TeCNé, Episteme y Didaxis: TED
Universidad Pedagógica Nacional
Enseñanza de las ciencias
naturales en la educación
primaria de jóvenes y adultos:
hegemonías y resistencias
Teaching Natural Sciences in Primary Schools
for Young People and Adults: Hegemonies and
Resistances
Ensino de ciências naturais nas escolas
primárias para jovens e adultos: hegemonias e
resistências
Para citar este artículo: Ithuralde, R. E., Moccagatta, M. E. y Dumrauf, A. G. (2024). Enseñanza de las ciencias naturales en la educación primaria de jóvenes y adultos: hegemonías y resistencias.TeCNé, Episteme y Didaxis: ted, (55), 117-133.https://doi.org/10.17227/ted.num55-17885
1 Resumen
En este artículo de investigación exploramos las prácticas de enseñanza de
Ciencias Naturales que se desarrollan en la educación primaria de jóvenes y
adultos de la provincia de Santiago del Estero, Argentina. Para ello, realizamos
observaciones de clases y entrevistas al personal docente y directivo de
instituciones de la modalidad y un taller de retroalimentación con personal de
una de las escuelas participantes del estudio. Encontramos diferentes tensiones
entre documentos curriculares, prácticas docentes y necesidades de formación
docente continua no satisfechas. Reconocimos la existencia de prácticas hegemónicas
descontextualizadas, que presentan una imagen inductivista de la
ciencia, alejada de los territorios donde se enclavan los centros educativos.
Identificamos también prácticas docentes con direccionalidad problematizadora
de situaciones de injusticia, que promueven diálogos de saberes y vivires. Sin
embargo, al no existir espacios institucionales para el intercambio y la reflexión
entre docentes, estas prácticas no se sistematizan ni se difunden hacia el conjunto,
lo cual les resta potencialidad transformadora.
Palabras clave
educación de adultos; educación intercultural; enseñanza de las ciencias;
imagen de la ciencia; tensiones educativas
2 Abstract
In this research paper we explore the diversity of teaching practices of Natural
Sciences that are carried out in the Primary Education of Youth and Adults in
the province of Santiago del Estero. We conducted classroom observations and
interviews with teachers and administrators and a feedback workshop with staff
from one of the schools participating in the study. We found different tensions
between curricular documents, teaching practices and unmet needs for continuous
teacher training. We recognised the existence of hegemonic practices that
are decontextualized, with an inductivist image of science that is far removed
from the territories where the educational centers are located. At the same time, there are teaching
practices with a problematizing directionality of situations of injustice that promote dialogues of
knowledge and experiences. However, in the absence of institutional spaces for exchange and
reflection among teachers, these practices are neither systematized nor disseminated to the whole,
which reduces their transformative potential.
Keywords
adults education; intercultural education; science education; image of science; educational tensions
3 Resumo
Neste artigo de pesquisa, exploramos as práticas de ensino de Ciências Naturais que são desenvolvidas
no ensino fundamental para jovens e adultos na província de Santiago del Estero,
Argentina. Para isso, realizamos observações em sala de aula e entrevistas com professores e
diretivos de instituições desta modalidade e um workshop de feedback com a equipe de uma das
escolas participantes do estudo. Encontramos diferentes tensões entre os documentos curriculares,
as práticas de ensino e as necessidades não atendidas de formação continuada de professores.
Reconhecemos a existência de práticas hegemônicas descontextualizadas, com uma imagem
indutivista da ciência, a qual estava distante dos territórios onde estão localizados os centros educacionais.
Também identificamos práticas pedagógicas com uma abordagem problematizadora
de situações de injustiça, que promovem diálogos de conhecimentos e experiências. Entretanto,
na ausência de espaços institucionais de troca e reflexão entre os professores, essas práticas não
são sistematizadas nem disseminadas para o conjunto, o que reduz seu potencial transformador.
Palavras-chave
educação de adultos; educação intercultural; ensino das ciências; imagem da ciencia; tensões
educacionais
4 Introduccción
La población que asiste a la Educación de
Personas Jóvenes y Adultas (JyA) en Argentina
se caracteriza por tener múltiples derechos
vulnerados (Kurlat, 2007; Ithuralde y Dumrauf,
2019; Messina, 2016). En el caso de la Educación
Primaria en Argentina, puede caracterizarse
como compensadora y sostenida por
un cuerpo docente que no ha tenido, en su
mayoría, formación específica en la modalidad
(Blazich y Ojeda, 2013; Praderio, Luzuriaga
y Furman, 2019; Lorenzatti y Ligorria, 2016).
Es un espacio heterogéneo en términos de población
estudiantil, formación y práctica de sus
docentes, espacios físicos en que transcurre,
etc. El estudiantado ha sufrido múltiples vulneraciones
de derechos humanos, no solo en
el nivel educativo, sino en el laboral también
(en general, poseen trabajos informales y en
condiciones de vulnerabilidad). Los estudiantes
deben asumir responsabilidades sobre familiares
que requieren cuidados (mayores, infantes,
personas enfermas, entre otras) o migraciones
no necesariamente voluntarias. En cuanto a
la vulneración del derecho a la educación, la
asistencia a clase por sí misma no garantiza
una inclusión efectiva, ya que se necesita
una semejanza de aprendizajes respecto de
la educación “común” (de niñes); la recuperación
de sus saberes, experiencias y cultura
como estrategia de enseñanza que tenga
como objetivo desatar los nudos construidos
a partir de marcas de enseñanza y exclusión
que obstruyen el aprendizaje (Kurlat, 2014).
En este marco, buscamos indagar, específicamente en la provincia de Santiago del Estero- Argentina, acerca de las diferentes prácticas de enseñanza desarrolladas en el campo de las Ciencias Naturales (CN) en la EPJA, enfocando el trabajo en contenidos priorizados y enseñados; materiales utilizados y los que el cuerpo docente desearía disponer y las perspectivas de enseñanza desarrolladas.
