De desplazados a damnificados: giros semánticos de desinformación en contextos de tragedia

  • Jaime Arbey Atehortúa-Sánchez Universidad Católica de Oriente
  • Daniela González-García Universidad Católica de Oriente
  • Carlos Andrés Arango-Lopera Universidad de Medellín
Palabras clave: Desinformación, prensa local, incendio, persona desplazada, asentamiento humano, damnificado

Resumen

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A partir del análisis de veintiuna notas de prensa sobre el incendio del asentamiento popular La Mano de Dios (Medellín, Antioquia, Colombia, 6 de marzo de 2003), el presente artículo de investigación busca demostrar que la manera en que los periódicos de circulación regional trasmitieron este siniestro pretendía, mediante una determinada forma de construir la realidad, reforzar la figura de quienes hoy son ampliamente conocidos como damnificados, en detrimento de su papel histórico como desplazados y de la carga que ello representa. Se parte de la hipótesis de que, precisamente a través de esta estrategia de desinformación, cuyo encuadre o framing es sesgado, los matutinos llevan a cabo un giro semántico (de desplazados a damnificados) que termina favoreciendo la imagen de la hegemonía dominante, pues no solo la exime de culpas respecto al desplazamiento en el marco del conflicto armado interno –– resultado del olvido estatal––, sino que la sublima como aquella que, en mayor medida, aparece como proveedora de ayudas y prebendas para las víctimas de este tipo de tragedias, las cuales no son ajenas a la cotidianidad de la ciudad.

Biografía del autor/a

Daniela González-García, Universidad Católica de Oriente

Comunicadora Social, Universidad Católica de Oriente; especialización en Gerencia de Entidades del Desarrollo Social, Universidad EAFIT; magíster en Gerencia de Empresas Sociales para la Innovación Social y el Desarrollo Local, Universidad EAFIT. Docente Universidad Católica de Oriente, coordinadora del grupo de investigación Communis. Orcid: 0000-0003-0989-6213. Contacto: daniela.gonga@gmail.com; dgonzalez@uco.edu.co

Carlos Andrés Arango-Lopera, Universidad de Medellín

Comunicador Corporativo, Universidad de Medellín; especialista en Ética, Universidad Pontificia Bolivariana; magíster en Filosofía, Universidad Pontificia Bolivariana; Doctor en Filosofía, Universidad Pontificia Bolivariana. Docente Universidad de Medellín, integrante del Grupo de Investigación en Comunicación, Organización y Política. Orcid: 0000-0002-2120-3304.  Contacto: caarango@udemedellin.edu.co

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Cómo citar
Atehortúa-Sánchez, J. A., González-García, D., & Arango-Lopera, C. A. (2025). De desplazados a damnificados: giros semánticos de desinformación en contextos de tragedia. Folios, (61), 5–18. https://doi.org/10.17227/folios.61-20140

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Recibido: 5 de octubre de 2023; Aceptado: 3 de agosto de 2024; : 1 de enero de 2025

Resumen

A partir del análisis de veintiuna notas de prensa sobre el incendio del asentamiento popular La Mano de Dios (Medellín, Antioquia, Colombia, 6 de marzo de 2003), el presente artículo de investigación busca demostrar que la manera en que los periódicos de circulación regional trasmitieron este siniestro pretendía, mediante una determinada forma de construir la realidad, reforzar la figura de quienes hoy son ampliamente conocidos como damnificados, en detrimento de su papel histórico como desplazados y de la carga que ello representa. Se parte de la hipó tesis de que, precisamente a través de esta estrategia de desinformación, cuyo encuadre o framing es sesgado, los matutinos llevan a cabo un giro semántico (de desplazados a damnificados) que termina favoreciendo la imagen de la hegemonía dominante, pues no solo la exime de culpas respecto al desplazamiento en el marco del conflicto armado interno -resultado del olvido estatal-, sino que la sublima como aquella que, en mayor medida, aparece como proveedora de ayudas y prebendas para las víctimas de este tipo de tragedias, las cuales no son ajenas a la cotidianidad de la ciudad.

Palabras clave:

desinformación, prensa local, incendio, persona desplazada, asentamiento humano, damnificado.

