Bio-grafía
2619-3531
2027-1034
Universidad Pedagógica Nacional
https://doi.org/10.17227/bio-grafia.vol.16.num30-17818

Recibido: 8 de agosto de 2022; Aceptado: 2 de diciembre de 2022

CAMINAR EL TERRITORIO, SENTIPENSANDO Y CONECTANDO IDENTIDADES: UNA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN EN BIODIVERSIDAD PARA SU VALORACIÓN


Walking the Territory, Feeling-Thinking and Connecting Identities: An Experience of Biodiversity Education for Its Valuation


Caminhar pelo território, sentindo-pensando e conectando identidades: Uma experiencia de educação em Biodiversidade para sua valorização

L. Lozano-Espinosa, *

Licenciada en Biología con énfasis en Educación Ambiental. Estudiante de la Maestría en Estudios Contemporáneos en Enseñanza de la Biología, Universidad Pedagógica Nacional. Línea de Investigación Educación en Ciencias y Formación Ambiental. lalozanoe@upn.edu.co Universidad Pedagógica Nacional Universidad Pedagógica Nacional Colombia

Resumen

En la presente biocrónica se presenta una de las experiencias para la enseñanza de la biodiversidad local, llevada a cabo con el Semillero Ambiental Biosierra, conformado por estudiantes de bachillerato del Colegio Sierra Morena IED, ubicado en la Localidad Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. A continuación se narra cómo el caminar el territorio y las salidas de campo al Parque Ecológico Cerro Seco, un ecosistema subxerofítico único en Bogotá, nos ha permitido empezar a sentipensarlo, fortalecer la identidad territorial y propiciar escenarios con nuevas formas de educación en biodiversidad, poniendo en marcha una experiencia socioeducativa que acerca el conocimiento científico escolar sobre biodiversidad, el cual se pone en diálogo con las concepciones que tienen los participantes del semillero y los líderes ambientales locales. Esto ha favorecido un reconocimiento de la biodiversidad desde la complejidad, en busca de generar acciones socioambientales para su cuidado y valoración.

Palabras clave:

territorio, sentipensante, educación en biodiversidad, Parque Ecológico Cerro Seco 3 i.

Abstract

This biographical chronicle presents one of the experiences for teaching local biodiversity through the Environmental Group Biosierra, comprised of high school students from the Sierra Morena IED School, located in Ciudad Bolívar in the south of Bogotá. The following narrates how exploring the territory and conducting field trips to the Ecological Park Cerro Seco, a unique subxerophytic ecosystem in Bogotá, that has allowed us to begin to "sentipensar" (feeling-thinking), strengthen territorial identity, and foster new forms of biodiversity education, launching a socio-educational experience that brings together school scientific knowledge about biodiversity, which is put in dialogue based on the conceptions that participants and local environmental leaders have. This has favored a recognition of biodiversity from the complexity, seeking to generate socio-environmental actions for its conservation and appreciation.

Keywords:

territory, feeling-thinking, biodiversity education, Cerro Seco Ecological Park.

Resumo

Nesta biocrônica apresenta-se uma das experiências para o ensino da biodiversidade local, realizada com o Grupo de Pesquisa Ambiental Biosierra, formada por alunos do ensino médio da Escola Sierra Morena IED, localizado na localidade de Ciudad Bolívar, ao sul de Bogotá. A seguir, narra-se como caminhar pelo território e saídas de campo para o Parque Ecológico Cerro Seco, um ecossistema subxerofítico único em Bogotá, nos permitiu começar a senti-lo e pensá-lo, bem como fortalecer a identidade territorial e promover cenários com novas formas de educação para a biodiversidade, lançando uma experiência socioeducativa que aproxima o conhecimento científico escolar sobre biodiversidade, que é colocado em diálogo com as concepções que os participantes do grupo de pesquisa e líderes ambientais locais têm. Isso tem favorecido o reconhecimento da biodiversidade a partir da complexidade, buscando gerar ações socioambientais para seu cuidado e valorização.

Palavras-chave:

território, sentir-pensar, educação para a biodiversidade, Parque Ecológico Cerro Seco.

Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores; hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.

