Observar, tejer y pintar: una etnografía a partir de la imagen para pensar la ciudad
Resumen
El artículo de investigación expone dos experiencias urbanas desde territorios de borde de la ciudad de Bogotá, específicamente en el barrio El Recuerdo Sur (Ciudad Bolívar) y el barrio Las Cruces (Santa Fe). Estas investigaciones/intervenciones fueron pensadas desde procesos participativos y etnográficos mediados por la fotografía y la pintura, como puente en el diálogo con las comunidades, en un ejercicio pedagógico de fortalecimiento de procesos de identidad territorial y apropiación de espacios públicos. El artículo ilustra, de forma detallada, las metodologías utilizadas y la forma en que estas, mediante la imagen y los objetos creativos, logran la comprensión de la ciudad como campo, objeto y construcción social que emerge desde las representaciones de esta. Los ejercicios propuestos y su desarrollo posibilitaron consolidar estructuras políticas, sociales y culturales que, posteriormente, permitieron la recuperación y resignificación de contextos urbanos que se han convertido en hitos y nodos para el intercambio de experiencias que impulsan la continuidad de las luchas de diversos colectivos por el derecho a la ciudad de minorías y comunidades vulnerables.
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Recibido: 6 de septiembre de 2024; Aceptado: 17 de septiembre de 2024
Resumen
El artículo de investigación expone dos experiencias urbanas desde territorios de borde de la ciudad de Bogotá, específicamente en el barrio El Recuerdo Sur (Ciudad Bolívar) y el barrio Las Cruces (Santa Fe). Estas investigaciones/intervenciones fueron pensadas desde procesos participativos y etnográficos mediados por la fotografía y la pintura, como puente en el diálogo con las comunidades, en un ejercicio pedagógico de fortalecimiento de procesos de identidad territorial y apropiación de espacios públicos. El artículo ilustra, de forma detallada, las metodologías utilizadas y la forma en que estas, mediante la imagen y los objetos creativos, logran la comprensión de la ciudad como campo, objeto y construcción social que emerge desde las representaciones de esta. Los ejercicios propuestos y su desarrollo posibilitaron consolidar estructuras políticas, sociales y culturales que, posteriormente, permitieron la recuperación y resignificación de contextos urbanos que se han convertido en hitos y nodos para el intercambio de experiencias que impulsan la continuidad de las luchas de diversos colectivos por el derecho a la ciudad de minorías y comunidades vulnerables.
Palabras clave:
etnografía, espacio público, territorio.Abstract
The research article presents two urban experiences from peripheral territories of Bogotá, specifically in the neighbourhoods of El Recuerdo Sur (Ciudad Bolívar) and Las Cruces (Santa Fe). These research/intervention projects were designed through participatory and ethnographic processes, using photography and painting as bridges for a dialogue with communities in a pedagogical exercise aimed at strengthening territorial identity and public space appropriation processes. The article details the methodologies used and how they, through images and creative objects, enable the understanding of the city as a field, object, and social construction that emerges from its representations. The proposed exercises and their development enabled the consolidation of political, social, and cultural structures that subsequently allowed for the recovery and re-signification of urban contexts that have become landmarks and nodes for exchanging experiences. These drive the continuity of various collectives' struggles for the right to the city of minorities and vulnerable communities.
Keywords:
ethnography, public space, territory.Resumo
O artigo de pesquisa apresenta duas experiências urbanas em territórios periféricos da cidade de Bogotá, especificamente nos bairros El Recuerdo Sur (Ciudad Bolívar) e Las Cruces (Santa Fe). As pesquisas/intervenções foram concebidas por meio de processos participativos e etnográficos, mediados pela fotografia e pela pintura como pontes para o diálogo com as comunidades, em um exercício pedagógico voltado para o fortalecimento da identidade territorial e a apropriação dos espaços públicos. O artigo ilustra detalhadamente as metodologias utilizadas e como estas, através da imagem e de objetos criativos, permitem a compreensão da cidade como campo, objeto e construção social que emerge das suas representações. Os exercícios propostos e seu desenvolvimento permitiram consolidar estruturas políticas, sociais e culturais que permitiram posteriormente a recuperação e ressignificação de contextos urbanos, que se tornaram marcos e pontos de encontro para a troca de experiências. Essas impulsionam a continuidade nas lutas de diversos coletivos pelo direito à cidade de minorias e comunidades vulneráveis.