Abstract

Based on the analysis of twenty-one press releases about the fire of the popular settlement La Mano de Dios (Medellín, Antioquia, Colombia, March 6, 2003), the article seeks to show that the way regional newspapers covered this disaster aimed, through a specific method of constructing reality, to reinforce the figures now widely known as victims, at the expense of their historical role as displaced persons and the burden that entails. The hypothesis that, through this strategy of disinformation, characterized by a biased framing, the newspapers execute a semantic shift (from displaced to victims) that ultimately benefits the image of the dominant hegemony. This is because it not only absolves the hegemonic powers from any responsibility for displacement in the context of the internal armed conflict -an outcome of state neglect- but also portrays them as the primary providers of aid and benefits to the victims of such tragedies, which are, it should be noted, not uncommon in the daily life of the city.

Keywords:

disinformation, local press, fire, displaced person, human settlement, victim.

Resumo

A partir da análise de vinte e um comunicados de imprensa sobre o incêndio no assentamento popular La Mano de Dios (Medellín, Antioquia, Colômbia, 6 de março de 2003), o artigo procura mostrar que a forma como os jornais de circulação regional transmitiram esse desastre visava, através de uma forma específica de construir a realidade, reforçar as figuras agora amplamente conhecidas como vítimas, em detrimento do seupapel histórico de deslocados e da carga que isso representa. Parte-se da hipótese de que, justamente com essa estratégia de desinformação cujo enquadramento étendencioso, os jornais realizam uma mudança semântica (de deslocado para danificado) que acaba por favorecer a imagem da hegemonia dominante, pois não sóa isenta de responsabilidades pelo deslocamento no contexto do conflito armado interno -produto do esquecimento estatal-, mas também a sublima como aquela que, em maior número, aparece como a provedora de ajuda e benefícios para as vítimas desse tipo de tragédias, vale dizer, nada incomuns no cotidiano da cidade.

Palavras-chave:

desinformação, imprensa local, incêndio, pessoa deslocada, assentamento humano, danificado.

Introducción

La topografía de Medellín (capital del departamento de Antioquia, Colombia), al igual que la de otras ciudades de Latinoamérica, ha sido transformada por la proliferación de asentamientos urbanos conocidos localmente como barrios de invasión. Estas construcciones subnormales rodean los grandes complejos citadinos, resultado -entre otras causas- de la emigración del campo a la ciudad de personas afectadas por el conflicto armado interno, que ha golpeado con mayor severidad a las comunidades campesinas. Así, las laderas de los centros urbanos han dejado de ser paisajes naturales para convertirse en conglomerados de viviendas que albergan a miles de habitantes que buscan mejores oportunidades en la ciudad.

Como es de esperarse, estos nuevos barrios se desarrollan en medio de la ilegalidad y la pobreza. En conse cuencia, los servicios públicos son rudimentarios y los materiales de construcción suelen provenir de productos reciclados o reutilizados. Esta combinación incrementa significativamente el riesgo de incendios, que no pueden ser controlados de inmediato, no solo por la falta de infraestructura adecuada, como hidrantes, sino también por el tiempo que toman los organismos de socorro en llegar a estas empinadas colinas.

Como ejemplo de lo anterior, en 2020, en Colombia ocurrieron cuatro incendios de gran magnitud que llamaron la atención en los asentamientos de Nueva Jerusalén (Bello), Villa Pime (Jamundí), Brisas del Cauca (Cali) y La Cuyanita (Bucaramanga). En 2021, se registraron tres incendios más en este tipo de asentamientos populares en Montería, Floridablanca (Santander) y Cali. Además, hubo otros dos a nivel internacional: en Antofagasta (Chile) -donde estos asentamientos se conocen como campamentos populares- y en España (en un asentamiento de inmigrantes en Lucena del Puerto, Huelva), dejando a cientos de familias sin hogar.