GIOCONDA BELLI (2011)

Caminar, sentir el viento en la piel, apreciar los diversos colores de los territorios, escuchar los sonidos de la naturaleza y las historias de quienes la habitan son algunas de las experiencias fundamentales que me mantienen viva y que, al mismo tiempo, permiten nuevas formas de aprender. He comprobado en este transitar pedagógico que caminar es la mejor forma de leer el entorno y descubrir que los territorios están llenos de vida, de memoria y de otras formas de habitar que urgen ser tenidas en cuenta, para atender el llamado que la Tierra nos hace ante la crisis planetaria que estamos viviendo e ir construyendo relaciones más hermanadas con la vida y lo vivo.


 Atardecer en el Colegio Sierra Morena IED

Fotografía 2: Atardecer en el Colegio Sierra Morena IED

Fuente: fotografía de la autora (2022).

En esta oportunidad, compartiré una de las experiencias vividas con participantes del Semillero de Investigación Ambiental Biosierra, del Colegio Sierra Morena IED, ubicado en la localidad 19 de Bogotá, Ciudad Bolívar, grupo que gestamos en medio de la pandemia en el 2021. Se han tejido diferentes procesos en el semillero, sin embargo, me centraré en narrar lo relacionado con los recorridos realizados al Parque Ecológico Cerro Seco, ecosistema ubicado en las montañas del sur de Bogotá, cerca del colegio, en la misma localidad. Caminar el territorio nos ha permitido empezar a sentipensarlo y propiciar escenarios con nuevas formas de educación en biodiversidad, poniendo en marcha una experiencia educativa que acerca el conocimiento científico escolar sobre biodiversidad, el cual se pone en diálogo con las concepciones que tienen los participantes del semillero y los líderes ambientales locales. Esto permite un reconocimiento de la biodiversidad desde la complejidad, en busca de generar acciones socioambientales para su valoración.

Cuando menciono el sentipensar, tomo como referencia las propuestas de Orlando Fals Borda y Arturo Escobar; y en este punto vale la pena indicar que dicho concepto nace de aquellas sabias palabras de los pescadores en San Benito Abad (Sucre) al sociólogo Fals Borda: "Nosotros actuamos con el corazón, pero también empleamos la cabeza, y cuando combinamos las dos cosas así, somos sentipensantes", de esta manera sentipensar es una forma de sentir con el corazón, con las emociones y conectarlas a los pensamientos. Para Arturo Escobar, "sentipensar con el territorio implica pensar desde el corazón y desde la mente, o corazonar, como bien lo enuncian colegas de Chiapas inspirados en la experiencia zapatista" (Escobar, 2014, p. 16). Además, propone articular otras formas de entender tanto el conocimiento académico como el conocimiento popular sobre el mundo natural para así llegar a otros modelos encaminados a crear una relación horizontal y no solo vertical de conocimientos, lo cual se ha tenido en cuenta en el Semillero Biosierra, ya que se han abierto espacios de diálogo entre los diferentes conocimientos y concepciones que se tienen de la biodiversidad en el territorio, conectando los sentires y experiencias de los participantes de los recorridos, para reaprender la multiplicidad de formas de percibir, pensar, sentir e interactuar con la vida y lo vivo en los ecosistemas locales.

Por otro lado, con relación al término biodiversidad, para el caso del Semillero Ambiental Biosierra se ha tenido en cuenta como un concepto polisémico que ha venido cambiando desde la definición dada por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas en 1992 y posteriormente en el 2015, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Eco-sistémicos (IPBES) retoma dicho concepto y agrega otros aspectos, definiéndola así:

[...] la variabilidad de los organismos vivos a todos los niveles, incluyendo, entre otros, ecosistemas terrestres, marinos y otros sistemas acuáticos, y los complejos ecológicos de los que forman parte. Esto incluye variación en las características genéticas, fenotípicas, filogenéticas y funcionales, así como también cambios en abundancia y distribución en el tiempo y el espacio dentro y entre especies, comunidades biológicas y ecosistemas. (Díaz et al., 2015, p. 12)

Sin embargo, diferentes autores han propuesto nuevas definiciones y dimensiones para el estudio de la biodiversidad. Destaco, desde una mirada más integradora y compleja, la dimensión sociocultural, entendida como una combinación de relaciones entre lo biológico, lo social y lo cultural, que tiene en cuenta categorías como Conocimiento (ancestral y de occidente), Territorio, Bio-cultura y Mujer (Castro et al., 2021).


 Vista al Colegio Sierra Morena IED y al barrio Caracoli, desde el Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 3: Vista al Colegio Sierra Morena IED y al barrio Caracoli, desde el Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: fotografía de la autora (2022).

La institución educativa hace parte de la localidad Ciudad Bolívar de Bogotá, donde se evidencian grandes tensiones; una de ellas es el constante crecimiento urbano que atiende a la conjunción de varias características que dan cuenta de políticas de desarrollo acelerado. Sus habitantes en su mayoría provienen de diferentes lugares del país, producto del desplazamiento forzado enmarcado por hechos históricos de violencia, lo cual ha evidenciado un gran desarraigo y pérdida de identidad ecológica, que sin duda interviene en las formas de relacionarse con su entorno, sumado a la explotación minera en las montañas y el aumento de la brecha de desigualdad social, que evidencian una gran deuda histórica en este territorio, vulnerando la biodiversidad local.

En mi práctica cotidiana, he observado que estas realidades que se entretejen en los territorios muestran formas de resistencia que deben ser tenidas en cuenta desde los contextos situados, y frente al impacto que han tenido estas diferentes problemáticas contemporáneas, que se han venido presentando no solo en la localidad, sino en Colombia y en el mundo, me ha llevado a repensar mi ejercicio pedagógico en relación con la construcción de nuevas prácticas donde se lleve a comprender el entorno como un espacio vivo, lo cual conlleva una transformación en las formas de ver, de actuar y de relacionarnos con los territorios. Implica generar espacios y procesos de reflexión actuante que supere los muros de la escuela y se tejan colectivamente con las comunidades locales, de allí surge la necesidad de crear el Semillero de Investigación Ambiental Biosierra, donde nacen nuevos ejercicios pedagógicos y de construcción de conocimiento en torno a la biodiversidad. En este sentido, González (2010) menciona la importancia de colocar la vida en el centro de la reflexión y la experiencia, vincularse al territorio próximo, alentar la biodiversidad y tejer relaciones comunitarias como propuesta desde los escenarios educativos.


 Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 4: Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: archivo personal (2021).

El Semillero Ambiental Biosierra fue pensado como un espacio que permita el fortalecimiento de la identidad ambiental, la construcción colectiva de saberes, el reconocimiento de la biodiversidad de la localidad y de las problemáticas socioambientales; donde los estudiantes a partir del desarrollo de pensamiento crítico y del caminar el territorio logren conocer, comprender, sentipensar y proponer una transformación de su propio entorno, procurando acciones para la valoración de esas diversas formas de vida que lo habitan.

Con relación a la identidad ambiental, Porras-Contreras y Pérez-Mesa (2019) mencionan que podría asociarse con la representación social que tienen los grupos humanos sobre sí mismos y el ambiente, que influye en la manera como las personas se desenvuelven, organizan su vida y toman decisiones frente al propio ambiente. En este sentido, se requiere para el semillero una propuesta de educación en biodiversidad que sea transformadora, con sentido crítico y emancipatoria, a través de acciones que incrementen la participación y toma de decisión sobre cuestiones socialmente vivas (Bermúdez et al., 2020).

Una de las estrategias que se vienen implementando en el Semillero Ambiental Biosierra, son los recorridos ambientales que han sido llamados "Memoriando el territorio", como una forma de reconocer esa biodiversidad compleja, partiendo de la historia local y de las memorias que se tienen de los ancestros, identificando la biodiversidad representativa de la localidad y las luchas socioambientales que han dado las comunidades para preservar y defender la vida en el territorio.


 Avistamiento por estudiantes del Semillero Ambiental Biosierra. Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 5: Avistamiento por estudiantes del Semillero Ambiental Biosierra. Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: fotografía de la autora (2022).

El 29 de agosto del 2021 fuimos invitados a participar de un encuentro Ecopedagógico en el Parque Ecológico Cerro Seco, uno de los ecosistemas cercanos al Colegio Sierra Morena IED y de gran importancia en la localidad. Dicho encuentro estuvo organizado por diferentes colectivos socioambientales, como el Colectivo Mayaelo, la Escuela Ambiental Potosí, la mesa ambiental Amigos y Amigas por Cerro Seco; en este primer recorrido solo asistieron seis integrantes del semillero debido a restricciones de la pandemia. Posteriormente, el 20 de mayo del 2022, se realizó otro recorrido en el que ya se logró la participación de la mayoría de los integrantes del semillero; en los dos recorridos se siguió la misma ruta, que será descrita a continuación, resaltando tres puntos representativos: el Puente del Indio, la Laguna Encantada y el Palo del Ahorcado.