Palavras-chave:
etnografia, espaço público, território.Introducción
En los contextos urbanos, en los que se desarrollan las actividades humanas y emergen acciones creativas para transformarlos, el espacio es la forma de materialización básica para identificar no solo las necesidades de individuos y colectivos en el territorio, sino también sus expectativas para la convivencia y apropiación. Por esta razón, la comprensión de las imágenes y formas de nuestro entorno permite evidenciar los elementos cognoscitivos que, en la bidimensionalidad y tridimensionalidad, explican el desarrollo de los principios gestálticos, la coordinación modular y las redes sociales, hallando así su máxima riqueza y complejidad para desarrollar el poder creativo de los usuarios urbanos.
Reflexionar sobre las percepciones en el diseño, el arte o la arquitectura como portadores de contenido, objeto y lugar, así como de sus niveles de uso y valoración, es el propósito de la presente investigación, ya que se trata de elementos que posibilitan alimentar los compromisos de las disciplinas creativas para favorecer cambios en las relaciones de las comunidades con el espacio urbano. En el desarrollo de la metodología aplicada, se exploran y experimentan los aspectos perceptivos en relación con el espacio y la vivencia en ellos, mediados por objetos creativos realizados en el diálogo en torno al sentir y pensar la espacialidad a través de la fuerza de las imágenes.
En esta ocasión se estudian dos espacios urbanos que, en diferente estado de segregación socio espacial, contextualizan la importancia del trabajo comunitario para transformar las lógicas de interacción entre colectivos sociales y sus deseos de mejorar el espacio urbano para una mejor calidad de vida. El barrio el Recuerdo Sur, en la localidad de Ciudad Bolívar (Bogotá) -un territorio vulnerable producto de la autoproducción del hábitat y la lucha por el derecho a la ciudad-, permite reflexionar sobre las posibilidades que ejercen las pedagogías sociales y artísticas en la transformación de la vida urbana. Por otra parte, el barrio Las Cruces, en la localidad de Santa Fe, en un contexto urbano de una zona central de Bogotá, evidencia la importancia de incluir y favorecer la apropiación de espacios ya consolidados en espacios vivos, donde sectores poblacionales puedan interactuar y relacionarse de formas diversas, favoreciendo el cuidado y mejoramiento de los espacios para la recreación o el esparcimiento.
Ambos espacios demuestran que solo se puede comprender a cabalidad el espacio habitado cuando se experimenta sensorialmente, la observación e intervención de la realidad construida es una premisa indispensable para conocer tanto los elementos arquitectónicos como su efecto sobre las personas. Igualmente, el rol asumido por el color y el trabajo manual, no son solo importantes elementos expresivos, son también, y en gran medida, variables que influyen directamente en los objetivos planteados por las comunidades para la habitabilidad de los espacios, impactando en aspectos psicológicos y asociativos para la consolidación de las estrategias urbanas, lo que contribuye en la apropiación y la educación de individuos y colectivos sociales.
Este artículo propone describir los aspectos elementales de la percepción del espacio, sentando las bases para una primera confrontación del investigador con la realidad social. No se pretendió agotar la problemática del espacio construido y su apropiación por las comunidades, pues abarca un conjunto rico y complejo de elementos cognoscitivos, que solo podrá dominarse mediante el ejercicio pedagógico fundamentado en el diálogo con las comunidades y en la comprensión, desde allí, de elementos populares que subyacen a la vida urbana en las periferias.
Es esta una oportunidad para profundizar en las discusiones teóricas sobre la imagen y la ciudad, su representación, aplicando metodologías de trabajo desde la estética y la etnografía, para comprender las características de los espacios urbanos en contextos de exclusión. Estas metodologías, a partir de la observación, la intervención social, urbana y el desarrollo de actividades artísticas o de apropiación social, en diferentes formatos y espacios, favorecen una proyección reveladora de los anhelos y apuestas de las comunidades en su interacción cotidiana con la realidad de su entorno.