De todos estos siniestros, en el ámbito local colombiano, tres incendios en Medellín han tenido un impacto significativo en la nación y han marcado la agenda de los medios locales. El primero ocurrió el 28 de febrero de 2007 en el barrio Moravia (antiguo basurero municipal), donde 220 casas fueron incineradas, falleció un niño de cinco años y más de 1100 personas, en su mayoría desplazados por la violencia, quedaron sin hogar. Diez años después, el 18 de agosto de 2017, se produjo otra conflagración en el mismo sector, consumiendo cerca de 8000 metros cuadrados, afectando a 323 familias y dejando a más de 1600 personas damnificadas.

El tercer caso se remonta al 6 de marzo de 2003, cuando un incendio redujo a cenizas unos 650 ranchos del asentamiento La Mano de Dios, en el centro-oriente de Medellín, dejando al menos 3500 damnificados. Este hecho conmocionó a la ciudad y al país, acaparando la atención de los medios durante tres días, especialmente de los periódicos locales.

El incendio en La Mano de Dios es un acontecimiento emblemático a nivel local. Se produjo justo en la época en que culminaba la escalada del conflicto armado interno, cuyo clímax ocurrió entre 1999 y 2003. Este período simboliza la crisis humanitaria que vivió el país, donde la población civil quedó atrapada en el fuego cruzado entre las fuerzas subversivas, contrainsurgentes y estatales. A partir de esta época, los medios de comunicación comenzaron a designar de manera diferente a las personas que llegaban a la ciudad huyendo de la guerra y que antes eran identificadas como desplazadas.

El incendio de La Mano de Dios no solo representa la mayor catástrofe en asentamientos populares en Medellín y en el país, sino también la lenta respuesta del Estado ante las tragedias que afectan a los más desfavorecidos. Diez años después de la conflagración, los habitantes aún no habían sido reubicados por completo en el barrio Nuevo Amanecer -destinado por las autoridades para la construcción de viviendas de interés social- debido a problemas jurídicos y legales.

En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar el tratamiento y la cobertura de esta catás trofe en dos medios impresos (El Mundo y El Colombiano), entre 2002 y 2004, ambos emblemáticos de la ciudad de Medellín y del país. El estudio se centrará en las repercusiones de este hecho en los imaginarios relacionados con el desplazamiento, dado que el asentamiento estaba habitado en su mayoría por personas que huían de la violencia en municipios del Urabá Antioqueño y en los departamentos de Chocó y Córdoba, regiones históricamente abandonadas por el Estado.

Revisión de la literatura

Este estudio entiende el concepto de desinformación como la difusión no rigurosa e intencionada que busca moldear una percepción específica de la realidad (Olmo, 2019). Esta práctica, empleada por las élites hegemónicas, busca, mediante la manipulación, que los intereses y posiciones de los grupos poderosos se acepten de manera natural. En particular, nos interesa la desinformación entendida como omisión: no necesariamente una distorsión o falsi ficación de la realidad, sino el ocultamiento de ciertos fenómenos desfavorables para la hegemonía, mientras se destacan otros que la benefician (Rodríguez, 2018). En suma, también nos centramos en el concepto de framing, es decir, el proporcionar un punto de vista sesgado que oculta aquello que no favorece al marco político o social dominante (Astorga, 2020).

Las investigaciones recientes sobre desinformación se enfocan principalmente en la manipulación con fines políti cos (Mazzoleni, 2003) y en cómo los medios de comunicación reproducen ideologías dominantes para persuadir. Estas investigaciones destacan el análisis lingüístico formal (Santiago-Guervós, 2020), las percepciones de las audiencias sobre la función de los medios en contextos de polarización política (Masip et al., 2020), y las campañas electorales, particularmente en España en 2019 (López-García et al., 2021; Llorca-Abad et al., 2021), así como las estrategias de desinformación a partir de noticias falsas o junk news (Rodríguez-Fernández, 2020). También destacan los estudios sobre el papel de las redes sociales, como Twitter, en la polarización política, y cómo estas plataformas digitales han desplazado a los medios tradicionales en la esfera pública (Campos-Domínguez et al., 2021).