Memoriando el territorio: Puente del Indio


 Puente del Indio. Ciudad Bolivar. Segundo recorrido Semillero Biosierra, mayo del 2022

Fotografía 6: Puente del Indio. Ciudad Bolivar. Segundo recorrido Semillero Biosierra, mayo del 2022

Fuente: fotografía de Faber Hernández, Integrante del Semillero Biosierra.

El punto de encuentro donde iniciamos los recorridos es el Puente del Indio, ubicado en el barrio Arborizadora Alta, estuvimos acompañados de líderes ambientales del territorio, como el educador Wilder Andrey Téllez González, quien se ha destacado como líder socioambiental de la localidad y también es participante del Semillero Ambiental Biosierra, Deivid Yesid Tirado Flórez del Colectivo Mayaelo, Elkin Javier Barrera Andrade del colectivo popular Al Timón. Desde el comienzo nos sentimos maravillados al encontrarnos con una gran construcción que tiene un valor patrimonial importante; el profesor Elkin Barrera nos contó que fue construido en el siglo XIX y que cuando los habitantes fueron llegando a la localidad, en los años ochenta, creían que el puente había sido construido por los "indios", por lo que lo llamaron el Puente del Indio. No obstante, posteriormente se realizaron varios estudios y se logró determinar que no habían sido los indígenas, por el tiempo de construcción, ya que los muiscas que habitaron este territorio se extinguieron mucho antes; aun así, se concluye que de todas formas fueron herederos de nuestros ancestros quienes lo construyeron.

Según investigaciones hechas por el Colectivo Mayaelo se sabe que alrededor no existían casas, solo naturaleza y cuando se empezó a poblar más, los habitantes tejieron historias alrededor de él; por ejemplo, algunos pensaban que podía haber tesoros o las llamadas "guacas" debajo del puente o en las columnas y empezaron a quitarle las piedras que lo conformaban para buscar los tesoros. Estas piedras también empezaron a usarlas algunos para construir sus viviendas. Los primeros pobladores se preocuparon porque querían conservar el puente, ya que reconocían en él un gran valor, entonces fueron las mujeres de los hogares comunitarios quienes se unieron para defenderlo y reconstruirlo con la ayuda de recursos de la Alcaldía y de la comunidad.


 Chicalá, en el Puente del Indio

Fotografía 7: Chicalá, en el Puente del Indio

Fuente: fotografía de la autora (2022).

De esta manera, el puente se convirtió en un espacio de memoria constante, que conecta y enlaza, que nos lleva a escuchar la voz de la montaña, que nos recuerda los orígenes y las luchas que vamos heredando a medida que nos vamos conectando como parte de ese tejido social que habita este territorio. También empezamos a relacionar diferentes historias de los lugares de nacimiento de los estudiantes del semillero y empezamos a descubrir que en ese tejido todos somos un retazo, un trozo de historia diferente, pero desde allí, nos contamos y nos tejemos.

La Laguna Encantada

de la autora (2022).

Fuente: fotografía: de la autora (2022).

Fotografía 8. Laguna Encantada

Para continuar el recorrido, pedimos permiso a la montaña para transitarla, entendiendo lo significativo que es subir la montaña para nuestros ancestros. Hicimos una parada cerca de la entrada del Parque Ecológico Cerro Seco, donde Wilder A. Téllez nos contó las problemáticas que ha provocado la minería en las montañas de Ciudad Bolívar, como la erosión del suelo, la pérdida de biodiversidad en varias zonas de la montaña, contaminación del aire, contaminación auditiva por el paso de vehículos de carga pesada, e incluso la muerte de una habitante del barrio que fue arrollada por una de estas volquetas en el año 2015, hecho que generó una gran organización de la comunidad y de los colectivos populares en defensa de la vida y del Parque Ecológico Cerro Seco.

Surgió el proyecto liderado por el Instituto Cerros del Sur (ICES), denominado "No le saque la piedra a la montaña" y la mesa ambiental "Amigos y amigas por Cerro Seco" integrada por miembros de la comunidad y de colectivos sociales, artísticos y ambientales locales, quienes después de un campamento que duró varias semanas y de diferentes acciones legales, lograron sacar del sector a la empresa minera Canteras La Esmeralda, ya que no cumplía con la licencia ambiental, ni el plan de manejo de obras que exigen las entidades ambientales como la Corporación Autónoma Regional (CAR).