Marco teórico
La discusión teórica propuesta en este documento explora las reflexiones en torno al rol de las imágenes en la comprensión del medio ambiente construido, así como las características que componen el reconocimiento de la ciudad como un espacio físico donde emergen experiencias, necesidades y expectativas. Igualmente, conceptualiza e identifica alternativas para mediar entre lo existente y lo deseado, lo que implica repensar las lógicas urbanas, transformando la realidad y afianzando redes sociales y comunitarias que impulsen los cambios, se apropien y motiven su evolución en el tiempo.
Se propone así profundizar en dos aspectos de la discusión: el rol que asume la imagen en la comprensión de la ciudad, especialmente en entornos vulnerables; y las herramientas para representar los contextos urbanos que luego de ser utilizadas evidencien intereses, objetos de reconocimiento y estrategias para su intervención futura.
Imagen y ciudad
La imagen puede concebirse como una herramienta estética que comprende un objeto de análisis existente, ya sea natural, construido o desarrollado por la acción creativa de un individuo o colectivo, a la que posteriormente se le puede otorgar una valoración. Las imágenes tienen diversos propósitos, dependiendo de los objetivos a cumplir, entre estos está la función educativa, al estimular la capacidad de comprender y reconocer sus entornos cotidianos en diversas escalas o contextos, así como la capacidad de reflexionar sobre su cuidado o transformación (Rojas, 2017; Llorente, 2000; Rigo, 2014).
Cuando se hace referencia a los contextos urbanos, se considera imprescindible remitirse a las reflexiones teóricas y metodológicas desarrolladas por Kevin Lynch (2015), que estudia cómo las imágenes ambientales son el resultado de un proceso bidireccional entre el observador y su entorno. Este último elemento determina distinciones y relaciones, mientras el observador, por medio de una gran adaptabilidad y en función de sus propios objetivos, escoge, organiza y dota de significado lo que ve. Se resalta así la importancia de observar la ciudad como un objeto estético que tiene implicaciones para la comunidad, y valores para los intereses públicos y privados. En este contexto, se plantean dos corrientes complementarias en torno a la percepción del individuo -la primera, racional y objetiva; la segunda, sensorial y emotiva-, y que permiten generar vínculos culturales y sociales (Buraglia, 1998).
Se evidencia, entonces, la importancia de caracterizar el entorno urbano para conocer el territorio y resaltar objetivamente los contextos que son susceptibles de generar valor para individuos y colectivos. También resulta fundamental seleccionar las herramientas que permiten recopilar, manipular y transformar objetos estéticos, para extraer las sensaciones y emociones que garantizan la apropiación simbólica del espacio y que, según Guzmán (2016), se construyen a partir de los imaginarios constituidos por imágenes que, además, se convierten en un juicio de valor que es conferido por la comunidad mediante una realidad subjetiva.
Representar la ciudad
Cada referencia al espacio urbano está colmada de sentidos. Esta construcción es denominada como territorialización, una categoría que abarca no solo el espacio físico, sino también la producción imaginaria que se da en torno a las diversas formas de pensarse la identidad del territorio desde lo deseado. De acuerdo con Jaramillo (2013),
en el espacio público, la territorialización se establece por las relaciones que los ciudadanos entablan en torno a cuál es su territorio y cuáles sus límites. Territorio personal y social que se expande y contrae en función de los tipos de encuentro y las necesidades de aproximación o alejamiento o evitación. (p. 28)
Se trata, desde este punto de vista, de procesos socio-antropológicos como acciones que van configurando un cuerpo urbano en el propio proceso de descubrirse en el relacionamiento con el espacio habitado.
Los seres humanos que habitan los territorios tienen la necesidad constante de pensar la identidad y las formas de relacionarse de acuerdo con estas identidades, por otra parte, de simbolizar el territorio en elementos significativos, lo que involucra darle lugar a los discursos construidos, las luchas vividas y las necesidades problematizadas en el entorno. El territorio, en tanto es enunciado, tiene una dimensión lingüística e imaginaria; igualmente, se trata de una entidad física, en cuanto puede ser recorrido, trazado, marcado. Se convierte en un espacio que se conjuga con el acto representativo que le da lugar y forma, y lo llena de significado narrado en el pasado, presente y futuro. La percepción imaginaria del territorio es, por lo tanto, el resultado de una forma simbólica basada en el constructo social que recae en ciudadanos reales.
Podemos señalar que lo imaginario y lo simbólico son o se presentan como campos de la realidad subjetiva de los individuos; y, por ahora, para lo que interesa en este trabajo, diremos que lo simbólico lo entendemos como la expresión cultural de lo imaginario; lo imaginario utiliza lo simbólico para manifestarse. (Jaramillo, 2013, p. 32).
En esta construcción imaginaria e intersubjetiva, la ciudad se representa en formas y semánticas que a su vez establecen distintas mediaciones para habitar los espacios, que se traducen en espacialidades o narrativas de esta. Imaginar la ciudad, entonces, es una acción subjetiva y colectivizada de acciones proyectuales del espacio y de sus formas de habitarlo. La fotografía y la intervención estética del espacio, en este sentido, operan como mediaciones entre el territorio habitado y el territorio imaginado. Ambos son huellas o gestos de rasgos físicos o inmateriales que se derivan de la acción humana y están provistos de la condición imaginaria. Para Del Rio (2022),
la huella se representa como vestigio, que permanece a modo de testigo en el territorio, para ilustrar las consecuencias de una serie de procesos económicos y sociales que han alterado el paisaje a través de las construcciones que quedan y marcan el lugar, matizando su historia y forma. (p. 29)
A su vez, esta huella puede ser materializada en fotografías o intervenciones físico-espaciales que reconstruyen una mirada de paisaje del territorio.
La fotografía y las intervenciones físico-espaciales, en el caso concreto de la presente investigación, fueron anclajes discursivos y pedagógicos para dialogar desde las acciones comunitarias y populares sobre las imágenes del barrio, las huellas y vestigios que el territorio ha dejado y las formas proyectuales de imaginarlo como un lugar mejor. La imagen fija fotográfica posee un gran potencial en procesos pedagógicos, ya que resulta ser una mediación que contempla procesos didácticos emotivos, movilizadores y de identidad, en relación con los territorios y los sentidos construidos del mismo. Por su parte, la intervención artística en los espacios también se denota como una expresión de construcción de imagen que representa la ciudad. En este sentido, Delgado et al. (2016) afirman:
En este proceso de enseñanza-aprendizaje la imagen [...] actúa precisamente como vehículo de mediación pedagógica, a partir de la cual se transmiten los contenidos, actividades de aprendizaje, etc. Históricamente, la imagen ha servido de apoyo para aumentar la efectividad del trabajo pedagógico ...porque objetivan la enseñanza y activan las funciones intelectuales y cognitivas, además, de ayudar a garantizar la asimilación esencial de la información para los andamiajes de un aprendizaje significativo. (p. 112)
Desde las anteriores premisas, la presente investigación asume la relación entre la construcción de imagen, la representación de ciudad y la apuesta metodológica de pensar la etnografía como el puente para poner en diálogo dichos elementos.
Metodología
Apuestas estéticas y etnográficas para comprender el espacio público
Esta investigación tiene una metodología etnográfica. Se sitúa, particularmente, en la etnografía urbana, comprendida como:
una forma específica de producir teoría social, que apuesta especialmente a interrogar las formas naturalizadas y consolidadas de construir objetos analíticos en ciencias sociales. Justamente por esto mismo, "etnografías de lo urbano" no solo remite a la posibilidad de estudiar la vida urbana, sino también a que, al hacerlo, nos alienta a repensar los límites y los contenidos de "lo urbano. (Noel y Segura, 2022, p. 13)
La etnografía permitió el establecimiento de un diálogo con la comunidad del barrio El Recuerdo Sur y el barrio Las Cruces, a partir de tres elementos fundamentales: el derecho por la ciudad, el espacio público, y la apropiación social del territorio. Estos elementos posibilitaron un encuentro con la comunidad, que particularmente se ubica en sectores periféricos de la ciudad de Bogotá. Cabe mencionar que el barrio El Recuerdo Sur se encuentra en uno de los extremos de la ciudad, mientras que el barrio Las Cruces se trata de un barrio histórico que surgió posteriormente al Centro Histórico de Bogotá, e hizo parte de una de sus primeras periferias.