Este panorama plantea desafíos para los periodistas y los medios de comunicación, quienes deben actualizarse y capacitarse como estrategia para mitigar esta amenaza a la democracia (Rodríguez-Fernández, 2019). Además, se ha destacado la necesidad de incluir la alfabetización mediática en los sistemas educativos, de emplear plataformas de verificación de información (Mayoral et al., 2019; Bolinches y Alonso, 2020; Rodríguez y Jiménez, 2021), de regular y legislar en torno a la desinformación (Magallón, 2020), y de crear redes que combatan y minimicen sus efectos (Evangelista, 2020).

En cuanto a las investigaciones centradas en los desastres por incendios, sus consecuencias y el tratamiento mediático de estos eventos, destacan los estudios sobre el incendio en el cerro La Cruz, en Valparaíso, Chile, en 2014 ( Malebrán, 2016; Tagle, 2017; Kulma, 2019; Rubio, 2019; Gutiérrez et al., 2020; Medina et al., 2021; Céspedes et al., 2021). Estos estudios concluyen que los procesos de relocalización pos desastre tienden a exacerbar los efectos negativos de la condición de damnificado. Otros estudios en España (Morales, 2010; Pedraza, 2011) interpretan estos siniestros como formas de control social que se disfrazan bajo contextos locales moralizantes y teleológicos.

Por último, es importante señalar que, si bien existen estudios sobre los asentamientos populares y su proli feración en Latinoamérica, particularmente en países como Argentina (Echevarría, 2015; Cravino, 2018), Ecuador ‍(Villacrés, 2014), México (Lombard, 2015; Delgadillo, 2016) y Colombia (Zuluaga y Vargas, 2020; Castañeda-Pérez y Hernández-Ramírez, 2021), estos trabajos se enfocan en procesos de poblamiento, uso del espacio público y aspectos ambientales, sin abordar directamente el fenómeno que aquí se estudia, salvo el mencionado caso chileno.

Metodología

Esta investigación se basa en la propuesta diseñada por la Corporación Región et al. (2024) para el análisis de la información en los medios masivos de comunicación. Dicha propuesta sugiere la organización de los datos en categorías como: las tipificaciones de los desplazados y damnificados, las problemáticas y fenómenos alternos, las alusiones a las figuras de autoridad, las evaluaciones que se hacen de los actores, las tipificaciones de los lugares, y los recursos expresivos más destacados en el tratamiento de la información. Por cuestiones de espacio, en este informe solo se presentarán los resultados derivados de las dos primeras categorías.

El archivo de prensa, que constituye la fuente principal del informe y el detonador de los ejercicios interpreta tivos, está compuesto por 21 artículos correspondientes a los periódicos regionales El Colombiano (15), El Mundo (5), y el periódico de circulación nacional El Tiempo (1, extraído de la edición del matutino para Medellín). Estos artículos fueron seleccionados del banco de datos del Cinep y del archivo histórico de la página web de El Colombiano.

La investigación toma como referencia tres momentos clave: antes, durante y después del evento principal. El punto de partida, en cuanto a tiempo de publicación, es un artículo de El Colombiano que relata cómo, desde los propios nombres de los asentamientos, se reflejan las luchas y esperanzas de los desplazados (29 de julio de 2002). El punto de cierre es una nota de prensa de El Mundo donde se anuncian los montos destinados para la reubicación de los damnificados y se deja entrever la esperanza de que las obras comenzarían pronto, después de diversas vicisitudes en el proceso (14 de febrero de 2004).

Entre estos dos momentos transcurre el evento emblemático -el incendio-, que constituye el núcleo del análisis con un total de 8 artículos que abordan la tragedia (38 % de la muestra total). Las fechas más significativas dentro de este período incluyen el 7 de marzo de 2003, un día después de la tragedia, con 5 artículos publicados, y el 8 de marzo de 2003, con 3 artículos adicionales. Los números entre paréntesis corresponden a las veintiuna notas de prensa que conforman la muestra, ordenadas cronológicamente según su fecha de aparición (de la más antigua a la más reciente).