5 Antecedentes
La provincia de Santiago del Estero cuenta con
uno de los índices más altos de analfabetismo
a nivel país (un 4,0 % de la población mayor de
10 años se autopercibe como tal). De acuerdo
con los datos del Censo Nacional de Población,
Hogares y Vivienda 2010, realizado por
el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
(indec), el 20 % de la población santiagueña
mayor de 15 años, no ha terminado la primaria;
esto representa a 119.113 personas, lo
cual duplica la media nacional. Esto da cuenta
de una alta demanda potencial11
1
El grupo de María Teresa Sirvent ha construido el concepto
de demanda potencial para aludir a aquella población
de 15 años o más que no ha concluido su escolarización
primaria y no asiste a establecimientos educativos. La
demanda efectiva está constituida por “las aspiraciones
educativas que se traducen de manera concreta en
experiencias de edja [Educación de JyA] en un momento
determinado” (Llosa et al., 2001, p. 28). relevada a
escalas provincial y nacional para la Educación
Primaria de Personas Jóvenes y Adultas.
En trabajos previos, caracterizamos la
EPJA en Santiago del Estero como compuesta
por una población estudiantil joven, cuyos
derechos humanos fundamentales han sido
vulnerados. Les22
2
Usamos la letra “e” para dar cuenta de la diversidad de
orientaciones de género que desbordan el par binario
femenino/masculino. docentes provienen mayormente
de sectores populares, y han estudiado,
en general, para enseñar educación primaria
(muches con título específico en JyA, a diferencia
de otras jurisdicciones), pues identifican
este campo como mejor opción laboral, accesible
en sus diversas situaciones, no como
deseo o aspiración personal. Aunque en su
gran mayoría poseen título orientado a la
modalidad, manifiestan tener déficit en la formación
específica para el trabajar en esta, no
pudiendo encontrar opciones adecuadas de
formación continua —concordante con otras
jurisdicciones (Lorenzatti y Ligorria, 2016)—.
Estes docentes describen al estudiantado desde sus carencias, son igualmente descuidados por el Estado (en su salud,
integridad física, su formación, en los espacios materiales que les son asignados
para trabajar) y mantienen un importante compromiso hacia su labor. Muchas
de las estrategias que despliegan han sido construidas en su práctica, como un
oficio (Ithuralde y Dumrauf, 2019, p. 59). En su gran mayoría, las escuelas de
la modalidad JyA utilizan edificios compartidos con otras instituciones, cuyo uso
se significa en calidad de prestados.
Les maestres de JyA en Santiago del Estero reconocen la diversidad como
una característica primordial del estudiantado, centrada fundamentalmente en
la edad cronológica y en las carencias (de saberes escolares aprendidos, de la
multiplicidad de trayectorias de vulnerabilidad, etc.) (Ithuralde y Dumrauf, 2021),
sin reconocer ni valorar el conjunto de saberes que estas personas han construido
en sus trayectorias vitales. En su mayoría, no consideran la diversidad presente en
sus aulas como vehículo para el aprendizaje (Ithuralde y Dumrauf, 2021), sino
que se plantean estrategias de nivelación (homogeneizantes) pensadas como
forma de inclusión social y educativa.
En pasados trabajos sobre la Educación en Ciencias Naturales en la Educación Primaria de JyA, a partir de un estudio de caso, encontramos que una perspectiva integradora entre las distintas áreas escolares de conocimiento, que retoma las problemáticas del estudiantado, resultaría una fértil orientadora para la modalidad (Praderio, Luzuriaga y Furman, 2019). En su tesis de doctorado en Educación en Arizona, Melody Basham (2012) planteó que la realización de proyectos de ciencia ciudadana en las aulas de la Educación de Adultos resultaría una poderosa estrategia para vincular la enseñanza de las Ciencias Naturales con las prácticas del lenguaje y para promover el pensamiento crítico, logrando incrementar las colaboraciones con la comunidad. En la educación media de JyA, en un trabajo con docentes de Química, Marcelo Lambach y Carlos Alberto Marques (2009) caracterizaron Estilos de Pensamiento que guían la práctica docente, tradicionalmente empirista, valorando la realización de actividades experimentales. Seleccionaron contenidos en relación con la Educación de adolescentes, que mayoritariamente usan ejemplos de la vida cotidiana para ilustrar teorías químicas y no como forma de problematizar el carácter social del conocimiento químico escolar.
6 Marco Teórico
Nos posicionamos desde pedagogías críticas, en particular, desde el paradigma
interpretativo crítico (Carr y Kemmis, 1988). Entendemos que la escuela se comporta
como un primer nivel de integración dentro del sistema educativo. En ella
operan mecanismos de control y represión por parte de la burocracia estatal, de
violencia simbólica desde otros ámbitos sociales como medios de comunicación y
que constituyen procesos de (re)producción hegemónicos que, para ser efectivos,
necesitan recrearse y actualizarse constantemente. Una mirada desde abajo, sin embargo, reconoce la heterogeneidad existente
en estos espacios, de prácticas, trayectorias
y vínculos, que habilitan así a la construcción
de procesos de resistencia y contrahegemonía,
con mayor o menor grado de organización
colectiva (Ezpeleta y Rockwell, 1982).