Lo anterior podría constituirse como un diferencial entre los barrios mencionados; sin embargo, esta condición plantea similitudes de origen poblacional, ya que comparten características de segregación socioespacial y económica, que se ve más reforzada en el Recuerdo Sur por ser más reciente que Las Cruces. Las Cruces se reconoció como barrio mediante el Acuerdo 20 de 1890, como resultado de la integración de los criollos, indios, mestizos, comunidades pobres y obreras, después de la construcción de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.
Tanto en barrios históricos como en barrios recientes, la periferia se constituye como un territorio de acogida para poblaciones desplazadas, migrantes y empobrecidas que luchan constantemente por la tierra, la dignificación de la vida, el reconocimiento social y ser visibles, en un espacio social en el que las condiciones de margen los invisibiliza frente a los reclamos y apuestas de bienestar. Para Hernández (2007), esta situación coloca al territorio como un
escenario del conflicto, pero también escenario de las propuestas de vida y de futuro. «El territorio es el espacio apropiado y valorizado -simbólica y/o instrumentalmente- por los grupos humanos». El territorio en los sectores populares urbanos es muy importante, casi más que en otros contextos, sin embargo, tiene las mismas tensiones que otros; por un lado, el desarraigo que produce la globalización y las tecnologías, por otro es objeto de identidad y de apego. (p. 12)
Los territorios periféricos o vulnerables se han desarrollado en condiciones de marginalidad, y han evolucionado de la mano de las luchas sociales y de los reclamos por condiciones dignas de vida. En estos procesos, han explorado estéticas populares, aquellas producidas desde su cotidianidad, que obedecen a resistencias en su territorio; aquellas estéticas también tienen relación con las formas de vivir el espacio, de recorrerlo y de trasegar en él (Mandoki, 1994; Rodríguez-Plaza, 2000). Esta estética tiene un componente antropológico que debe ser leído desde el territorio y que, tradicionalmente, ha sido excluida. Se trata de una estética urbana, que también se despliega en las narrativas de los espacios soñados, que se recorrió desde la etnonarrativa construida a partir de transectos caminados en colectivo.
La acción de caminar es un proceso de apropiación del territorio que pasa por la percepción de sentido del espacio y todo lo que se vive en él, asunto que es reconocido por organizaciones que se ocupan del análisis de territorios a través de esta mediación colectiva, como es el caso de Caminando el territorio (citados por Cepeda López, 2020), que enuncia:
caminar, ha favorecido la construcción de una interpretación propia de las realidades territoriales de nuestro municipio. Hemos descubierto lo que para nosotros es uno de los principales problemas estructurales de la crisis territorial que padecemos, la mejor opción para conocer las realidades territoriales, pero también, para reconocerse como sujetos de cambio. Hemos venido descubriendo así sus valores ecológicos y culturales, como también analizando y reflexionando críticamente sus potencialidades y conflictividades territoriales.
Caminar y narrar el territorio fue el fundamento para dialogar con los habitantes de los dos barrios periféricos de los cuales se hace mención en este texto. Una mediación que contribuyó para el encuentro a través de la fotografía, el bordado y la intervención en el espacio público, comprendiendo que, a la vez que se relata, también se recrea las dinámicas del territorio, sus demandas, historicidad y perspectiva. Los acompañamientos a la comunidad desde esta estrategia estuvieron mediados por relatos de futuro -qué soñamos del espacio público-, lo cual construyó un punto de encuentro.
En el barrio El Recuerdo Sur, la intervención en el espacio público se focalizó sobre la construcción de un parque, para ello se hizo uso de la fotoetnografía y el tejido bordado; en el barrio Las Cruces, la mirada etnográfica se hizo desde el uso de la pintura y la intervención participativa del espacio público. En su conjunto, la metodología integra un proceso que se describe en la siguiente figura.
Figura 1:
Mirada metodológica desde la estética, la etnografía y la pintura.
Hallazgos y resultados
Como resultado, luego de aplicar la metodología propuesta, se exponen aquí las experiencias "Observar y tejer: fotoetnografía una lectura de las dinámicas sociales", que ocurrió en el contexto del barrio El Recuerdo Sur, y "Pintar para soñar y apropiar el espacio público", que ocurrió en el barrio Las Cruces en compañía de la comunidad.
Observar y tejer: fotoetnograf ía una lectura de las dinámicas sociales
Los transectos caminados se registraron mediante fotografías. Esta estrategia metodológica es lo que se denomina fotoetnografía, comprendida como medio por el cual se realiza un
análisis de imágenes -creadas explícitamente o no con una intencionalidad etnográfica-obtiene datos sobre los diferentes grupos culturales. De esta manera, una vez que la fotografía adquiere el estatus de fuente, resulta imprescindible considerarla con el mismo talante crítico que la documentación escrita o los testimonios orales. (Gurbindo Gil, 2019, p. 363)
La fotografía permitió conocer percepciones del territorio desde los diferentes actores presentes en el diálogo investigativo y de intervención (investigadores y habitantes del barrio), y con ellos, algunos relatos de lugar.
Este proceso se realizó, en principio, con un grupo de mujeres convocadas a través de la Junta Administradora Local (JAL), lo cual posibilitó los primeros encuentros para indagar relatos del lugar; posteriormente, a este grupo inicial de cuatro mujeres se sumaron otras quince que, en conversaciones no mediadas por la JAL y motivadas por organizaciones sociales barriales informales y algunas ONG, se motivaron a acercarse a dialogar sobre el territorio, sobre las fotografías y sobre el territorio que es habitado y portado día a día por ellas. A estos espacios se sumaron algunos hombres en diversos momentos de los encuentros, en su mayoría líderes sociales con interés de contar lo que acontecía en el barrio. Aunque fue un escenario primordialmente de personas adultas, incorporó la mirada de ciudad en algunos bordados intervenidos por los niños y las niñas.
Figura 2:
Bordados elaborados por los habitantes del barrio sobre fotografías del territorio.
Fotografías intervenidas con bordado y percepciones del territorio
Tras dialogar en varias jornadas de trabajo con miembros de la comunidad sobre más de cincuenta imágenes significativas para los habitantes del barrio, se seleccionaron e imprimieron más de treinta fotografías. El bordado incorporó conversaciones y reflexiones sobre el lugar, su historia, significado, y compromiso para la evolución participativa del territorio. A continuación, se comparten algunos resultados, así como las narrativas extraídas del ejercicio etnográfico a partir de la imagen y su contexto.
Figura 3: Bordando la autoproducción del hábitat y su derecho a la ciudad.
Figura 4:
Bordando la esperanza.
Figura 5: Bordando resistencias.
Figura 6:
Bordando equilibrios entre lo natural y lo construido.
Figura 7:
Bordando la comprensión de la realidad.
Figura 8:
Bordando la belleza detrás de la necesidad.
Figura 9:
Bordando la paz poco a poco.
Figura 10:
Bordando sueños en paz.
Las fotos dan lugar para los actores dialogantes (investigadores-residentes del barrio) de la estética de los espacios comunes y de las viviendas, la recurrencia a jardines que recuerdan sus lugares rurales de origen, colores que recuerdan las estéticas en sus territorios, los balcones que tratan sobre los valores de convivencia en torno a la confianza social y la sociabilidad arraigada en su percepción de comunidad. Las fotos, en síntesis, proporcionaron una lectura antropológica de lugar. Posteriormente, la intervención en bordado de estas fotografías permitió un diálogo sobre lo que soñamos del espacio público y las problemáticas instaladas en el territorio, que desde lo narrativo se evidenciaron en las entrevistas formales e informales y en conversaciones mediadas por el "caminar".
Me gusta que haya colegios, iglesias, niños parques, tantas cosas para niños, que con cualquier cosa son felices, porque tengo tres nietos, y cada una de diferente hija y ellos le dicen a la mamá, iremos al restaurante tal, donde hay pelotas de no sé qué, y se conforman con ir y botarse allá y jugar [...] En el caso mío, lo digo por mí, yo necesitaría urgente, [...] me toca sacar a mi mami de la casa es un complique, de allá me toca sacarla y caminar todo esto, y digamos por aquí no pasa la carretera. (Entrevista a Ligia, habitante del barrio El Recuerdo Sur, 2023)
Cuando yo llegue yo sembré un jardín en este patio, donde hay un cuarto ya, ese era un patio, en ese cuarto yo tenía, me tocó disque sacar un aguacatico porque se nos dañó. Por aquí tengo a mi hijo, este muchacho ya tiene 22 años, porque tengo una con la pala, él me ayudaba mucho con la pala. (Entrevista a Marlem, habitante del barrio El Recuerdo Sur, 2023)
Cuando yo llegue acá no había luz, no había agua, no había casas. En la entrada no había ni carretera, esta misma la organizamos nosotros los sábados, domingos y festivos, y ya una maquina nos ayudó. Se contaban las casas, había ranchitos como ven hoy en día, se contaban, no teníamos vías de acceso. (Entrevista a Carmen, habitante del barrio El Recuerdo Sur, 2023)
Bordar -tejer- es a la vez metáfora y acción narrativa. El bordado y la etnografía son formas de escritura y de interpretación de lo vivido en el territorio, en él se vislumbran las afectaciones y sentires compartidos. El ejercicio de bordar devela la relación tejer y reconocerse; es, en sí, una expresión pública, dado a los otros que se plasma en tela (Pérez-Bustos y Chocontá, 2018).