Tabla 1: Datos generales de la muestra

# Titular Periódico Sinopsis del artículo Fecha
1 “Nombres de asentamientos: constancia de luchas e ilusiones” El Colombiano Comunidades desplazadas de diversas partes de Antioquia (Turbo, Uramita, Apartadó, Dabeiba, entre otras) llegan a Medellín con la esperanza de encontrar un lugar donde empezar de nuevo. En los terrenos baldíos de las laderas que rodean la ciudad, ven la mejor oportunidad para asentar sus nuevas viviendas. Los nombres de estas nuevas poblaciones reflejan precisamente los esfuerzos y sueños de quienes huyen de la violencia. Julio 29 de 2002
2 “Acciones por los desplazados” El Mundo, Metro Para contrarrestar las diversas problemáticas que enfrentan los desplazados (como la desnutrición, los problemas psicosociales, los síntomas de depresión posdesplazamiento, la violencia intrafamiliar y la falta de fuentes de ingreso), varias entidades gubernamentales y no gubernamentales realizan esfuerzos a través de programas y proyectos que buscan mitigar estas dificultades. En algunos casos, las instituciones unen sus esfuerzos, invirtiendo grandes sumas de dinero en programas que, principalmente, están orientados a atender a los niños, quienes representan la mayor parte de la población desplazada. Agosto 29 de 2002
3 “Cocinas comunitarias un respiro para los desplazados” El Mundo A través de los comedores comunitarios (cocinas u ollas comunitarias), cuatro instituciones buscan suplir las necesidades básicas de alimentación de la población desplazada, enfocándose especialmente en los niños, los ancianos y las cabezas de familia. Octubre 2 de 2002
4 “Un lugar para comensales desplazados de sus tierras” El Colombiano Ciento setenta desplazados (de un total de 375 beneficiarios) accederán al primer almuerzo del programa Comedor Comunitario en La Mano de Dios, el cual también se lleva a cabo en otras zonas, como Esfuerzos de Paz y El Oasis, beneficiando en total a 1075 personas. Febrero 25 de 2003
5 “La escuela Sol de Oriente reunió el sufrimiento colectivo” El Colombiano Los sentimientos de dolor y desazón predominan entre los desplazados, quienes, al hacer un balance de sus pérdidas, se encuentran con que, tras cada tragedia, la vida los deja cada vez más en la ruina. Marzo 7 de 2003
6 “Un asentamiento en alto riego” El Colombiano Crónica sobre las condiciones de vida en el barrio La Mano de Dios en el momento de la tragedia del incendio. El relato hace hincapié en la vulnerabilidad de la zona a deslizamientos y tragedias durante la época invernal, lo que resulta paradójico en relación con el evento que desencadenó la tragedia. El incendio solo se menciona en la nota del recuadro. Marzo 7 de 2003
7 “La solidaridad sofocó el dolor” El Colombiano Tras la emergencia, que al parecer se originó por una fuente de energía cercana a una estufa de gas, los organismos de socorro y las personas cercanas al barrio La Mano de Dios trabajan para asistir a los damnificados, especialmente a los niños, y para sofocar las llamas con el fin de evitar consecuencias más graves. Los afectados, por su parte, intentan poner a salvo a sus familiares y los pocos enseres que les quedan. Marzo 7 de 2003
8 “No tenían nada y el fuego se lo llevó todo” El Colombiano Hacia las 5:30 de la tarde ocurrió un incendio (de causas desconocidas o no especificadas en el artículo) que destruyó aproximadamente 2000 casas y dejó, según cálculos aproximados, a 10 000 damnificados en los barrios El Pinar y La Mano de Dios, en el centroriente de Medellín. Marzo 7 de 2003
9 “Desplazados por el fuego” El Mundo Un incendio en el barrio La Mano de Dios deja a unas 4000 personas sin hogar, quienes habitaban cerca de 650 ranchos. Los damnificados, desplazados de la violencia en varias partes de Chocó, Córdoba y Urabá, perdieron las pocas pertenencias que tenían. No se reportan víctimas mortales. Marzo 7 de 2003
10 “Volver a empezar, la única alternativa” El Colombiano Los desplazados por el incendio en el barrio La Mano de Dios, en su búsqueda de refugio y albergue, evidencian los sinsabores, las amarguras y la desilusión que resultaron de la emergencia. Marzo 8 de 2003
11 “¿Quién y qué hacer por la Mano de Dios?” (Editorial) El Colombiano El incendio en el barrio La Mano de Dios arrasó en poco tiempo con lo poco que tenían los desplazados por la violencia que se habían asentado en ese lugar. El periódico, basándose en los sentimientos compartidos por los habitantes (reflejados en los ojos de los niños), busca plantear una postura para encontrar soluciones conjuntas, con el fin de que el futuro de estas comunidades sea menos trágico. Marzo 8 de 2003