Retomamos en nuestro análisis sobre el
procesamiento de la diversidad en las escuelas
a la interculturalidad crítica, que implica la
identificación de asimetrías y desigualdades
actuales en la relación entre culturas, reconstruyendo
la forma en la que la diversidad
sociocultural se ha relacionado históricamente
con dichas asimetrías, la forma en la que se
produce socialmente una jerarquización de la
diferencia (Díaz y Rodríguez de Anca, 2014). A
la vez, la Enseñanza de las Ciencias Naturales
Vivencialmente Significativa propone la generación
de situaciones educativas en las que se
experimente hacer ciencia en la cotidianeidad
y se problematice, en este hacer, la experiencia
cotidiana (Camino, 2021).
Entendemos a las prácticas alternativas como aquellas que se distancian del modelo educativo dominante (Puiggrós, 1994). Dentro de ellas, existen prácticas transformadoras promovidas desde una intencionalidad emancipatoria, que pretenden generar movimientos individuales y colectivos de liberación (Loureiro, 2003).
7 Metodología
Desarrollamos un estudio de corte cualitativo,
exploratorio y descriptivo (Cohen y González,
2019), con el objetivo de indagar las formas
de enseñanza desarrollada en la Educación
Primaria de personas JyA (EPJA) en Santiago
del Estero, Argentina. Realizamos entrevistas
y observaciones en centros educativos y
escuelas, cercanos a la ciudad capital de la
provincia, elegidas por un criterio de muestreo
intencional, basado en abarcar la mayor diversidad
posible de experiencias y poblaciones,
teniendo en cuenta su accesibilidad. Hemos
entrevistado a 23 docentes de 5 Escuelas de
Educación Básica de Adultos (EEBAS), que representaban
la totalidad del personal de estas
instituciones educativas: personal directivo,
docente, celadores, y de 3 centros de Educación
Básica de Adultos (cebas, escuelas de
personal único) entre los años 2016 y 2017,
sobre una población total de 317 personas
que trabajan en este ámbito como personal
docente y/o directivo (diniee, 2017). Antes de
cada entrevista, se explicitó su carácter voluntario.
A les docentes y directives se les preguntó
sobre su trayectoria (de formación y laboral),
cómo eligieron o llegaron a ser docentes en la
Educación Primaria de JyA, cómo seleccionaban
los contenidos a enseñar, qué contenidos
consideraban prioritarios, cuáles materiales
disponían y usaban en la enseñanza y cuáles
desearían disponer, y sobre cómo describirían
a sus estudiantes. Las entrevistas fueron
grabadas en audio y, posteriormente, transcriptas
en su totalidad. Se realizaron además
observaciones de clases e institucionales en los
mencionados establecimientos educativos, en
las que se acompañó una jornada de un curso
de cada institución. Estas fueron registradas
en cuadernos de campo, produciendo notas
durante las mismas, que fueron aumentadas
sucesivamente en los días posteriores a partir
de relecturas del cuaderno. Las observaciones
participantes y entrevistas semiestructuradas
habilitaron una primera inmersión en el campo
de la EPJA en un doble relevamiento: de manera
contextual y con interacciones personales con
les actores. El análisis de la información se realizó
en procesos espiralados que comprendieron
ciclos de codificación abierta y generación
conceptual (Strauss y Corbin, 2002).
Al tiempo, se analizó el cuaderno de
campo de una docente que, con base en las
entrevistas realizadas, habíamos inferido que
reconocía la diversidad del estudiantado y que desarrollaba prácticas transformadoras.
Se triangularon informaciones obtenidas a través de entrevistas, observaciones de clase y de dinámicas escolares, de conversaciones informales con el personal escolar y estudiantes, y con información documental. Finalmente, tras un primer análisis, se desarrolló un taller de retroalimentación con docentes de una eeba (directora, celadora y 5 docentes) en el que construimos nuevas hipótesis y validamos primeras conclusiones (Rigal y Sirvent, 2007).
8 Resultados y Análisis
9 ¿Qué contenidos dicen priorizar les docentes en el área de Ciencias Naturales en la EPJA?
Para la EPJA en Santiago del Estero existen tres documentos vigentes que prescriben
contenidos curriculares (Ithuralde y Dumrauf, 2022): 1) los acuerdos federales
expresados en los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (naps); 2) El Diseño Curricular
(DN) para la Educación General Básica (egb), ciclos 1 y 2, sancionado por
el Ministerio de Educación del Superior Gobierno de la provincia de Santiago del
Estero (mesdE) en 1997; 3) un Diseño Curricular (DNJyA) para la EPJA, sancionado
por la Dirección General de Modalidades Educativas del Ministerio de Educación
del Superior Gobierno de la provincia de Santiago del Estero en 2004, con base
en el DN y orientado por los cbc. Este último ha sido poco difundido y la mayoría
de las instituciones carecen de él.
Estos tres documentos se encuentran vigentes, y responden a modelos curriculares
con lineamientos de enseñanza contradictorios. El DN y el DNJyA devinieron
de la Ley Federal de Educación de 1993, de corte privatista, con un marco para
la formación por competencias y con efectos fragmentadores sobre el sistema.
Por otro lado, los naps surgieron a partir de la Ley de Educación Nacional de
2006, la cual buscaba rearticular el sistema educativo bajo una lógica de inclusión
educativa y de formación por problemas. El cuerpo docente dice planificar
mayormente en función de este último documento.
Al consultar al personal docente sobre la importancia de las CN en la EPJA, la mayoría sostiene que lo primordial son las áreas de Lengua y Matemática (Ithuralde y Dumrauf, 2019). Se pierde entonces la semejanza de aprendizajes propuesta para todas las aulas (cfe, 2013), en tanto que ya no se pretende que las personas JyA aprendan todo un conjunto de saberes que sí se busca en les niñes, pues aquellas han sido previamente expulsadas del sistema educativo — por segunda (o enésima) oportunidad—. Aparece así el carácter compensador asignado a la EPJA y una dimensión de la desigualdad de condiciones en que transitan estes estudiantes su escolaridad, respecto a quienes tienen trayectorias escolares esperadas:
Área de ciencias naturales casi no se la trabaja. Faltan más horas. Es como que te olvidas. Damos más importancia a lengua, matemática. Leer, interpretar todo eso lo puedes hacer en ciencias naturales. Algunas áreas son más abstractas y uno tiene que hacerse [desarrollar estrategias propias], ver cómo mostrar eso en lo concreto. (Entrevista 3)
En este fragmento aparece otra cuestión relevante: el vínculo entre los contenidos de CN y lo concreto, la “vida cotidiana” del estudiantado, entendiéndolo como necesario. Esta necesidad estaría justificada en la intencionalidad de que el aprendizaje sea “significativo”. Entendiendo la significatividad relacionada con conexiones entre los conceptos a enseñar y las experiencias de la vida cotidiana. De acuerdo con otra docente entrevistada:
Nosotros tenemos algo que podemos guiarnos aquí. Tenemos como una currícula le decían antes, donde vemos más o menos qué podemos dar.
Yo de todos modos selecciono algo que van a usar a diario, a mí no me sirve darles cosas que ellos no van a usar […] hay cosas que ellos tienen que saber manejar. […] Si bien vos no puedes ver en profundidad todos los temas, pero que tengan idea de lo que estás hablando. Si les preguntan algo en la calle, o si ellos si van a una verdulería cómo van a aplicar lo que se les enseña aquí, lo que les toca vivir a diario a ellos. No tiene sentido darles algo que no saben lo que les estás dando. Y les hago hincapié en ello, algo que les sea útil y les sirva a ellos. (Entrevista 22)
En esta área desjerarquizada, el personal docente prioriza, en línea con los argumentos anteriores, contenidos relacionados al medio ambiente y la educación para la salud, que consideran cercanos a las vidas cotidianas del estudiantado y útiles para ella.
Ellos han quedado comenzando un tema que es la célula. De ahí, he decidido continuar con biodiversidad. Trato de organizar temas acordes a sus realidades: aparato reproductor masculino y femenino. Para que las chicas conozcan su ciclo. Los varones no tienen noción de eso. Hacen uso de anticonceptivos, pero no saben para qué es. Los 2 años anteriores hemos trabajado cosas que bajaban del nivel: gripe A, dengue, alguna cosita más. (Cuaderno de campo, Entrevista 12, 2017)
Educación sexual. Aunque no sepan escribir, tienen compañeros que le dan panfletos: hiv, enfermedades, higiene personal. Algunos le toman risa, tienen vergüenza. En la casa no se les habla. Trabajamos panfletos con dibujo y todo, de lo que se inyectan, drogan, chicos que están en eso. (Cuaderno de campo, Entrevista 8, 2017)
De acuerdo con la información relevada
en las entrevistas, la Educación en Salud
desarrollada por estes docentes presenta,
centralmente, una perspectiva biologicista. Por
un lado, desde los niveles centrales del sistema
educativo los contenidos a trabajar que se
prescriben se relacionan con enfermedades,
en particular aquellas que son transmisibles y
que han tenido brotes de importancia epidemiológica
en el pasado reciente (por ejemplo,
el dengue). Resulta llamativo que el DNJyA solo
realice prescripciones emergentes en CN sobre
estas temáticas complejas de salud y ambiente
(y no haya prescripciones sobre ningún otro
tipo de contenidos más tradicionales que sí
aparecen en el DN de niñes como energía,
materiales, los seres vivos, la Tierra y el Universo).
Además, estas temáticas (que dan lugar
a abordajes eminentemente interdisciplinarios
por la complejidad propia de las problemáticas)
solo aparecen en el área de CN. La
concepción de salud subyacente se acercaría
a la del enfoque biomédico, caracterizada por su oposición a la enfermedad, privilegiando el tratamiento y la cura del cuerpo
y excluyendo influencias en niveles diferentes al biológico (Breilh, 2013). No
habría una consideración de las determinaciones sociales de la salud, cuestión
que también está ausente en los diseños. Por debajo de este discurso, que focaliza
en la higiene, embarazos, enfermedades de transmisión sexual y problemas
con sustancias de uso no legal, subyacería una suerte de minorización de las
personas jóvenes y adultas, una posición de tutelaje desde el Estado que se encarnaría
en el personal docente y directivo (Ithuralde y Dumrauf, 2019 y 2021).
Se sostendría en una perspectiva moralista y moralizante, deshumanizadora en
tanto no dialoga con los saberes, vivires y sentires propios de las personas en
estas temáticas tan relevantes para sus experiencias vitales (Mercon et al., 2014).
En particular, estas prácticas de enseñanza no serían coherentes con el enfoque
de diversidad propuesto en los naps, en la perspectiva de les estudiantes como
sujetos de derechos presente en la Ley de Educación Nacional N.º 26206 y el
abordaje no biologicista de la salud propuesto en la Ley de Educación Sexual
Integral N.º 26150, ambas sancionadas en 2006.
Una primera tensión identificada en la enseñanza de las CN en la EPJA es la existencia de múltiples documentos curriculares, con diferentes enfoques. En particular, esta tensión se presenta, por un lado, ante la falta de difusión del currículo propio de la modalidad, el DNJyA. Por otro, debido a la ausencia de contenidos propios de CN en dicho DNJyA, y a la adaptación que debe realizar cada docente de los contenidos provenientes del currículo de la Educación Primaria de niñes.
10 ¿Qué materiales utiliza y qué materiales esperaría disponer el cuerpo docente de la EPJA para la enseñanza de las Ciencias Naturales?