Pintar para soñar y apropiar el espacio público
La acción de pintar los espacios públicos no solo refiere a un acto estético, sino a un accionar reivindicativo. Tanto las intervenciones con pintura en calles, mobiliario urbano o grafitis son una forma de apropiar los lugares, colmarlos de lenguajes que, en su expresión gráfica, intentan discursivamente poner voz al territorio. Una expresión que, como afirman Chacón-Cervera y Cuesta-Moreno (2013), pasa por el acto de la denuncia, enuncia desde allí una acción política mediante metáforas y formas que brinda la imaginación creativa que entrecruza memoria, ingenio, subjetividad a nivel individual y colectivo.
En tal sentido, la pintura, como forma de expresión, se hace presente en diferentes lugares del barrio Las Cruces mediante la presencia de grafitis -representaciones pictóricas o textuales sin permiso previo- y murales - representaciones pictóricas con permiso previo-. Estos reflejan la cotidianidad y la opresión, pero también los sueños, denuncias y cuestionamientos a la sociedad sobre la desigualdad. Toda esa reflexión a partir de rimas que se hacen música y van acompañadas de muestras break dance en el mismo espacio de creación del grafiti. Desde los años 90, el barrio se ha destacado por la existencia de grupos de hip hop de relevancia internacional, lo que ha marcado nuevas alternativas culturales para los jóvenes de la zona, con reconocimiento en el resto de la ciudad por medio de festivales que se llevan a cabo en algunos espacios públicos del barrio, en un contexto en el que los parques existentes han sido fundamentales para el desarrollo de estas actividades culturales (Canal Capital, 2017; En Órbita, 2014; Productions Just Him, 2016).
La posibilidad de acercamiento a un territorio desde sus estéticas, desde la imagen, brinda una mirada de sus apuestas, de sus reclamos y de sus imaginarios de ciudad; por esta razón, la intervención participativa, con los habitantes y grupos juveniles del barrio Las Cruces, permitió paso a paso dialogar sobre las percepciones de los lugares, los lugares de significación en la vivencia de apropiarlos, la proyección del color como voz y resonancia no vacía en el territorio y la mirada proyectiva de estos lugares, en donde no solo se piensa desde quienes habitan hoy el lugar, sino en aquellos que heredan la memoria histórica de estos. En este sentido, el proceso de intervención, a través de pintar el espacio público, en este proyecto se realizó a través de tres acciones: el encuentro con las narrativas de lugar; la mirada de los lenguajes visuales (colores, formas, mensaje); y, por último, la acción urbana participativa.
Esta intervención fue realizada con quince jóvenes pertenecientes a un colectivo de música, que se expresan a través del hip hop con melodías como el rap y trap, y con otras expresiones estéticas como los murales y grafitis. Desde este lugar de sujeto, los jóvenes intencionaron la pintura elaborada en el piso de acceso al parque para invitar a los transeúntes a ingresar, comunicar a los habitantes del barrio que el parque es un lugar posible de encuentro y diálogo colectivo, por ello el color ocupó en la propuesta un punto de partida estratégico para la intervención urbana.
Para este ejercicio participativo, se tuvo como punto de partida expresiones artísticas juveniles ya existentes en el parque, por esta razón se incluyó un mural anónimo que, a pesar de su tiempo de elaboración, operó como mediación discursiva acerca de la memoria barrial, los hitos colectivos y los imaginarios de ciudad. Para esta acción urbana, los colores del mural existente fueron interpretados y aplicados sobre los adoquines, la pintura en el suelo permitió generar acciones urbanas piloto de carácter temporal y experimental que, posteriormente, posibilitaron la intervención centrada sobre la paleta de color escogida en las estructuras del parque como juegos infantiles y mobiliario urbano.
Figura 11: Pintando la esencia del estar.
Figura 12:
Pintando y dejando huella.
Figura 13:
Pintando para todos.
La anterior acción urbana participativa no solo da cuenta de una apuesta por estetizar el espacio público, sino de un ejercicio político que subyace a demandas sociales de bienestar colectivo, en este sentido, es posible enunciar que en ello subyace una relación entre espacio público y democracia. De acuerdo con Páramo y Burbano (2014), esta relación se debe a un interés fundado en diversas dimensiones, que conjuga el espacio y los procesos democráticos, en tanto acoge diversidad de expresiones y reclamos sociales desde expresiones sociales y simbólicas individuales y colectivas.
El espacio público, intervenido a través de acciones mediadas por el arte y las expresiones artísticas, logra facilitar los encuentros entre las personas, y posibilita, en la producción y proyección de la imagen, representar las prácticas sociales que subyacen en los territorios. En esta vía, el ejercicio presentado en este apartado logra visibilizar, en forma concreta, la manera en que los actores sociales se involucran en la construcción de representaciones deseadas de ciudad; adicionalmente, registra lo que acontece en esos deseos desde la imagen.
Los acercamientos a los territorios, desde metodologías participativas y etnográficas, dan cuenta de procesos de apropiación, identidad y proyección de lugares habitados; al mismo tiempo, recogen un ejercicio pedagógico-didáctico en el que la imagen juega un papel fundamental con relación al rol que cumple, en los territorios, como huella y deseo. Ambos ejercicios expresan la ciudad como objeto y, a la vez, como protagonista de los procesos de intervención urbana.
Conclusiones
Ejercer desde diversas disciplinas el trabajo con comunidades vulnerables, y aportar a la transformación de sus territorios, involucra reflexiones académicas que incorporen estrategias didácticas y pedagógicas en sintonía con la realidad de su contexto. Aquí, adquieren relevancia las percepciones objetivas y subjetivas identificadas en el entorno urbano, y resulta fundamental extraer experiencias que articulen el desarrollo de expresiones artísticas y culturales conectadas con los deseos, las necesidades y las prácticas de vida al interior de las comunidades.
Se identifican en la fotografía y la pintura alternativas para reconocer los objetos en el territorio. Estas prácticas se convierten en mediadores entre la imaginación y la realidad, dando nuevos significados a la imagen urbana, aportando a la reflexión interior del individuo, respecto a su incorporación en la comunidad, y de los colectivos, que afianzan sus reflexiones sobre los roles que deben asumir para consolidar sus luchas y proyectar nuevas por el bien de su entorno físico y social.
El trabajo pedagógico desarrollado en el barrio El Recuerdo Sur reconoció, en la acción de caminar y detenerse para contemplar, una enriquecedora experiencia de análisis estético y etnográfico, que permitió recopilar sensaciones, diagnosticar situaciones y valorar comportamientos que en el diario vivir no generan ninguna reflexión. Por su parte, en el barrio Las Cruces, este trabajo, a partir de las estrategias que posibilitaron observar, narrar y soñar, gestó acciones de permanecer, convocar, apropiar y transformar en el territorio.
El papel de los investigadores y colaboradores externos garantiza la recopilación de datos -imágenes y narraciones-, su procesamiento -impresiones en tela, la realización de collages o bocetos, y la identificación de colores, objetos y superficies a intervenir- y la generación de propuestas que, en el caso del barrio El Recuerdo, se materializan en el diseño de un parque en un área libre protegida de la acción depredadora de individuos dedicados a la venta ilegal de lotes que no son de su propiedad. Y en el barrio Las Cruces, la atracción de nuevos grupos poblacionales a un espacio que perdía su vocación y demostraba un acelerado deterioro físico y funcional, convirtiéndolo en un lugar que recopila historias -un hito en su contexto- y que aporta a las necesidades de esparcimiento, la recreación y el fortalecimiento de asociación comunitaria.
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