En este punto, los estudiantes del semillero dialogaron con los líderes que guiaron el recorrido y mencionaron que desconocían estos hechos narrados, identificaron la importancia de conocer la memoria histórica del territorio y la relevancia que tiene la organización de las comunidades y de las luchas dadas por la conservación de este importante ecosistema y por la vida en el territorio.

Caminando junto a las piedras que son símbolo de memoria para los muiscas (quienes las llamaron Hycá), nos adentramos en el Parque Ecológico Cerro Seco y llegamos a la Laguna Encantada, donde escuchamos con fuerza la voz del viento y el canto de las ranas. Es un humedal altoandino dentro de un ecosistema subxerofítico, con características únicas en la ciudad de Bogotá; según cuentan los habitantes del territorio, en ciertas temporadas del año, especialmente en verano, la laguna disminuye y en invierno aumenta el volumen del agua, por esto la llaman laguna encantada, porque desaparece en ciertas épocas y luego vuelve a aparecer. También recibe este nombre por el característico canto de las ranas que se puede escuchar allí.


 Caminando el Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 9: Caminando el Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: archivo personal (2022).


 Laura Castañeda, del Semillero Biosierra, entrevistando a Elkin Javier Barrera junto a la Laguna Encantada

Fotografía 10: Laura Castañeda, del Semillero Biosierra, entrevistando a Elkin Javier Barrera junto a la Laguna Encantada

Fuente: fotografía de la autora (2021)

Los líderes que nos acompañaron, nos explicaron en este punto la importancia ambiental de este lugar, ya que es un ecosistema subxerofítico único en la ciudad, es un área de recarga de acuíferos esencial para la regulación hídrica de la subcuenca del río Tunjuelo, también presenta un aspecto muy curioso la combinación de cuerpos de agua y zonas secas o semidesérticas aisladas, que han permitido que se desarrolle una riqueza biológica única en el territorio. Por desgracia, la montaña ha sido afectada históricamente por procesos mineros y de urbanización, como ya lo mencioné, los cuales han amenazado las diversas formas de vida que lo habitan. A continuación, mencionaré algunas de estas especies representativas que logramos avistar con la ayuda de Deivid Yesid Tirado Flórez, integrante del Colectivo Mayaelo, y Juan Carlos Rodríguez Linares, quien hace parte de la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO).


 Semillero Ambiental Biosierra en la Laguna Encantada

Fotografía 11: Semillero Ambiental Biosierra en la Laguna Encantada

Fuente: archivo personal (2022).

Se destaca la alondra cornuda (Eremophila alpestris peregrina), un ave endémica que se encuentra en peligro de extinción y que, en Bogotá, habita únicamente en el Parque Ecológico Cerro Seco. En el camino tuvimos la gran fortuna de poder avistar ocho individuos de esta especie; fue emocionante, ya que su tamaño es pequeño y por sus colores se esconde fácilmente entre los pastizales, lo que dificulta su observación.


 Alondra cornuda (Eremophila alpestris peregrina)

Fotografía 12: Alondra cornuda (Eremophila alpestris peregrina)

Fuente: fotografía de Juan Carlos Rodríguez Linares (2022).

Este parque también tiene un alto valor ecológico para la llegada de las aves migratorias, en nuestro recorrido avistamos alcaravanes (Vanellus chilensis), garzas (Bubulcus ibis), (Tringasolitaria), atrapamoscas (Tyrannus tyrannusy Contopus Cinereus), gavilán maromero (Elanus Leucurus), chirlobirlo (Sturnella magna) y escuchamos el canto de la rana sabanera (Dendrpsophus molitor).

Alcaraván (Vanellus chilensis)

Fotografía 13: Alcaraván (Vanellus chilensis)

Fuente: fotografía de Faber Hernández, estudiante del Semillero Ambiental Biosierra (2022).


 Garza (Bubulcus ibis)

Fotografía 14: Garza (Bubulcus ibis)

Fuente: fotografía de Juan Carlos Rodríguez Linares (2022).


 Playero solitario (Tringa solitaria)

Fotografía 15: Playero solitario (Tringa solitaria)

Fuente: fotografía de Juan Carlos Rodríguez Linares (2022).

También observamos gran variedad de flora nativa, como el botón de oro (Bidens triplinervia Kunth), que cubre característicamente de amarillo la montaña, especialmente en épocas de lluvia; Chicalá (Tecoma stans), Hayuelo (Dodonaea viscosa), agave (Agavesylvestreriana y Agave cundinamarcensis), chilco (Baccharis latifolia), coyamol (Echeandia flavescens) y una orquídea (Epi-dendrum secundum). Además, encontramos plantas foráneas, como el retamo espinoso (Ulex europaeus) y la acacia (Acacia melanoxylon), que pueden generar algunas problemáticas debido a su característica invasora. Según nos cuenta Deivid Y. Tirado, en el Parque Ecológico Cerro Seco se encuentran más de 350 especies de organismos vivos, de los cuales 27 son endémicos, 20 son nativos de Colombia y 4 son nativos del altiplano cundiboyacense, sin contar los individuos que aún no se han registrado, lo cual evidencia una gran importancia ecológica y ambiental en este ecosistema, que requiere de su protección y cuidado.


 Botón de oro (Bidens triplinervia Kunth)

Fotografía 16: Botón de oro (Bidens triplinervia Kunth)

Fuente: fotografía de Karen Atehortúa, estudiante del Semillero Ambiental Biosierra (2022).

Fuimos avanzando en el recorrido con la idea de encontrar los pictogramas muiscas que existen en el parque, pero después de una ardua búsqueda entre piedras inmensas, no lo logramos: Sin embargo, encontramos rastros de viviendas en bahareque que indican que allí habitaron nuestros antepasados, se relacionaron con el territorio, lo cuidaron y por allí estuvieron caminando.


 Ruinas de casa de bahareque, Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 17: Ruinas de casa de bahareque, Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: fotografía de la autora (2021).

Luego vimos pasar un campesino con algunas vacas y entonces la estudiante Laura Bonilla Castañeda expresó que esta escena le traía a la memoria su lugar de origen, Boyacá, y en cierta forma se estaba sintiendo como en casa. De igual manera, la estudiante Karol Yulitza Boca-negra mencionó que el parque le recordaba un poco la finca del Tolima de donde es originaria con su familia, le recordaba el campo y la hacía sentir muy feliz. Los demás estudiantes también manifestaron sentirse maravillados con los sonidos de las aves y de la naturaleza, y no se imaginaron que existieran lugares tan maravillosos en su territorio, pensaban en su barrio como un espacio "feo", dicho en sus palabras; tenían una percepción negativa de su territorio, marcado por las problemáticas y la estig-matización que se tiene de la localidad, lo cual me hacía reflexionar cómo lo que ha pasado en muchos lugares de Colombia está ocurriendo también en Ciudad Bolívar y cómo el ejercicio de recorrer los territorios se convierte en nuevas miradas que transforman ese sentir y esas nuevas identidades que se van tejiendo colectivamente.

En relación con esto, se ha empezado a estudiar las identidades grupales, aquellas que se construyen colectivamente, que por lo general surgen de un sentido de pertenencia o participación con un grupo y que se construye de una manera socio-simbólica. Recientemente, en el campo de la educación ambiental se ha empezado a estudiar la identidad ambiental en contextos educativos, y se ha demostrado su importancia al contribuir y fortalecer la identidad del lugar y la responsabilidad ambiental en la vida cotidiana (Lawrence, 2012, citado por Porras-Contreras y Pérez-Mesa, 2019).


 Palo del Ahorcado visto desde el barrio Potosí

Fotografía 18: Palo del Ahorcado visto desde el barrio Potosí

Fuente: fotografía de la autora (2022).

Palo del Ahorcado, árbol de vida y memoria

Finalizamos el recorrido en un punto emblemático de la localidad, el Palo del Ahorcado, también ha sido llamado árbol de vida y abuelo sabedor, que siempre ha estado presente como símbolo de lucha, resistencia y memoria. Ha visto crecer a muchos y representa también a las personas migrantes de la localidad, ya que es una especie foránea al ser un eucalipto, pero al igual que sus habitantes, se plantan con fuerza y empiezan a construir desde allí con otros y otras, dónde la vida los conecta.

El árbol también ha sido víctima de violencia: le cortaron algunas de las raíces, pero la comunidad se unió en su defensa y no permitió que acabaran con su vida. Él ha estado observando desde arriba cómo se ha venido transformando la ciudad y ha visto crecer a todos.


 Wilder Andrey Téllez en el Palo del Ahorcado

Fotografía 19: Wilder Andrey Téllez en el Palo del Ahorcado

Fuente: archivo personal, Wilder A. Téllez (2021).

Allí nos encontramos con otros colectivos sociales y ambientales; los estudiantes entrevistaron a algunos líderes, como el educador Wilder Andrey Téllez, quien les contó sobre algunas luchas ambientales que se han dado en el territorio, y la importancia de defender la vida; también dialogamos con Tatiana Bojacá, líder de la Escuela Ambiental Potosí, quien nos contó de su trabajo ambiental en huerta, las luchas ambientales en contra de la minería y su participación desde el arte en el colectivo Entre Zancos y Montañas. Les dieron ese gran mensaje a los estudiantes del Semillero Ambiental Biosierra, de continuar recuperando la memoria histórica de la localidad a través de los recorridos por el territorio y seguir descubriendo toda esa biodiversidad compleja, para construir colectivamente procesos que permitan su valoración y protección, ya que debe considerarse un tema de todos; es una lucha que se ha dado por la dignidad y por la vida en todas sus formas, y desde pequeñas acciones podemos ser parte de esta lucha y de esta transformación que se requiere.


 Dana Sánchez y Tatiana Bojacá, Palo del Ahorcado

Fotografía 20: Dana Sánchez y Tatiana Bojacá, Palo del Ahorcado

Fuente: fotografía de la autora (2021).


 Palo del Ahorcado

Fotografía 21: Palo del Ahorcado

Fuente: fotografía de la autora (2022).

En este punto, es relevante mencionar que el caminar del Semillero Ambiental Biosierra, que ha sido motivado de alguna forma por el pluralismo epistemológico, la pedagogía crítica y las nuevas propuestas didácticas de la enseñanza de la biología, me ha permitido tener una mirada diferente de la realidad, re-pensarla, reflexionarla y modificar las propias prácticas pedagógicas, para que se encaminen hacia la generación de mejores formas de relacionarnos con la vida y lo vivo, que permitan una valoración de la biodiversidad desde su complejidad y el fortalecimiento en la construcción de tejido social desde nuestro quehacer como educadores.

En este sentido, cabe mencionar también a Castaño (2017), quien resalta que las condiciones contemporáneas exigen un pensamiento crítico y transformador, alrededor de aspectos económicos, políticos y culturales relacionados con la globalización cultural en la que estamos inmersos. Ello requiere también de elementos para la formación de ciudadanía, más cuando se trata del uso de factores naturales en ecosistemas tan importantes biológica, política y económicamente como lo son los de este país. Se requieren otras formas de apropiación del conocimiento biológico y, por ende, formas diferentes de pensar la educación en el país, siendo vital el compromiso con las realidades concretas desde la formación de maestros, a partir de la comprensión de las particularidades del contexto y de los vínculos con las poblaciones, en la perspectiva de trascender con sentido las posibilidades de vida de las personas y de las comunidades. Es importante en este punto mencionar la relevancia de construir una filosofía ambiental, que implica pensar la forma de transformar la relación dominante entre naturaleza y cultura o entre naturaleza y sociedad (Escobar, 2012).

De esta manera, a partir de la praxis, seguiremos caminando el territorio como una forma de educación en biodiversidad situada desde una perspectiva crítica y sentipensante, para continuar reconociendo las realidades locales, poder superar las fronteras dibujadas que nos han puesto y lograr leernos como territorios más hermanados, construir a partir de las diferentes concepciones de la vida, donde el reconocimiento de la biodiversidad y de las realidades ambientales locales permitan resignificar el territorio, pensarnos como parte de él y reconstruir nuevas identidades. De igual manera, lograr despertar acciones sentipensantes para la conservación de los territorios vivos y las formas de vida presentes desde su complejidad, tejiendo en colectivo por la construcción de nuevos mundos posibles en la localidad Ciudad Bolívar, un lugar de mil colores que a gritos pide acciones conscientes, que permitan la preservación y el cuidado de la vida y lo vivo.


 Hyká-Piedray memoria. Parque Ecológico Cerro Seco

Fotografía 22: Hyká-Piedray memoria. Parque Ecológico Cerro Seco

Fuente: fotografía de Karen Dayana Atehortúa Hernández, estudiante del Semillero Ambiental Biosierra (2022).