Les docentes entrevistados usan mayormente libros (de primaria de niñes y de
secundaria de adolescentes), fotocopias, recortes de diarios y revistas, láminas
como recursos en sus clases. Una estrategia es la realización de dibujos por parte
del estudiantado: “Uso mucho el dibujo. Que ellos a través de un dibujo puedan
integrar lo aprendido en forma teórica. El año pasado pude expandirme más en
el uso de esos recursos, láminas y dibujos” (Entrevista 12, 2017).
Los materiales utilizados no están pensados para la población destinataria. En nuestras observaciones de las aulas, hemos identificado que las láminas son producidas por editoriales dirigidas a estudiantes de la Educación Primaria de niñes. Asimismo, la mayoría de las fotocopias que utilizan les docentes provienen de manuales dirigidos a infantes. Los dibujos relevados en las carpetas son más bien diagramas sencillos, semejantes a los pedidos en la Educación Primaria de niñes. Por ejemplo, encontramos diagramas de un árbol con los nombres de sus partes, del sistema solar, de las capas internas de la Tierra, de la célula, del sistema digestivo, entre otros.
En cuanto a los materiales que desearían tener para sus clases, hay una larga lista que incluye infraestructura, instrumental y elementos audiovisuales: más videos a la altura de ahora, actualizados. (Entrevista 4, 2017)
Un laboratorio o, al menos, cosas básicas. Poder armar un rinconcito donde puedan investigar o ver. (Entrevista 6, 2017)
Una mesada con materiales a investigar. Sería hermoso. Aquí tenemos contaditas las aulas, un aula de ensayo. El adulto está en el grado y nosotros le damos las clases. Es más dinámico ir a un salón con equipamiento y hacer distintas pruebas. La primaria tiene, pero es de la primaria. (Entrevista 7, 2017)
Por lo menos biblioteca. Y videos. Todo elemento que pueda trabajarse con ellos. Aquí no tenemos nada. Todo hacemos a través de fotocopia. (Entrevista 8, 2017)
Lupa, microscopio, maquetas del cuerpo humano. O para trabajar con los huesos. Identifican muy bien, pero les cuesta escribir. (Entrevista 10, 2017)
Por ejemplo, que conozcan un microscopio —nuestros alumnos no lo conocen—, para ayudarles a hacer un experimento. Lo básico para los experimentos. Tubos de ensayo (Entrevista 17, 2017).
Laboratorio, cosa que no vamos a tener. Que nos hagan escuela para nosotros. Primaria tiene sala de computación, laboratorio, pero no comparte. (Entrevista 19, 2017)
Laboratorio sería lo más imprescindible. (Entrevista 21, 2017)
En las entrevistas aparece, por un lado,
un deseo de equiparación con la Educación
Primaria de niñes en términos de materiales
y equipamiento: el disponer de bibliotecas,
proyectores, láminas, material audiovisual
pensado para las personas JyA que asisten
a las escuelas primarias. Incluso, en muchas
de estas instituciones, esta demanda se resolvería
pudiendo compartir enteramente la
infraestructura de los edificios que utiliza la
EPJA, ya que, aunque en muchos de ellos hay
bibliotecas y en algunos laboratorios, estos
espacios quedan reservados para el uso de la
Educación Primaria de niñes, que se imparte
en forma diurna. Se necesitaría material bibliográfico
actualizado y dirigido a la población
joven y adulta que asiste a esta modalidad, con
variedad de formatos y soportes. Es decir, las
mismas condiciones materiales precarias en
que se desarrolla la EPJA generan una tensión
en la práctica educativa, en tanto hay un uso
diferencial, desfavorable para la modalidad,
de la infraestructura y el equipamiento escolar.
A ello se suma la falta de acceso a materiales
que, a juicio de les docentes en función de su
experiencia, serían necesarios para equiparar
las condiciones de enseñanza de la EPJA con la
Educación Primaria de niñes.
Por otro lado, la mayoría de les docentes
refieren la necesidad de disponer de material
de laboratorio, un espacio propio para el
laboratorio o incluso un “rinconcito” (que
remite a las divisiones espaciales por tareas
en el Nivel Inicial, hasta los 5 años). En este
sentido, aparece muy fuertemente la noción
de que, para poder realizar experiencias de
ciencia escolar en la Educación Primaria,
es necesario, si no imprescindible, disponer
de cierto equipamiento especial.
Sin dejar de considerar el peso de la
carencia que poseen sus instituciones, ni la
intención de que sus estudiantes, por ejemplo,
“conozcan un microscopio”, estes docentes se
posicionarían desde una perspectiva en la que
la enseñanza y el aprendizaje de las CN se centrarían
en la observación y la experimentación.
“Hacer distintas pruebas”, “investigar o ver” remitirían a una concepción de la ciencia como cuerpo cerrado de conocimientos. En los discursos se evidencia la escasa consideración del valor de la duda y la pregunta en la enseñanza. Esta visión tradicional de la ciencia y su enseñanza promovería que se deje de lado la posibilidad de intervenir en cuestiones sociales cercanas a les estudiantes vinculadas a las CN. Esta posibilidad podría emerger de un diálogo profundo y sincero entre docentes y estudiantes, en el que se promoviera la reflexión en torno a la naturaleza de las ciencias, debatiendo con las representaciones hegemónicas que la suponen un conocimiento acabado, objetivo o absolutamente verdadero (Pujalte et al., 2014). Implicaría, a su vez, ingresar a las aulas las distintas posiciones epistemológicas de la ciencia como también los complejos procesos históricos que la han conformado.
11 ¿Qué contenidos de Ciencias Naturales son enseñados en la EPJA en Santiago del Estero?
Con base en el análisis de producciones de estudiantes relevadas en el área
de CN, identificamos el abordaje de las siguientes temáticas, que categorizamos
por disciplinas:
Tabla 1. Categorización de temáticas trabajadas en clases de Ciencias Naturales en la EPJA
![[Uncaptioned image]](https://revistas.upn.edu.co/index.php/TED/article/download/17885/version/21555/14521/80631/tab1a557.png)
Fuente: elaboración propia en base a carpetas de estudiantes.
Así, las temáticas abordadas por les docentes abarcan diversos contenidos
prescritos en el DN y los naps (Ithuralde y Dumrauf, 2022). Esta revisión de las
producciones de estudiantes develó mayor amplitud temática que la explicitada
en las entrevistas respecto a contenidos priorizados en clases de CN en la EPJA. Sin
embargo, la mayoría de los temas se inscriben en la disciplina de la Biología,
abarcando su estudio más de la mitad de cada año.
En el taller de retroalimentación (Sirvent y Rigal, 2007), las docentes manifestaron
verse obligadas a enseñar la diversidad de contenidos presentes en
los naps, ya que son auditadas por el personal de supervisión. En este sentido,
los documentos curriculares jugarían un papel explícito de regulación de la
127
Enseñanza de las ciencias naturales en la educación primaria de jóvenes y adultos:
hegemonías y resistencias
práctica docente (Terigi, 1999). Aunque las
estrategias de enseñanza puedan alejarse
de las prescripciones, los temas trabajados
(reflejados en producciones del estudiantado
y libros de temas de las instituciones educativas)
siguen siendo en esta modalidad muy
cercanos al currículo prescripto (para niñes
de nivel primario), a pesar de que difieren
de los contenidos que les docentes consideran
prioritarios (relacionados con el medio
ambiente y la educación para la salud). Esta
situación evidencia, a su vez, tensiones entre
las apreciaciones del personal docente que,
de acuerdo con la información relevada en
las entrevistas, priorizarían, a través de la
selección contenidos, una reconfiguración
del currículo en función de sus destinataries
y el mismo prescripto que sigue al currículo
de la Educación Primaria de niñes. Tensiones
que, en la práctica, se resuelven en un sentido
hegemónico, es decir, siguiendo al currículo
prescripto.
En el taller de retroalimentación mencionado,
las docentes también identificaron a la
formación continua con especificidad en la
modalidad y la producción de materiales didácticos
específicos por parte del Estado como
estrategias que les brindarían herramientas
para promover la inclusión. Estas demandas
darían cuenta de la necesidad de un trabajo
más articulado entre los niveles centrales del
sistema y los centros educativos, que le dé
amparo y cuidado al personal directivo y docente
en tareas tan complejas en el trabajo con
poblaciones multiplemente vulnerabilizadas.
En las clases observadas, hemos reconocido
que, en sus segmentos iniciales (Steiman,
2007), se busca recuperar lo abordado en
momentos o clases previos. Hay poco trabajo
centrado en el estudiantado, con escasas
actividades en las que se promuevan trabajos
grupales o intercambios entre pares, ni actividades
constructivas individuales y debates
horizontales posteriores. Aparecería así una
pedagogía en acto (no necesariamente reflexionada)
en la que el saber está centrado
en el personal docente (Lerner, 1996), contrariamente
a prácticas que se han encontrado
fértiles para la enseñanza de las CN en la EPJA
(Praderio, Luzuriaga y Furman, 2019). Si bien
les docentes manifiestan intentar recuperar
ideas previas del estudiantado sobre las temáticas
abordadas, parecieran considerar que
ese conocimiento no es válido. El hacer un brevísimo
interrogatorio, de unos pocos minutos,
a través de “preguntas problematizadoras” al
inicio de la clase es una estrategia habitual de
relevamiento de ideas previas, pero en general
sin dar tiempo a les estudiantes a producir
respuestas organizadas, ni poder elaborar un
discurso argumentado para comunicarlas. En
este mismo sentido, hemos encontrado en las
carpetas de les estudiantes, que, entre las actividades
registradas, las privilegiadas serían:
el dictado, la copia del pizarrón, completar
oraciones y dibujar esquemas.
Un estudiante comenta acerca de la
situación de salud que estaba atravesando.
Comenta los síntomas y atribuye su malestar
a la comida tumbera que sirven en el penal.
Los demás estudiantes se suman al diálogo
y expresan la mala atención de los médicos.
Ante esto se organiza un proyecto áulico para
trabajar el contenido del cuidado del cuerpo
para el mantenimiento de la salud con el
objetivo de que los estudiantes logren, a través de la problematización, la
reflexión de los contenidos con sus realidades culturales y puedan generar un
mayor compromiso con el tema y un alcance más profundo de comprensión.
Al comenzar la clase siguiente, se saluda a los estudiantes y se pregunta por
la salud de todos, se habla sobre el caso del compañero enfermo y se generan
preguntas de las cuales seleccionamos una: ¿cómo puedo estar saludable? Se
discuten las hipótesis. La mayoría enfocan sus ideas en los aspectos físicos o
biológicos, señalando la atención médica del penal como ineficiente y la comida
como mala. Se indaga acerca de la comida que consumen y la asistencia de
salud del penal.
Luego del diálogo, se trabaja el concepto de salud integral para dejar en
claro los distintos factores físicos, biológicos, emocionales, mentales, espirituales
y sociales que intervienen en aquel mediante lecturas de textos; se leen análisis
clínicos simples que los estudiantes llevaron de situaciones de salud atravesadas,
junto con guías alimentarias de los envases de los distintos alimentos que
se consumen en el penal, con las cuales caracterizaron a estos en función de
los nutrientes que poseen. Se realizan listados de atención para la salud con las
cuales cuenta el penal con la intención de dar a conocer sus usos y su forma de
acceder a ellos: sala de primeros auxilios, área de psicología, área de servicio
social, áreas de deporte y recreación. El tema se desarrolló en varias jornadas,
ya que los estudiantes iban trayendo sus inquietudes cotidianas a clase, por
ejemplo, al leer algunos documentos un alumno advirtió que el médico que los
atiende es “ginecólogo”. Les estudiantes preguntaron por esto, por lo que se
buscó información y se trabajó acerca de las especialidades en medicina.
Para cerrar el proyecto, se trabajó en la escritura de dos tipos de textos, uno
en donde los estudiantes dejaron en claro las ideas sobre la pregunta inicial y
otros puntos claves como hábitos que deterioran la salud o las desigualdades
en el sistema de salud. Un segundo texto sirvió para dar a conocer a los demás
internos de la unidad carcelaria sobre el tema. Por ejemplo, hábitos o acciones
saludables que pueden llevarse a cabo diariamente en su contexto. (Comunicación
personal, 2021).
En este caso, la docente prioriza problemáticas concretas relevantes para
el estudiantado y realiza articulaciones interareales. Asimismo, problematiza
desigualdades múltiples que experimentan los estudiantes: socioeconómicas, de
salud y, en otros casos, ambientales, educativas, etc. Esto es posible con base
en el diagnóstico de las diversas vulneraciones que ha sufrido esta población de
estudiantes (Ithuralde y Dumrauf, 2019; 2021). La docente se refiere al trabajo
sobre ciertas perspectivas de la ciencia escolar (Izquierdo et al., 1997): la comunicación
en ciencias (en diálogos orales, en la escritura, etc.) y los modelos de
ciencia escolar (en otro episodio relatado, aborda procesos del ciclo del agua
que ocurren dentro del penal a partir de la falta de acceso a la misma). A partir
de estos, recupera, de manera crítica, contenidos prescriptos en el currículo como
129
Enseñanza de las ciencias naturales en la educación primaria de jóvenes y adultos:
hegemonías y resistencias
nutrición y promoción de la salud (Ithuralde
y Dumrauf, 2022). Así, promueve prácticas
auténticas de ciencia escolar que no necesitan
de equipamiento ni espacios especiales,
sino que se construyen en el territorio escolar,
resignificándolo. A la vez, retoma contenidos
prescriptos para la enseñanza de las ciencias
naturales y valoriza, en el proceso, saberes
provenientes de las trayectorias de vida del
estudiantado, problematizando su experiencia.
Podemos entonces pensar que en este proceso
de especificación curricular (Terigi, 1999), se
está realizando una interpretación del currículo
que, para enseñar la ciencia escolar, seguiría
lineamientos de las pedagogías críticas latinoamericanas,
en particular, de la Educación
Popular (Defago e Ithuralde, 2021; Bastos
Marchesoni, Garboggini Di Giorgi y Midori
Shimazaki, 2022).
Este relato pondría de manifiesto un doble movimiento: un acercamiento a una perspectiva de interculturalidad crítica (Díaz y Rodríguez de Anca, 2014) y a una Educación en Ciencias Vivencialmente Significativa (Camino, 2021). El acercamiento a la interculturalidad crítica se daría en tanto la docente genera estrategias para poner en diálogo saberes, sentires y vivires del estudiantado, los valoriza y problematiza, promoviendo una mirada crítica de su realidad social. Hay además una práctica vivencial de una ciencia escolar, por ejemplo, en el proceso de registro y análisis de envases alimentarios relatado por esta docente que se relacionaría con una perspectiva de la Educación de las Ciencias Naturales Vivencialmente Significativa. Se trataría de una ciencia escolar practicada en las aulas en constante intercambio con las experiencias y significaciones del estudiantado, fomentando un diálogo entre, por ejemplo, el lenguaje “tumbero”, que la docente reconoce como propio de las personas privadas de su libertad, y el lenguaje de la ciencia en clave escolar, entre saberes estudiantiles sobre la realidad “tumbera” y saberes de la ciencia escolar. Este encuentro entre la Educación en Ciencias Vivencialmente Significativa y la interculturalidad crítica (y extendida) ha mostrado ser fértil para la enseñanza también en dispositivos virtuales de formación docente (Becerro et al., 2022), pero no había sido descripto en la Educación de JyA.
12 Conclusiones
El campo de la enseñanza de las CN en la
EPJA da cuenta de posiciones conflictivas. Por
un lado, normativamente tiene el objetivo de
restituir a la educación como un derecho, que
desde una perspectiva de justicia curricular
(Terigi, 1999) podríamos pensarlo desde una
enseñanza emancipadora y justa, y, por otro,
reproduce prácticas de enseñanza opuestas
a dicho compromiso. Muestra de ello son los
resultados obtenidos en el presente trabajo,
sobre las categorías analizadas: los contenidos
priorizados y los enseñados, los materiales
utilizados y los que el cuerpo docente desearía
disponer y la perspectiva de enseñanza
desarrollada. Los mismos develan las complejas
tensiones y contrasentidos en cuanto a
posiciones político-culturales, epistemológicas
y pedagógicas de la enseñanza de las CN en
la EPJA en Santiago del Estero. Profundizando
sobre trabajos anteriores (Lambach y Marques,
2009; Praderio, Luzuriaga y Furman, 2019),
aquí hemos mostrado cómo la conflictividad
que se presenta en este campo tiene su base
en la reproducción de desigualdades, provocando
en algunos casos procesos educativos
injustos y en otros procesos educativos de
lucha y resistencia contra las mismas. En este
trabajo se explicitan estos conflictos y se espera
iniciar debates y discusiones que permitan abrir
el juego a nuevas concepciones y prácticas en
la enseñanza de las CN en la EPJA.
Una cuestión relevante es que el fuerte compromiso docente que hemos
encontrado en trabajos anteriores en esta modalidad (Ithuralde y Dumrauf,
2019; 2021) no necesariamente se traduce en buenas prácticas didácticas. La
educación personalizada, propuesta como estrategia por les docentes, no deja
de, en muchos casos, plantearse desde un lugar de tutelaje del Estado hacia
personas adultas, no contextualiza socialmente los contenidos abstractos que
se trabajan en Ciencias Naturales y tiene una tendencia homogeneizadora, en
vez de revalorizar la diversidad sociocultural. Este sesgo podría estar vinculado
al escaso abordaje en la formación docente de problemáticas propias de la
modalidad y a un casi nulo trabajo desde las didácticas específicas centradas
en las particularidades de este subsistema educativo.
Les docentes de la modalidad exhiben un compromiso importante con su
labor. Deben hacer “de todo”: de enfermeras, psicólogas, trabajadoras sociales,
etc., y cumplen con realizar regulares visitas a domicilio durante el ciclo
lectivo, y en recorrer el barrio promocionando la escuela antes del inicio de
esta. El personal docente, descuidado por el Estado (en su formación, pero
también en la provisión de materiales didácticos y diseños curriculares propios,
en la infraestructura —edificios utilizados en calidad de “prestados” sin poder
acceder a parte del equipamiento existente en estos—), debe también construir
estrategias didácticas desde su propia experiencia o basadas en las de quienes
les precedieron. Y a partir de ellas, seleccionar y/o producir materiales, ya que
no hay libros de texto para la modalidad, lo cual agrega una dificultad extra a
la ya laboriosa tarea en el trabajo con estas poblaciones vulnerabilizadas de
múltiples formas. Estas elaboraciones se dan en espacios que no fomentan una
sistematización de las prácticas y una reflexión sobre las mismas, que permitan
una evaluación para su transformación.
A partir de la voz del personal docente que lo reclama, se identifica la necesidad
de una formación docente continua específica para la modalidad (hoy
ausente). Entendemos que esta debería ofrecer formatos de larga duración con
sucesivos ciclos de planificación-implementación-reflexión y de intercambio
con pares y colegas con mayor formación, tanto en los campos de formación
general, como de las didácticas específicas, pensada para esta modalidad con
sus particularidades (Iribarren et al., 2021), para promover generar rupturas con
el mencionado Estilo de Pensamiento dominante (Lambach y Marques, 2009),
que el personal escolar tiene como experiencia social en su formación inicial y
toda su trayectoria docente. También se identifica una demanda de producción a
nivel central del sistema educativo de materiales situados en la modalidad, para
diversidad de escenarios existentes en este subsistema educativo. A diferencia
de la educación común (para niñes), en la que existen diferentes editoriales que
producen libros para las aulas a partir de los diseños curriculares, para la EPJA
no existe oferta editorial. Por último, se requiere poner en pie de igualdad a esta
modalidad en cuanto al uso de los espacios edilicios (incluyendo cuestiones
básicas como nombrar las aulas, que solo tienen el nombre de los cursos de la primaria para niñes, invisibilizando a estos
JyA que estudian), el equipamiento presente
en las escuelas, los programas provinciales y
nacionales destinados a la educación común.
En este trabajo, identificamos tensiones en la
práctica docente en la enseñanza de las CN en
torno a los anteriores puntos que no habían
sido abordadas en trabajos antecedentes
(Praderio, et al., 2019; Lambach y Marques,
2009). Tensiones que, en algunos casos, han
llevado a (re)pensar las estrategias y acercarse
a posicionamientos críticos, que problematizan
la realidad del estudiantado y recuperan sus
saberes, con el objetivo de valorizarlos.
Entendemos que, con base en el desarrollo
de sistematizaciones de las prácticas
transformadoras que ocurren en las aulas de
la modalidad desde los centros educativos,
junto con espacios de reflexión y producción
de nuevos conocimientos e intercambios entre
centros educativos, podrían generarse lineamientos
curriculares y didácticos desde los
saberes y la experiencia docente. Se podrían
visibilizar, fortalecer y multiplicar de este modo
esas prácticas de resistencia y contrahegemonía
que hemos identificado en este trabajo y
que hoy se realizan desde los márgenes de la
modalidad, prácticas que problematizan las situaciones
sociales y educativas del estudiantado
y ponen en diálogo los contenidos de ciencia
escolar a ser enseñados según el currículo con
las experiencias y saberes del estudiantado.
Este conocimiento sería útil para estructurar la
formación docente orientada a la modalidad
y así poder tener un efecto multiplicativo en las
aulas. Entendemos que los anteriores caminos
permitirían ir abandonando la perspectiva de
una Educación Compensatoria (siempre desigual,
siempre enfocada en el déficit) hacia una
perspectiva de Educación Permanente.
En los puntos de conflicto que mencionamos, existe una perspectiva de enseñanza dominante que sostiene una imagen de la ciencia inductivista, que no pone en evidencia que se trata de una actividad humana y social, y que reproduce estereotipos sobre las personas que producen conocimientos. Estereotipos que se alejan de las propias descripciones de docentes sobre sus estudiantes. Buscamos así desencializar la mirada sobre los conflictos que se viven, en muchas ocasiones, como padecimientos constantes y perpetuos para la comunidad educativa, y reconocer que esta conflictividad puede constituirse en punto de partida hacia un cambio y búsqueda de formación a través de una postura reflexiva, como hemos encontrado en algunas experiencias de la modalidad. Aflora así la posibilidad del resurgir de luchas y resistencias que construyan una educación más humana y equitativa, y de asumir, desde esta perspectiva, una enseñanza crítica de las CN, comprendiendo la complejidad de la educación de JyA. Para esto es necesario superar las lecturas superficiales de la realidad de las personas que transitan la modalidad, analizar y repensar las prácticas culturales, políticas, pedagógicas y epistemológicas que circulan en el mundo escolar para desandar los caminos contradictorios y desiguales de la misma.
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