12 “El fuego me persigue” El Tiempo (edición Medellín) Cerca de 3500 personas quedaron sin techo en el barrio La Mano de Dios tras un incendio. Varios de los damnificados relatan cómo las tragedias relacionadas con el fuego los han acompañado desde el momento en que fueron desplazados de sus tierras de origen. Además del fuego, el invierno y la muerte de sus seres queridos también forman parte de ese cúmulo de tragedias que constantemente rodea sus vidas. Marzo 8 de 2003
13 “En La Mano de Dios, la fe une a la gente” El Colombiano Un reportaje sobre el incendio en La Mano de Dios que abarca la visión de las instituciones que apoyan a los desplazados y damnificados de la tragedia. El reportaje también aborda algunos datos relacionados con las pérdidas materiales ocasionadas por el desastre y vuelve a las problemáticas del desplazamiento forzoso, presentando esto como preludio a la invasión de lotes baldíos, lugares de asentamiento que no cumplen con las condiciones mínimas para una adecuada calidad de vida. Marzo 9 de 2003
14 “Los damnificados tendrán casa propia” El Mundo La noticia destaca el compromiso de las entidades municipales, departamentales y nacionales de proporcionar viviendas propias a los damnificados del incendio en La Mano de Dios, lo que implica un proceso de reubicación de las víctimas. La periodista realiza un recorrido por cada una de las instancias, detallando sus compromisos específicos para atender a los damnificados. Marzo 10 de 2003
15 “Proyectos productivos, otros damnificados del incendio” El Colombiano Después del incendio, las penurias económicas y de vivienda de los desplazados cobran vigencia. Las escasas fuentes de ingreso que los habitantes del sector habían logrado conseguir fueron consumidas por el fuego. La supervivencia y la búsqueda de un lugar donde vivir se convierten en las principales problemáticas para los damnificados. Abril 16 de 2003
16 “Red de Solidaridad deberá atender los desplazados de la 13” El Colombiano Decisión de la Corte Suprema sobre la atención al desplazamiento urbano de los pobladores del barrio El Salado, en la Comuna 13, víctimas de los enfrentamientos entre grupos armados y la fuerza pública. Abril 24 de 2003
17 “Compromisos con Iguana y Mano de Dios” El Colombiano En el Consejo Comunal del Valle de Aburrá, en relación con el tema de la reubicación, se discutió la prioridad de los procesos en La Iguana y Vallejuelos, la necesidad de definir un terreno cuanto antes para la reubicación de los habitantes de La Mano de Dios (así como la creación de un patrimonio autónomo para el manejo de los recursos), y el compromiso de los alcaldes del área metropolitana para apoyar estos procesos de reubicación. Además, se entregaron créditos a microempresarios en el espacio. Julio 7 de 2003
18 “La comunidad de La Mano de Dios se irá para Bello” El Colombiano Cinco meses después del incendio, se decide que el municipio de Bello será el lugar de reubicación para los damnificados del incendio en La Mano de Dios. Sin embargo, aunque los gobiernos Nacional y Departamental ya tienen listas las respectivas partidas presupuestales, aún no se ha creado la fiducia para el desembolso de los recursos, debido a que el municipio no ha fijado una posición clara al respecto. Esto genera una sensación de que las soluciones y los procesos se están dilatando demasiado. Agosto 4 de 2003
19 “La Mano de Dios aún espera” El Colombiano Después de casi seis meses (176 días) del incendio en el barrio La Mano de Dios, aún no se ha definido el lote para el nuevo barrio, a pesar de contar con los recursos económicos destinados por el Municipio, el Departamento y la Nación. Agosto 29 de 2003
20 “La Mano de Dios recibió 713 subsidios de vivienda” El Colombiano 713 familias del barrio La Mano de Dios, que perdieron lo poco que tenían en un incendio, reciben subsidios de vivienda de interés social de los gobiernos municipal, nacional y departamental, en una ceremonia oficial presidida por el alcalde de Medellín. Diciembre 1 de 2003
21 “Soluciones para La Mano de Dios” El Mundo En los próximos días comenzará el proyecto de reasentamiento para 714 familias damnificadas por el incendio en el barrio La Mano de Dios. Las instancias departamental, municipal y nacional ya han aportado sus respectivos fondos y se ha definido en qué actividades se destinarán cada uno de los recursos. De estas familias, 470 recibirán viviendas nuevas en un lote del barrio Belén Altavista (construcción que durará un año), 332 tendrán viviendas usadas, y 12 retornarán a su lugar de origen. De esta manera, los gobiernos nacional, departamental y municipal cumplen con los compromisos asumidos tras la tragedia. Febrero 14 de 2004

Resultados y discusión

Con el tratamiento de este hecho emblemático, los medios impresos concentran su interés en la conflagración, ya que los fenómenos asociados a esta realidad tienen tintes trágicos o negativos. Así como la tragedia es de gran magnitud, así también es el despliegue visual y escrito que los informativos realizan, evidenciando un frenesí periodístico tras el cual se esconden estrategias de desinformación (Pablos, 2008). En contraste, el tratamiento informativo en las épocas previa y posterior a la tragedia se limitó a informes de seguimiento y noticias sobre la situación de los damnificados -notas ubicadas en páginas interiores (nunca en titulares)-, sin llegar a ser abordadas en reportajes y, mucho menos, en editoriales, a pesar de que contenían información positiva sobre la situación de los desplazados. En última instancia, la tendencia de los medios impresos es perpetuar los imaginarios colectivos negativos y funestos relacionados con el fenómeno del desplazamiento, dado que se requiere un evento de tal magnitud para que sus páginas enfoquen la atención en esta problemática, ya generalizada en el territorio nacional.

Tabla 2: Cómo se les nombra o se les refiere

Categorías Notas de prensa Total %
1. Desplazados (1), (2), (3), (4), (5), (6), (7), (9), (10), (11), (12), (13), (17) 13 50
2. Damnificados (6), (9), (10), (11), (12), (13), (14), (15), (17), (18), (19), (20), (21) 13 50

En síntesis, el cambio semántico de desplazado a damnificado favorece a la institucionalidad. El Estado enfrenta una situación coyuntural (una tragedia, un incendio), en lugar de un problema estructural como el olvido histórico al que han sido sometidas varias poblaciones del país. De hecho, si el asentamiento La Mano de Dios no hubiera estado siempre asociado con el fenómeno del desplazamiento, es muy probable que el lector desprevenido o descontextualizado se formara la impresión de que esta tragedia afectó a gente normal que, debido a descuidos, vandalismo o al destino, ahora enfrenta una situación trágica. Esto se debe a que los medios impresos son muy cuidadosos y evitan usar la palabra desplazado en la etapa posterior a la tragedia. Como se muestra en la Tabla 2, la designación de desplazados aparece con mayor énfasis en las notas publicadas antes del incendio (de la 1 a la 4).

En cualquier caso, el nombre del barrio sirve como referente de dos situaciones: una anterior, la del desplaza miento, y una posterior, la de la tragedia. La forma en que los medios se refieren a La Mano de Dios revela el objetivo mediático de que el nombre del barrio quede asociado principalmente a la tragedia del incendio (momentánea, relacionada con la solidaridad, y producto de una situación menos previsible por la institucionalidad) en lugar de a la situación de desplazamiento anterior (más permanente, debido a una falta de gobernabilidad y eficiencia estatal). Esta intencionalidad se confirma en el hecho de que los medios no hacen mucho esfuerzo por mostrar la relación causa-consecuencia de los hechos (la tragedia es una de las consecuencias del desplazamiento), ni por contextualizar el evento, excepto en algunos casos aislados, como en la nota de prensa n.° 13, y en otros donde se menciona de manera furtiva el origen de los damnificados. Esta ruptura informativa busca, nuevamente, aislar la situación antigua de la nueva, de manera que la noticia y sus repercusiones queden en primer plano.

Tipificaciones de los desplazados-damnificados

El tratamiento informativo de los medios presenta ciertos matices que contrastan con la naturaleza del caso emblemático. Tanto el desplazamiento como la tragedia del incendio encierran, por antonomasia, connotaciones negativas. No obstante, los periódicos, al menos desde la titulación, hacen un esfuerzo -quizás explícito- por presentar estos hechos desde la perspectiva más positiva posible.

Sin embargo, en un análisis más detallado de las temáticas abordadas por los medios, se observa que las tipifica ciones negativas triplican a las de carácter positivo. De las 96 tipificaciones encontradas, el 58 % (11 tipificaciones) se refieren a aspectos negativos, mientras que el 26 % (3 tipificaciones) y el 16 % (5 tipificaciones) se refieren a caracterizaciones de índole positiva y neutra, respectivamente. Esto significa que por cada imagen positiva del desplazado, aparecen tres más de índole negativa, consolidando así los imaginarios de víctimas, en el mejor de los casos, o de pedigüeños y amenazantes, en el peor. Un porcentaje menor se encuentra en las tipificaciones que decidimos llamar neutras, las cuales pueden interpretarse desde una perspectiva tanto positiva como negativa.

En detalle, de los 21 artículos analizados como muestra, nueve de ellos (un 42,8 %) describen a los damnificados como aquellos perseguidos por las desgracias, utilizando recursos como conjunciones de adición (también), verbos (volvió) y comparaciones (igualitico). Ocho artículos (38 % de la muestra) se refieren a los desplazados-damnificados como aquellos que tienen poco y lo pierden todo (especialmente a través de contrastes entre el antes y el ahora, los sueños y la realidad, lo negativo y lo más negativo, lo que pudo haber sido y no fue), y como aquellos que tienden al sufrimiento, especialmente a través de descripciones que buscan en el lector, como efecto perlocucionario, la conmoción y la empatía (Yassen, 2020). A pesar de esto -y de ahí el contraste en el tratamiento de la informa ción-, el primer lugar lo ocupan los diez artículos (47,6 % de la muestra) que presentan al desplazado-damnificado desde una óptica positiva: como seres que luchan, que muestran su carácter aguerrido, y que, con su espíritu emprendedor, buscan alternativas para conservar la esperanza de vida.

En su intento por retratar la realidad, tanto en hechos como en sensaciones y experiencias, el periodista encuentra que la vida del desplazado-damnificado se mueve en una constante de tropiezos e infortunios, pero también de nuevas energías para salir adelante. Sin embargo, tipificaciones alternas como las de incrédulos-desconfiados y los que piden (23,8 % cada una), la de personas con pocas opciones (19 %), la de incontables, porque parecen multiplicarse constantemente, y la de peligrosos (14,3 % cada una) tienden a ampliar los horizontes de la problemática, y lo que es peor, con repercusiones para quienes están cerca de estas comunidades (notemos que la mayoría de estas últimas tipificaciones se refieren indirectamente al otro, es decir, al no desplazado). No está de más señalar el contraste de tipificaciones que, evidentemente, termina por afectar la imagen positiva de los desplazados-damnificados: mientras un 23,8 % de los artículos los presentan como los que piden (característica negativa) y como los beneficiarios de ayudas (característica neutra), solo un 9,5 % contrasta estas tipificaciones con las de aquellos que agradecen a sus benefactores (característica positiva).

Tabla 3: Tipificaciones de los damnificados-desplazados

Carácter Tipificación Notas de prensa Total %
Negativo 1. Los que son perseguidos por las desgracias (5), (6), (9), (10), (11), (12), (13), (15), (20). 9 42,8
2. Los que tienen poco o lo pierden todo (5), (7), (8), (9), (10), (11), (12), (20). 8 38
3. Los que sufren (5), (7), (10), (11), (12), (13), (18), (20). 8
4. Los que viven en zonas poco seguras (para vivir o con problemas de seguridad) (3), (6), (11), (13), (18), (19). 6 28,6
5. Angustiados y desesperados (7), (8), (10), (13), (15). 5 23,8
6. