Arte contemporáneo, espacio arquitectónico y la expansión a la conciencia corporal: un diálogo transdisciplinar
Resumen
Este artículo de reflexión plantea un análisis crítico y reflexivo sobre las prácticas arquitectónicas contemporáneas, con un enfoque particular en la tendencia hacia lo visual, a lo que Juhani Pallasmaa denomina “ocularcentrismo”. Esta preferencia por lo visual minimiza la integración y atención hacia los demás sentidos en la experiencia arquitectónica, presentando un desafío significativo en la percepción sensorial de los espacios. Paralelamente, el artículo establece un vínculo entre la arquitectura y otras expresiones de arte, como las exploraciones por el arte contemporáneo, que, al interactuar en el espacio arquitectónico, pueden fomentar el desarrollo de la inteligencia corporal, un concepto propuesto por Howard Gardner en su teoría de las Inteligencias Múltiples. Además, se destaca cómo las fronteras convencionales entre estas disciplinas se están volviendo cada vez más difusas, creando espacios que promueven una interacción física activa y la inmersión sensorial.
Citas
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Recibido: 6 de mayo de 2024; Aceptado: 22 de julio de 2024
Resumen
Este artículo de reflexión plantea un análisis crítico y reflexivo sobre las prácticas arquitectónicas contemporáneas, con un enfoque particular en la tendencia hacia lo visual, a lo que Juhani Pallasmaa denomina "ocularcentrismo". Esta preferencia por lo visual minimiza la integración y atención hacia los demás sentidos en la experiencia arquitectónica, presentando un desafío significativo en la percepción sensorial de los espacios. Paralelamente, el artículo establece un vínculo entre la arquitectura y otras expresiones de arte, como las exploraciones por el arte contemporáneo, que, al interactuar en el espacio arquitectónico, pueden fomentar el desarrollo de la inteligencia corporal, un concepto propuesto por Howard Gardner en su teoría de las Inteligencias Múltiples. Además, se destaca cómo las fronteras convencionales entre estas disciplinas se están volviendo cada vez más difusas, creando espacios que promueven una interacción física activa y la inmersión sensorial.
Palabras clave:
arte contemporáneo, arquitectura, inteligencias múltiples, movimiento, interactividad, sentidos, percepción.Abstract
This article proposes a critical and reflective analysis of contemporary architectural practices, with a particular focus on the tendency towards the visual, what Juhani Pallasmaa calls "ocularcentrismo". This preference for the visual minimizes the integration of and attention to the other senses in the architectural experience, presenting a significant challenge to the sensory perception of spaces. In parallel, the article establishes a link between architecture and other expressions of art, such as explorations of contemporary art, which, when interacting in the architectural space, can foster the development of bodily intelligence, a concept proposed by Howard Gardner in his theory of Multiple Intelligences. It also highlights how the conventional boundaries between these disciplines are becoming increasingly blurred, creating spaces that promote active physical interaction and sensory immersion.
Keywords:
contemporary art, architecture, multiple intelligences, movement, interactivity, senses, perception.Resumo
Este artigo apresenta uma análise crítica e reflexiva das práticas arquitetônicas contemporâneas, com particular incidência na tendência para o visual, aquilo a que Juhani Pallasmaa chama "ocularcentrismo". Esta preferência pelo visual minimiza a integração e a atenção aos outros sentidos na experiência arquitetônica, representando um desafio significativo para a percepção sensorial dos espaços. Paralelamente, o artigo estabelece uma ligação entre a arquitetura e outras expressões artísticas, como as explorações de arte contemporânea, que, ao interagirem no espaço arquitetônico, podem promover o desenvolvimento da inteligência corporal, um conceito proposto por Howard Gardner na sua teoria das Inteligências Múltiplas. Destaca também como as fronteiras convencionais entre estas disciplinas estão a tornar-se cada vez mais ténues, criando espaços que promovem a interação física ativa e a imersão sensorial.
Palavras-chave:
arte contemporânea, arquitetura, inteligências múltiplas, movimento, interatividade, sentidos, percepção.Introducción
Los espacios arquitectónicos, tradicionalmente considerados como simples escenarios estáticos para la obra artística, se logran transformar en escenografías dinámicas que potencian la experiencia sensorial y física de las personas. Esta dinámica participativa resalta la relevancia de la inteligencia corporal o kinestésica, tal como la define Howard Gardner en su teoría de las "Inteligencias Múltiples". Estas interacciones espaciales resultan cruciales para fomentar el desarrollo de esta inteligencia. Paralelamente, en este análisis, se reflexiona sobre la relación simbiótica entre el espacio arquitectónico y el arte contemporáneo, destacando cómo esta interacción no solo enriquece la funcionalidad de los espacios, sino que también modifica profundamente la percepción de los mismos. Además, se considera el papel del movimiento y la tecnología aplicada en las expresiones artísticas, y cómo estos elementos, al integrarse de manera consciente, contribuyen a transformar los espacios arquitectónicos en ambientes con estímulos sensoriales y participativos variados.
Este acercamiento se fundamenta en una metodología analítica e interpretativa, centrada en la revisión cualitativa de textos clave y ejemplos que muestren la interacción de estos ámbitos -espacio arquitectónico y arte contemporáneo- en la creación de experiencias espaciales inmersivas. Este enfoque permite no solo una comprensión teórica de las tendencias en el espacio arquitectónico como escenografía participativa del arte, sino también una aplicación práctica a través de la observación de proyectos y obras que ejemplifican estas interacciones.
De esta forma, se busca proporcionar una mayor comprensión de cómo la integración consciente y colaborativa de arquitectura y arte enriquece la creación de espacios que son tanto funcionales como holísticos, influyendo directamente en la percepción y la experiencia del usuario en el espacio. Esto subrayará la importancia de diseñar espacios que no solo cumplan con funciones estéticas o prácticas, sino que también activen y transformen la experiencia sensorial de los individuos.
Planteamiento
A lo largo de la historia, la arquitectura se ha entrelazado estrechamente con diversas expresiones artísticas: pintura, escultura, literatura, música, teatro y cine. Esta interacción es estudiada por Adriana Masís (2017)) en su artículo "Arte y Arquitectura: los procesos interpretativos inmersos en la creación de una obra", en el que afirma que "la arquitectura comparte con el arte una serie de sensibilidades y búsquedas creativas que, desde muchas de sus manifestaciones, como la pintura, la literatura y la escultura, modifican nuestra vivencia del mundo" (p. 94).
El cruce dinámico que han vivido la arquitectura y el arte contemporáneo ha emergido como un diálogo transdisciplinario que redefine la percepción y el uso del espacio arquitectónico, transformándolo en un elemento activo dentro de la experiencia artística y vivencial. Tradicionalmente concebido como un mero contenedor de actividades, el espacio arquitectónico es hoy entendido como una entidad participativa que interactúa con el usuario y potencia la experiencia sensorial y perceptiva. Teóricos como Josep Maria Montaner, Rem Koolhaas y Christian Norberg-Schulz han señalado un cambio significativo en la función y significado de los espacios arquitectónicos contemporáneos, apuntando hacia la integración y reflejo de experiencias humanas enriquecidas y significativas, desafiando así la idea de la arquitectura como un simple contenedor físico.
Por su parte, el arte contemporáneo, interactuando con el espacio arquitectónico, altera la percepción del entorno construido, fomentando una inmersión en la que la escenografía arquitectónica se convierte en parte integral de la obra artística, facilitando un diálogo continuo entre el observador y el entorno.
Autores como Juhani Pallasmaa y Peter Zumthor han explorado cómo los estímulos sensoriales influyen en la experiencia del espacio. Por tanto, se evidencia la importancia de diseñar espacios que no solo sean estéticamente agradables, sino que también involucren activamente los múltiples sentidos de las personas, enriqueciendo así la interacción con el entorno.
Lo anterior sugiere que el estudio de la interacción e influencia entre el espacio arquitectónico y el arte contemporáneo ofrece un campo fértil para explorar la manera en que los espacios diseñados pueden ser escenografías vivas que activan y transforman la experiencia cultural y sensorial.
La influencia interdisciplinaria, y actualmente trans-disciplinaria, supone una serie de beneficios y retos que ayudan a transformar cómo el ser humano entiende y se desarrolla dentro del entorno arquitectónico envolvente. Esta sinergia es particularmente evidente a finales del siglo xix y principios del siglo xx, un período crucial en el desarrollo de la arquitectura moderna. Durante este tiempo, numerosos arquitectos y artistas incursionaron de manera significativa en el diseño de espacios arquitectónicos, desdibujando las fronteras entre disciplinas.
Un hito destacado de esta época fue la fundación de la Bauhaus por Walter Gropius, lo que representó un gran avance hacia la síntesis de las artes y la reflexión sobre la función social de los objetos. Larroyo Solís apunta que "en arquitectura se buscaba una perspectiva en la que el edificio como entidad debía poseer un carácter compuesto en el que todas las artes debían confluir" (s.f., p. 48-49).
Jürgen Habermas, en Modernidad: Un proyecto incompleto, argumenta que el proyecto de la modernidad, con sus transformaciones radicales en nuestras sociedades, ha tenido un impacto significativo en la escena creativa y artística, convirtiendo la estética en un "proyecto consciente". El artista moderno, entonces, se dedica a "trabajar en la búsqueda de la expresión de sus experiencias, experiencias de una subjetividad descentralizada, liberada de las presiones del conocimiento rutinizado o de la acción cotidiana" (1984, p. 30).
El planteamiento de Habermas señala cómo, mediante esta búsqueda consciente de expresiones artísticas liberadas de la actividad cotidiana, se comenzó a transformar la manera en que el artista mostraba sus inquietudes. Este cambio permitió a los espectadores interactuar con el arte de una manera diferente, desplazando la percepción tradicional del arte como un objeto que, a menudo, buscaba representar la realidad, hacia una experiencia más inmersiva y subjetiva.
Figura 1:
Casa Batlló, Antoni Gaudí (1904-1906), pasillo
Durante este periodo, surgieron oportunidades valiosas para que los artistas exploraran espacios arquitectónicos y participaran activamente en proyectos de arquitectura. Posteriormente, los arquitectos comenzaron a explorar sus propias sensibilidades artísticas, respaldados por un amplio conocimiento de su disciplina. Arquitectos como Frank Lloyd Wright y Antoni Gaudí se embarcaron en una investigación de formas y patrones que se desviaban de las estéticas tradicionales. Gaudí, en sus obras (figura 1), integró componentes artísticos y estructurales que se apartaron del funcionalismo: en particular, formas orgánicas y una ornamentación intrincada.
E. Lunn, citado por Alex Callinicos (1993, p. 25) en Contra el posmodernismo. Una mirada marxista, indica que durante este período surgen diversos fenómenos en el arte: una autoconciencia estética -la obra se convierte en el centro de sí misma-; la yuxtaposición -la obra se compone de fragmentos tomados de diferentes discursos y medios culturales-; la incertidumbre -la obra presenta un mundo que pierde coherencia y racionalidad identificable-; y, por último, la deshumanización -la obra ya no representa a un individuo integrado-.
A medida que avanzó el siglo xx, la postmodernidad surgió como una respuesta crítica y reflexiva a la modernidad, cuestionando las premisas fundamentales acerca de la originalidad y la diferenciación entre la alta cultura y la cultura popular. Este período fue testigo del nacimiento del arte conceptual y el pop art, movimientos que desafiaron radicalmente las concepciones previas sobre el arte y su propósito. Artistas como Marcel Duchamp y Andy Warhol revolucionaron el panorama artístico al incorporar objetos de la vida cotidiana y elementos culturales en sus obras (figura 2). Simultáneamente, surgieron corrientes como el minimalismo, representadas por figuras como Donald Judd y Sol LeWitt, quienes se centraron en formas geométricas simples y en la interacción dinámica entre la obra de arte, el observador y el espacio, generando nuevos diálogos y experiencias en el arte y redefiniendo la relación entre el espectador y la obra.
Figura 2:
Julie Finch, Flavin Judd y Rainer Judd en el dormitorio familiar del quinto piso de 101 Spring Street. Fotografía de Donald Judd, Nueva York, 1970
Según Montaner (2015), uno de los principales intereses en la práctica arquitectónica ha sido integrar los sentidos, la percepción y la experiencia humana en el espacio. A pesar de la creciente conciencia sobre la importancia de esta integración sensorial, la arquitectura contemporánea ha tendido a enfocarse predominantemente en aspectos visuales y contemplativos. Este enfoque se aleja considerablemente de lo que Montaner menciona y, como resultado, ha generado espacios que, aunque visualmente impactantes y fotogénicos, a menudo carecen de una interacción activa y multisensorial con el usuario. Esta tendencia ha convertido algunos proyectos arquitectónicos en grandes esculturas, diseñadas más para ser admiradas como si estuvieran en un museo o galería, minimizando la experiencia del individuo y priorizando el contenedor sobre la vivencia dentro de él.
Por otro lado, el arte contemporáneo ha abordado estas limitaciones explorando formas que promueven la participación activa del espectador, marcando una transición del arte-objeto contemplativo al arte participativo experiencial, a través de happenings, performances e instalaciones y otras expresiones artísticas. Estas prácticas artísticas desafían las convenciones establecidas y enriquecen la interacción del usuario con el espacio, demostrando un contraste significativo con la tendencia observada en la práctica arquitectónica.
El inicio del arte contemporáneo estuvo marcado por momentos cruciales en la historia del arte. Aunque podría relacionarse con el comienzo de la época contemporánea, comúnmente vinculada con la Revolución Francesa, la realidad es que los límites del arte contemporáneo no se alinean de forma tan precisa con los períodos históricos convencionales (Giunta, 2014). La observación de Giunta sugiere un período de transición y experimentación que eventualmente condujo al desarrollo del arte moderno y, posteriormente, al arte contemporáneo.
El arte contemporáneo, entendido como un periodo de transición y experimentación, trajo consigo transformaciones profundas en la interrelación entre la expresión artística y el espacio arquitectónico, promoviendo una revalorización de los sentidos y de la experiencia humana. Según Fraile Martín y Olivio Román, "hemos pasado del arte moderno, que pertenece al régimen del consumo, al arte contemporáneo, asociado a la sociedad de la comunicación [...] El espacio donde se exhibe y el discurso que constituyen la obra son esenciales para su identificación como objeto artístico" (2017, p. 278).
Esta influencia interdisciplinar ha estimulado a ambos campos, el arte y la arquitectura, a adoptar enfoques más experimentales y colaborativos, buscando integrar experiencias interactivas en la práctica arquitectónica. Este enfoque emergente ha sido estudiado ampliamente por la fenomenología y el existencialismo en los trabajos desarrollados por filósofos como Edmund Husserl, Maurice Merleau-Ponty, Edith Stein, Gaston Bachelard, Martin Heidegger y Hannah Arendt. Una visión que trasciende el realismo convencional y se orienta hacia una interpretación centrada en la experiencia sensorial y existencial, inspirada por estos pensadores, emergió con fuerza en el ámbito de las artes y la arquitectura.
Al abordar los entornos experienciales y participativos propuestos por el arte contemporáneo y su integración en espacios arquitectónicos, es relevante considerar la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. En Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples, Gardner proporciona un marco conceptual para comprender cómo la participación activa en el espacio no solo enriquece la experiencia en sí misma, sino que también influye en la concepción del espacio. Gardner (2001) desafía la noción tradicional de una inteligencia cognitiva única y homogénea, argumentando, en cambio, que existen múltiples formas de inteligencia que facilitan la interacción de las personas con su entorno. Entre estas, la inteligencia corporal o kinestésica es, particularmente, pertinente.
Gardner describe la inteligencia corporal o kinestésica como parte de un trío de inteligencias orientadas hacia los objetos. Este trío también incluye la inteligencia lógico-matemática, que permite identificar patrones numéricos y lógicos, y la inteligencia espacial, que se enfoca en la capacidad de navegar y modificar el espacio físico. La inteligencia corporal implica un entendimiento profundo de cómo el cuerpo se mueve y responde a su entorno (2001, p. 187). La propuesta de Gardner está relacionada tanto con el dominio del propio cuerpo como con la capacidad de interactuar físicamente con objetos externos, lo que es esencial en la experiencia de espacios arquitectónicos a través del arte contemporáneo.
En este contexto, el espacio arquitectónico no solo se considera como un entorno funcional, creado para satisfacer necesidades específicas, sino también como una escenografía viva y mutable destinada a la experimentación y la expresión corporal propuesta por las expresiones de arte contemporáneo. Al hacerlo, invita a los usuarios a participar activamente, fomentando así una mayor conciencia corporal y permitiendo una exploración sensorial del espacio. Esta interacción física de las personas con el espacio arquitectónico no solo enriquece la experiencia espacial y sensorial, sino que también actúa como un vehículo para el desarrollo de la inteligencia corporal, según lo sugerido por Gardner.
El lienzo arquitectónico
Al redefinir el espacio arquitectónico como un elemento que no solo funciona como telón de fondo para la expresión artística, sino que se convierte en parte de la obra en sí misma, el espacio pasa de ser simplemente un escenario pasivo y contenedor a una escenografía envolvente que participa activamente en la experiencia corporal de los participantes, afectando sus sentidos y percepciones, y convirtiendo la arquitectura en una escenografía inmersiva.
Estos entornos propuestos por los artistas evocan emociones y sensaciones, crean conexiones con los recuerdos y experiencias del espectador, y apelan a la interpretación de las personas que los experimentan y habitan. A menudo, estas escenografías adoptan un carácter auto-rreferencial, creando un universo propio que se distancia de las referencias directas a la realidad externa, lo cual subraya la importancia de la experiencia multisensorial y la interacción dinámica entre el cuerpo, la memoria y el espacio.
Jean Baudrillard (2002) ofrece una interpretación provocativa al argumentar que estos espacios pueden simbolizar una "no-realidad" o un "exterminio de la realidad" que define como simulacros. Para él, son espacios "hiperreales", que ya no forman parte de la realidad convencional, ya que estos son más reales que la realidad misma. Para Baudrillard, en El crimen perfecto (2000), esta es una "realidad de alta definición" puesto que es perfecta y absoluta. En su obra La ilusión vital, Baudrillard reflexiona sobre la naturaleza de la realidad afirmando que: "si lo real está desapareciendo, no es debido a su ausencia; más bien, hay demasiada realidad […] y es este exceso de realidad lo que pone fin a la realidad" (2002, p. 57). La hiperrealidad, entonces, en este contexto, se refiere a una intensificación de la experiencia del mundo real a través del espacio arquitectónico, de modo que el espacio se percibe de una manera más profunda, vívida y detallada de lo que comúnmente se experimentaría.
En este contexto, Fuentes indica cómo las escenografías arquitectónicas contemporáneas no solo transforman la percepción visual de un espacio, sino que pueden expandir esta experiencia para incorporar múltiples dimensiones sensoriales y sociales. Según Fuentes, el "significado y experiencia sensible parecen ligados de modo ineludible, no solo a lo visual, sino a lo corporal, kinestésico, y socializados mediante interacciones comunicativas y simbólicas" (2022, p. 12). En las escenografías arquitectónicas contemporáneas, la realidad se amplifica y redefine, configurándose como hiperrealidades donde el significado y la experiencia trascienden la mera visualidad para involucrar todos los sentidos. Así, los espacios no solo afectan la percepción visual, sino que también engloban experiencias corporales y kinestésicas, además de fomentar interacciones comunicativas y simbólicas que refuerzan los lazos sociales.
En estos espacios, el movimiento y la interactividad son esenciales para promover una experiencia envolvente y multisensorial a través del cuerpo. En el libro Los objetos singulares. Arquitectura y filosofía, Jean Baudrillard y Jean Nouvel sostienen que las nociones de desplazamiento, velocidad y memoria, en relación con un trayecto impuesto o conocido, permiten concebir un espacio arquitectónico a partir de lo visible, pero también a través de lo que se memoriza en una secuencia de experiencias sensorialmente encadenadas. De esta concepción emergen contrastes entre lo creado y lo que ya estaba presente al originarse la percepción del espacio, enriqueciendo así la interacción del espectador con el entorno arquitectónico (2006, p. 15).
Las escenografías arquitectónicas contemporáneas, al reconfigurar el entorno físico y fomentar un diálogo continuo entre el espacio y sus usuarios, desafían las percepciones tradicionales y enriquecen las interpretaciones del espacio arquitectónico. Estos entornos afectan la percepción visual e involucran todos los sentidos, promoviendo interacciones que transforman la experiencia del espacio en una más integral y significativa.
El espacio arquitectónico como escenografía para la inteligencia corporal
Espacios interactivos
Según Juhani Pallasmaa, la arquitectura debe abogar por la complejidad de la experiencia sensorial humana y promover espacios que adopten un enfoque más holístico y corpóreo. Pallasmaa enfatiza que la comprensión de la arquitectura debe trascender la percepción visual superficial, sugiriendo que "una obra de arquitectura no se experimenta como una serie de imágenes retinianas aisladas, sino en su esencia material, corpórea y espiritual plena e integrada" (2005, p. 16). Pallasmaa resalta la importancia de generar una experiencia arquitectónica que involucre todos los sentidos, promoviendo una relación profunda con el espacio construido.
Las escenografías arquitectónicas contemporáneas interactivas trascienden la simple contemplación visual. Estos espacios evolucionan hacia escenarios experimentales que involucran activamente al usuario, fomentando el desarrollo de la inteligencia corporal, tal y como lo propone Gardner. Estos espacios dinámicos no solo redefinen las interacciones con el espacio arquitectónico, sino que también amplían la comprensión de lo que estos espacios pueden significar y cómo pueden funcionar dentro de contextos sociales y emocionales, potenciando una participación activa y continua del usuario y enriqueciendo así la experiencia sensorial y corporal.
Figura 3:
D. Schiff, Instalación de la exposición "First Papers of Surrealism" en la que se muestra His Twine, de Marcel Duchamp, 1942, Museo de Arte de Filadelfia
Para comprender el cambio del arte-objeto contemplativo al arte participativo experiencial, es fundamental considerar la obra de Marcel Duchamp. Su trabajo es clave para entender las dinámicas entre el arte y el espacio arquitectónico, así como la propuesta de espacios interactivos que promuevan tanto el movimiento del visitante como la exploración corporal a través de los sentidos. La integración de la experiencia sensorial y corporal en las prácticas artísticas y arquitectónicas representa un cambio significativo en cómo los espectadores interactúan y perciben el arte y el espacio que los rodea.
En la exposición "First Papers of Surrealism" (figura 3) de 1942 en Nueva York, Duchamp transformó radicalmente la configuración del espacio expositivo mediante la instalación de una milla de cuerda que obligaba a los visitantes a moverse activamente a través y sobre ella para acceder a las obras, convirtiendo así la contemplación artística en una experiencia corporal envolvente. Esta intervención no solo modificó la distribución física del espacio, sino que también redefinió la relación entre el espacio arquitectónico y la experiencia artística, desafiando las normas convencionales de interacción con el arte.
Movimiento
El movimiento es un componente crucial en diversas expresiones de arte contemporáneo, y redefine profundamente la relación entre el espacio y el usuario. Este cambio transforma la manera en que los usuarios interactúan con las obras artísticas, evolucionando de un rol pasivo y contemplativo a uno activamente participativo y esencial en la realización y expresión de la obra. Esta evolución subraya la importancia de la interacción física del usuario, potenciando su comprensión y apreciación de los espacios expositivos, y destacando cómo la participación activa enriquece la experiencia artística y espacial.
Howard Gardner, en Inteligencias múltiples, destaca la complejidad del cuerpo humano y su interacción con el entorno, afirmando que "la mayoría de los segmentos del cuerpo (y el sistema nervioso) participan de una u otra forma en la ejecución de las acciones motoras" (2001, p. 169). Gardner subraya cómo los músculos, articulaciones y tendones desempeñan un papel crucial en la percepción kinestésica y en el desarrollo de la inteligencia corporal, potenciando las experiencias dentro de las escenografías arquitectónicas contemporáneas diseñadas para fomentar este tipo de interacciones.
Gardner explica más detalladamente que:
la percepción que tiene el individuo del mundo es afectada por el estado de sus actividades motoras: la información referente a la posición y el estado del cuerpo mismo regula la manera en que ocurre la percepción subsecuente del mundo. De hecho, la percepción no se puede desarrollar en forma normal en ausencia de este tipo de retroalimentación de la actividad motora. (2001, p. 169)
Según Gardner, el espacio arquitectónico se experimenta no solo visualmente, sino a través de un diálogo dinámico y corporal que se ve influenciado por las actividades motoras que se llevan a cabo. Por medio de expresiones de arte contemporáneo como instalaciones y performances, la arquitectura se convierte en una escenografía viva y en constante evolución. Esta dinámica invita al usuario a participar activamente, no solo como espectador, sino como elemento integrador de la obra. Este tipo de interacción, que estimula el movimiento corporal y desafía la percepción sensorial, promueve el desarrollo de la inteligencia corporal del individuo, permitiéndole adquirir una comprensión más profunda y matizada del espacio que ocupa y de cómo este interactúa con él.
Tecnología
Las vanguardias rusas del siglo xx, junto con arquitectos como Félix Candela, Rem Koolhaas y Steven Holl, y artistas como Soledad Sevilla y Miquel Navarro, exhiben una rica y multifacética fusión entre el arte y la arquitectura que desafía las convenciones tradicionales (Martínez, 2015). A finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, la era digital marcó una evolución notable que cambió profundamente la interacción entre el arte y el espacio arquitectónico, ampliando y profundizando el diálogo entre estas disciplinas. Esta confluencia fue impulsada en gran medida por los avances tecnológicos, que posibilitaron nuevas y complejas exploraciones en la forma, el espacio y la interactividad, contribuyendo a una reinterpretación dinámica de ambas disciplinas en el contexto contemporáneo.
Dan Graham, uno de los artistas más emblemáticos en este diálogo entre arte y espacio, exploró la manera en que el público interactúa con el entorno artístico mediante el uso estratégico de espejos en los muros, amplificando los efectos de los cristales y sus reflejos. Las instalaciones de Graham proporcionaban experiencias únicas, influenciadas por la ubicación, hora del día, condiciones meteorológicas, luz solar, tráfico y la presencia de personas y árboles, lo que alteraba la percepción individual de cada espectador.
Figura 4:
Time Delay Room, 1974, video instalación de Dan Graham
Graham fue pionero al integrar tecnologías como grabadoras, monitores y espejos, creando obras interactivas. En su instalación "Time Delay Room" (figura 4), los espectadores podían verse a sí mismos en tiempo real y con un retraso de ocho segundos, utilizando pantallas y espejos. Esto generaba una experiencia desorientadora que cuestionaba las nociones convencionales de presencia y ausencia, provocando una reflexión sobre cómo el tiempo y el espacio median y construyen la realidad.
Diferentes artistas han ampliado las fronteras artísticas tradicionales gracias al uso de las nuevas tecnologías. Sensores, computadoras y láseres han facilitado experimentaciones y exploraciones que intensificaron la interactividad en las obras de arte, convirtiéndose en elementos cruciales para enriquecer la experiencia artística. En particular, se ha transformado el movimiento, un componente esencial en algunas expresiones del arte contemporáneo, a través de la integración de la tecnología. Esta fusión tecnológica no solo redefine la interacción del usuario con el espacio, también eleva la actividad corporal a un componente central de la experiencia artística. Un ejemplo destacado de esta tendencia es el proyecto "Medusa" (figura 5), concebido en 2021 por el arquitecto japonés Sou Fujimoto junto con el estudio Tin Drum, y presentado en The Raphael Court del Victoria & Albert Museum. Esta obra demuestra cómo la colaboración entre artistas y arquitectos puede generar un espacio interactivo y experimental, abriendo nuevas posibilidades para la percepción y la experiencia espacial mediante el uso innovador de la tecnología. En una entrevista realizada por el London Design Festival, Yoyo Munk, director científico de Tin Drum, destacó el impacto de la tecnología en la percepción espacial, señalando que:
Esta arquitectura virtual no puede proporcionar refugio real. Pero, por otro lado, la naturaleza virtual de la estructura también significa que está liberada de cualquier obligación de adherirse a las leyes de la gravedad o de sostenerse físicamente a sí misma.1 (Chicco, 2022, párrafo 4)
Figura 5:
Medusa, estudio Tin Drum en colaboraciópn con el arquitecto Sou Fujimoto, 2021. [Render Digital]
Munk (Chicco, 2022) señala que la tecnología permite explorar nuevos paradigmas en la construcción y percepción del espacio, liberando el espacio arquitectónico de las restricciones físicas y permitiendo que se transforme en una experiencia inmersiva y dinámica. Este nuevo ámbito cambia la manera en que los usuarios perciben e interactúan con el espacio, ofreciendo nuevas formas de experimentar y entender el espacio arquitectónico.
El uso de la tecnología en la exploración del arte y la arquitectura, particularmente en la creación de escenografías arquitectónicas contemporáneas, redefine la comprensión de la realidad, liberándola de sus limitaciones tradicionales. Esta transformación, al tiempo que intensifica las percepciones espaciales, convierte al espectador de un observador pasivo en un participante activo en la interacción espacial de la obra. Como indica Munk, aunque se utilicen tecnologías avanzadas, el objetivo principal es crear conexiones humanas profundas y significativas, más allá de meras demostraciones tecnológicas. Este enfoque no solo enriquece la experiencia arquitectónica y artística, sino que también fomenta una nueva forma de interactuar y comprender el entorno, fortaleciendo la relación entre el espacio y el individuo. Las escenografías arquitectónicas contemporáneas, diseñadas para ser dinámicas y envolventes, promueven experiencias multisensoriales e interactivas que potencian la integración de los individuos con el espacio transformado.
La consciencia del cuerpo y la espacialidad
Las escenografías arquitectónicas contemporáneas desempeñan un papel crucial en fomentar la consciencia del cuerpo y la espacialidad. Según Merleau-Ponty "yo no estoy delante de mi cuerpo, yo estoy en mi cuerpo, o más bien, yo soy mi cuerpo" (1945, p. 175). Esto se puede entender en la importancia de la integración íntima del ser con su entorno, donde la arquitectura y la interactividad juegan roles esenciales.
A medida que las personas se mueven, exploran y experimentan la puesta en escena, interactúan intensamente con la configuración de elementos espaciales y tecnológicos incorporados. Esta dinámica facilita una experiencia inmersiva y amplía las capacidades perceptivas y sensoriales de los usuarios, invitándolos a una exploración profunda y a entablar un constante diálogo entre el cuerpo y el entorno construido.
Merleau-Ponty, en su obra Phénoménologie de la perception, anota que la percepción y la experiencia del cuerpo son inseparables del contexto espacial que habitamos: existe una conexión fundamental entre el ser y su entorno. Esta relación no solo enriquece la experiencia sensorial y perceptiva, sino que también fomenta un entendimiento de cómo nuestro cuerpo se vincula y responde a los espacios que habitamos.
El movimiento del cuerpo solo puede desempeñar un papel en la percepción del mundo si él mismo es una intencionalidad original, una manera de referirse al objeto distinta del conocimiento. Es necesario que el mundo esté a nuestro alrededor, no como un sistema de objetos de los cuales hacemos la síntesis, sino como un conjunto abierto de cosas hacia las cuales nos proyectamos. (1945, p. 44)
La percepción del espacio se moldea a través de la consciencia del cuerpo en movimiento, permitiendo a los usuarios sumergirse en una experiencia multisensorial en la que el espacio arquitectónico se convierte en un medio para explorar y comprender el entorno circundante de manera significativa. La experiencia corporal, como argumenta Merleau-Ponty (1945), no es meramente un caso particular de conocimiento; más bien, proporciona un modo de acceso al mundo y a los objetos, una "practognosia" que debe reconocerse como originaria y quizás como la forma más original de percepción. Esta perspectiva enfatiza la forma en la que el espacio arquitectónico facilita una conexión íntima y genuina entre el individuo y su entorno, desafiando las limitaciones tradicionales de la percepción espacial y promoviendo una interacción holística y encarnada con el espacio.
Finol profundiza esta noción, explicando que
el cuerpo y el movimiento, temas cruciales en la corporalidad del filósofo francés, construyen estructuras a través de las cuales interactuamos con el mundo, lo construimos y lo definimos. A su vez, en la interacción con los demás, el propio cuerpo se autodefine. (2015, p. 20)
Un artista que ejemplifica la manera como el arte puede influir en la experiencia perceptiva es Olafur Eliasson, conocido por crear instalaciones que fomentan la conciencia del cuerpo y la espacialidad. Eliasson utiliza juegos geométricos y materiales reflejantes para distorsionar y potenciar la realidad percibida, invitando a los espectadores a explorar activamente el entorno arquitectónico. A través de espejos, luces y texturas sensoriales, sus obras desafían las percepciones convencionales del espacio y promueven una experiencia profunda y consciente del entorno.
Figura 6:
Your spiral view, Olafur Eliasson, 2002
Esta comprensión ampliada del espacio desafía las limitaciones tradicionales de la percepción espacial y promueve una interacción encarnada y holística con el entorno. Al reconocer que las interacciones físicas y los movimientos dentro de un espacio determinan la percepción del entorno y contribuyen a la significación continua del ser en relación con ese entorno, entendemos mejor la influencia de las escenografías arquitectónicas contemporáneas.
La experiencia motriz del cuerpo trasciende el mero conocimiento, ofreciendo un modo único y esencial de interactuar con el entorno. Al facilitar esta interacción, las escenografías arquitectónicas contemporáneas permiten la percepción directa del espacio y enriquecen la comprensión del mundo, transformando la interacción con el espacio en una experiencia integral y significativa. La arquitectura actúa entonces como un catalizador para una conexión profunda entre el individuo y su entorno.
Sensorial
En la configuración de los espacios arquitectónicos, la percepción humana trasciende la recepción pasiva de sensaciones aisladas. Merleau-Ponty, en su análisis de la percepción, sostiene que esta se enriquece significativamente con la intervención del juicio, el cual complementa las sensaciones para facilitar una percepción más integral: "a menudo se introduce el juicio como lo que le falta a la sensación para hacer posible la percepción" (1945, p. 40).
Esta perspectiva implica que las sensaciones, aunque fundamentales, no configuran por sí solas toda la percepción. Merleau-Ponty aclara: "ya no se supone que la sensación sea el elemento real de la conciencia, pero cuando queremos dibujar la estructura de la percepción, lo hacemos apoyándonos en la línea de puntos de las sensaciones" (1945, p. 40). En este contexto, el juicio no se reduce a un acto intelectual aislado, sino que emerge como un proceso consciente que organiza y da significado a las sensaciones.
Merleau-Ponty critica la perspectiva empirista de la percepción, sosteniendo que las sensaciones no son solo datos sensoriales pasivos, sino componentes activos que se entrelazan a través del juicio cognitivo. Argumenta que "el análisis está dominado por la noción empirista, aunque sólo se reciba como alimento de la conciencia y sólo sirva para manifestar un poder vinculante del que es lo contrario. El intelectualismo surge de la refutación del empirismo, y el juicio tiene a menudo la función de anular la posible dispersión de las sensaciones" (1945, p. 40).
Figura 7:
Your Rainbow Panorama, Olaf Eliasson, 2011, Aarhus Kunstmuseum, Dinamarca
Las escenografías arquitectónicas contemporáneas, a través de una selección cuidadosa de materiales y una interacción deliberada con elementos como la luz y el sonido, buscan integrar sensaciones aisladas en una experiencia perceptual amplia y coherente. En este diseño cuidadoso, las sensaciones se transforman en componentes activos que, mediante el juicio cognitivo, tejen una red de percepción enriquecida. Por ejemplo, la instalación Your Rainbow Panorama (figura 8), del artista Olafur Eliasson, consiste en un pasaje circular con paneles de colores situado en la azotea de un museo, ofreciendo a los visitantes una experiencia caleidoscópica del entorno urbano circundante que cambia según el movimiento y la posición del espectador. Esta obra no solo juega con la luz y el color, sino que también invita a una interacción dinámica entre el espacio y el usuario, fomentando una exploración activa y sensorial del entorno.
Esta interacción entre percepción y juicio subraya el papel vital de las escenografías arquitectónicas contemporáneas en la estimulación de los sentidos y en la activación de la mente de los usuarios. Estos espacios ofrecen experiencias visuales y auditivas, pero también fomentan una experiencia multisensorial completa. Esto, a su vez, promueve una comprensión profunda del espacio arquitectónico, permitiendo a los usuarios vivenciar el entorno de manera integral. Esta interacción enriquece la experiencia del espacio, realzando tanto la apreciación estética como la funcionalidad de este, y subraya cómo la arquitectura puede facilitar experiencias sensoriales que van más allá de lo visual, involucrando el cuerpo en un diálogo continuo con su entorno.
Conclusiones
La integración transdisciplinaria entre las expresiones de arte contemporáneo y los espacios arquitectónicos ha catalizado el desarrollo de propuestas espaciales que no solo transforman la percepción y experiencia del espacio, sino que también promueven activamente el desarrollo de la inteligencia corporal, tal como lo teoriza Howard Gardner. Estos espacios, con especial énfasis en el movimiento, tecnología, diseño sensorial y características interactivas, van más allá de su función utilitaria para convertirse en espacios dinámicos que potencian la interacción física y la conciencia corporal, redefiniendo el cuerpo humano como una herramienta esencial para percibir y comprender el mundo.
El movimiento, en particular, ha sido transformado por la integración de tecnologías, lo que ha modificado profundamente la interacción entre el usuario, el espacio y la obra artística, pasando de un mero objeto contemplativo a un espacio experiencial. Estas escenografías interactivas facilitan el acercamiento al arte y la arquitectura, desafiando las percepciones tradicionales y enriqueciendo la experiencia corporal y sensorial de los individuos dentro de estos espacios.
Además, la incorporación consciente de elementos sensoriales en los espacios, como la luz, el sonido y materiales táctiles, ha permitido que estas escenografías arquitectónicas contemporáneas estimulen los sentidos de manera más integrada y coherente. Este enfoque holístico no solo mejora la calidad estética de los espacios, sino que también intensifica la conexión emocional y cognitiva de los usuarios, promoviendo una mayor apreciación y entendimiento del espacio.
En conclusión, al adoptar un enfoque que va más allá de lo meramente estético y funcional, y al colocar la inteligencia corporal en el centro de la percepción y comprensión de los espacios construidos, la arquitectura ha logrado crear escenografías contemporáneas que expanden significativamente la experiencia humana. Estos entornos mejoran la calidad de vida al fomentar la interacción física y sensorial con el espacio -al transformarse en espacio corporal- y ofrecen nuevas formas de interactuar y comprender el entorno. Esto invita a una reflexión continua sobre cómo los espacios arquitectónicos pueden servir no solo como escenarios para obras artísticas, sino también como elementos vivos para el enriquecimiento sensorial y el desarrollo de la inteligencia corporal de las personas.
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