal, Bogotá (Ortiz, 2014); las prácticas de no violencia y resistencia civil de cuatro organizaciones populares del sur de Bogotá (Arango, 2016); el proceso de conformación de un Centro de Educación Popular Básica de Adultos (CEPBA) en Nueva Muzú entre 1981 y 1987 (Cáceres, 2018); y las prácticas discursivas que permitieron la constitución de la organización Loma Sur en San Cristóbal como un proceso organizativo edu-comunicativo (Sepúlveda, 2019).

La segunda tendencia se enfoca en el pensamiento emancipador presente en acciones educativas del movimiento de fábricas recuperadas y bachilleratos populares de Buenos Aires, Argentina (Triana, 2013); en los procesos de formación política de líderes del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA); y en la propuesta educativa del Pre-Universidad Tunjuelo Popular y su contribución a la transformación política y educativa (Martínez, 2017).

En la tercera tendencia, se analiza el conflicto laboral del Hospital San Juan de Dios (1999-2012) desde la perspectiva de trabajadoras y enfermeras (Granada, 2012); las transformaciones identitarias de los Recicladores Comuneros desde su ocupación en la vía férrea en Puente Aranda en los años cincuenta hasta su reubicación en Suba en los noventa (Ávila, 2016); la reconstrucción histórica de la Red Libertaria Popular Mateo Kramer (2008-2014) bajo la premisa del poder popular (Segura, 2018); y las luchas campesinas lideradas por Federico Canabate, reconocido dirigente campesino, en la región del Caribe colombiano (Moreno, 2019).12

Con respecto a los referentes conceptuales, un número importante de tesis comienza presentando un balance sobre las distintas tendencias teóricas que han analizado las formas de acción colectiva y los procesos de movilización social. En particular, destaca la predominancia del enfoque de la teoría de movilización de recursos (Tarrow, 2004) y la teoría de la identidad (Melucci, 2010; Torres, 2007).

Además, varios trabajos incorporan la categoría organización popular urbana, que ha sido analizada y conceptualizada en investigaciones realizadas por el grupo de investigación Sujetos y Nuevas Narrativas en la Investigación y Enseñanza de las Ciencias Sociales. Este grupo está compuesto por los profesores(as) que orientan estas tesis, y cuyos resultados sirven de referencia para estructurar los análisis de los trabajos, especialmente en lo que respecta a los procesos de configuración de identidades colectivas, tejido social y asociativo, procesos educativos y constitución de subjetividades (Torres et al., 2003).

Esta conexión entre los desarrollos investigativos de los profesores(as) de la Maestría en Estudios Sociales (MES) y los andamiajes conceptuales de las tesis configura un nodo de reflexión interesante en la Maestría. Se destaca la intención de analizar en perspectiva histórica las experiencias, organizaciones y movimientos objeto de estudio, así como el interés en establecer relaciones entre la producción subjetiva de los integrantes de estas organizaciones y las instituciones sociales, culturales y políticas con las que interactúan.

Sin embargo, esta articulación también conlleva la reiteración de algunos referentes conceptuales, limitando así la posibilidad de ampliar los niveles de comprensión de las experiencias organizativas y de movilización social estudiadas. Solo en tres tesis se evidencian abordajes que amplían estos marcos de reflexión: ya sea mediante el trabajo con las teorías de género y los feminismos (García, 2013), la profundización en teorías de la sociología de la cultura desde la perspectiva de Pierre Bourdieu (Ávila, 2016), o la utilización de enfoques analíticos como el genealógico-arqueológico, basados en la obra de Michel Foucault, para comprender procesos organizativos a partir de diversas fuentes (Sepúlveda, 2019).

En cuanto a los procesos metodológicos, las tesis agrupadas en este campo temático se inscriben en una perspectiva interpretativa y metodológica que privilegia los enfoques cualitativos, en particular mediante el desarrollo de aproximaciones etnográficas (Granada, 2012; García, 2013; Rocha, 2014; Arango, 2016; Ávila, 2016), y cualitativos colaborativos a través de sistematizaciones de experiencias (Camargo, 2013; Triana, 2013; Ortiz, 2014; Martínez, 2017). Otros trabajos, sin desmerecer el énfasis interpretativo, emplean la historia oral (Cáceres, 2018; Moreno, 2019); uno de los casos se centra en la revisión documental (Segura, 2018) y una tesis se desarrolla a partir de los criterios de la eventualización, en correspondencia con el enfoque genealógico-arqueológico que orienta el análisis (Sepúlveda, 2019).

Además, se emplean diversas estrategias y técnicas, algunas relacionadas con el enfoque etnográfico y el trabajo de campo, tales como la observación participante, la elaboración de diarios intensivos, las entrevistas abiertas y semiestructuradas, y la revisión documental. Otras técnicas, más acordes con enfoques cualitativos participativos, incluyen talleres, grupos focales, historias de vida y cartografías sociales.

Los resultados de las tesis en este eje temático ofrecen un panorama complejo de la trayectoria histórica de diversas organizaciones sociales en Bogotá y su contribución en la obtención de derechos para los habitantes de sectores populares urbanos, que tienen un acceso desigual a recursos materiales y simbólicos, como mujeres, jóvenes, desplazados, recicladores y población LGBTI, entre otros.

Un énfasis recurrente en estos análisis es que, a través de estas formas de acción y movilización, se favorecen procesos de democratización y participación ciudadana; se posibilitan procesos comunicativos para “quienes no tienen voz”; se construyen prácticas no violentas para la resolución de conflictos; se configura un nuevo tejido social y asociativo; se da lugar a la producción de nuevas subjetividades; se generan procesos instituyentes que evidencian el potencial creativo de los movimientos; se expresan prácticas de solidaridad y construcción de vínculos comunitarios; y se favorecen procesos educativos que, basados en la educación popular y la formación política, buscan el empoderamiento de los excluidos, entre otros aspectos.

Es evidente que hay un esfuerzo por destacar el papel político y transformador de los movimientos y organizaciones populares urbanas. Este enfoque se alimenta de referentes teóricos y metodológicos que también resaltan el “potencial insurreccional” inherente a estas experiencias, lo cual en ocasiones puede limitar una mirada crítica, tan necesaria para el análisis de estos procesos. No se pretende minimizar la trayectoria de las organizaciones y movimientos, ni las investigaciones que los han analizado; más bien, se busca llamar la atención sobre la necesidad de desnaturalizar las “versiones épicas” que a menudo se atribuyen a las formas de acción colectiva (Flórez, 2015).

Finalmente, en cuanto a los aportes y desafíos para el análisis de organizaciones y movimientos sociales, en primer lugar, se destaca el estudio de diversas formas de asociatividad en los sectores populares de la ciudad y su contribución a una visión más compleja de las dinámicas urbanas. Esto ha permitido la delimitación conceptual y analítica de la categoría de organizaciones populares urbanas.

En segundo lugar, es claro que las tesis en este campo aportan a la comprensión de las dinámicas sociales desde enfoques interdisciplinarios, los cuales, sin desmerecer la importancia de disciplinas de las ciencias sociales como la historia, la antropología y la sociología, proponen articulaciones conceptuales y metodológicas que trascienden estas disciplinas y construyen perspectivas complejas sobre los fenómenos estudiados.

Conclusiones

A partir del análisis de la producción investigativa de la maestría, además de las reflexiones y aportes establecidos en relación con los ejes de análisis previamente descritos, se identifican tres problematizaciones generales en el campo de los estudios sociales, que se relacionan con las tendencias de las teorías sociales contemporáneas.

En primer lugar, se evidencia que en la mayoría de las tesis la construcción de problemas y objetos de estudio se basa en una postura epistemológica que Hugo Zemelman (2005) denomina “pensamiento epistémico”. Esto implica un interés por desarrollar investigaciones en las que, aunque se empleen referentes teóricos, estos no determinan las rutas analíticas de la investigación. En términos de Zemelman, se trata de un proceso en el que se trabaja sin conceptos con contenidos predefinidos o funciones de determinación o explicación.

Los instrumentos del pensamiento epistémico son categorías que me permiten plantear lo que, de manera abstracta, hemos llamado ‘colocarse ante la realidad’ [Esto] significa construir una relación de conocimiento, que es un ángulo desde el que comenzamos a plantear los problemas susceptibles de teorizarse” (Zemelman, 2005, p. 70)

Consideramos que esta apuesta investigativa y formativa de la maestría abre importantes posibilidades para la construcción y reflexión sobre la producción de conocimiento en los posgrados.

En segundo lugar, un aporte significativo al campo de los estudios sociales es el bricolaje (Jaramillo, 2022) o hibridación metodológica que se evidencia en un amplio número de tesis. Esto se expresa en el uso variado de técnicas e instrumentos para abordar de manera compleja un mismo objeto de investigación, permitiendo una transferencia fecunda o fertilización cruzada (Jaramillo, 2022) de métodos y enfoques aplicados en diferentes niveles de realidad. Esta práctica metodológica novedosa amplía los modos de investigar en relación con los problemas planteados.

Finalmente, en relación con el punto anterior, es crucial señalar que en la formulación y desarrollo de las tesis de la maestría interactúan diversas perspectivas disciplinares y campos de estudio. Esto se refleja en la complejidad de los problemas, los variados fundamentos teóricos de las investigaciones, la reflexión sobre la relación con los sujetos de estudio y la apuesta por prácticas emancipatorias transformadoras. Esto permite entender que existe un desarrollo “interdisciplinar situado” en las tesis, en el que opera una “transferencia fecunda de métodos, conceptos y técnicas de unas disciplinas a otras, en un mismo nivel de realidad”, mientras se busca propiciar “rupturas de estatutos, jerarquías epistémicas” (Jaramillo, 2022, p. 40), problematizando sentidos y avanzando hacia la configuración de prácticas transdisciplinares y de producción de conocimiento contextual.

En este sentido, destacamos la consolidación de categorías como la de organización popular urbana o procesos cotidianos de espacialización, que se han nutrido de las investigaciones de los grupos que respaldan académicamente la maestría. También es notable la apertura a temas o problemas de investigación, como el análisis de expresiones artísticas articuladas con lo social y lo cultural, en los que los objetos de estudio provenientes de estas áreas no se instrumentalizan, sino que se convierten en parte constitutiva de los problemas de investigación. Esto ha implicado desafíos metodológicos y epistémicos que, desde las tesis de la maestría, conducen a profundizar en la integración de los estudios sociales con otros campos, como las ciencias naturales o las artes.

A pesar de estos aportes, es importante evidenciar algunos desafíos para la formación en investigación. Uno de ellos es la implicación subjetiva de quienes realizan las tesis. Aunque este aspecto es central en las reflexiones epistemológicas y metodológicas de las teorías sociales contemporáneas (Grossberg, 2014), en algunos trabajos estudiados esta implicación limita una mirada crítica respecto a las prácticas de memoria, las formas de organización o las apropiaciones territoriales, lo que a veces dificulta una comprensión compleja de los objetos de estudio. Como señala Grossberg (2014), “el mundo no está destinado a ser lo que es ni a convertirse en lo que uno desea o teme. Las relaciones nunca permanecen fijas para siempre y sus modificaciones nunca se dan de antemano” (p. 14).

En concordancia con lo anterior, también se evidencia la necesidad de discutir los referentes teóricos en los que se enmarcan las tesis. Como se observó en los tres ejes temáticos analizados, hay recurrencia en los referentes teóricos empleados, lo que impide complejizar los análisis sobre ciertos objetos de estudio y ralentiza la problematización de fenómenos sociales, haciendo reiterativos los resultados y conclusiones de investigaciones basadas en esquemas teóricos similares.

Finalmente, consideramos que los resultados de la investigación, en particular lo expresado en este artículo, permiten identificar líneas de trabajo en otros ámbitos institucionales orientadas a estudiar los procesos de formación en investigación a nivel posgradual. Esto incluye valorar los aportes que las tesis realizan a distintos campos de conocimiento y saber, así como analizar los procesos formativos, las trayectorias académicas de los programas, los paradigmas teóricos y enfoques metodológicos que guían el desarrollo de este tipo de investigaciones. En suma, estas reflexiones contribuyen a revisar los programas académicos más allá de los parámetros establecidos por los procesos de autoevaluación o acreditación que, en ocasiones, se han implementado de manera acrítica en el país y en la región.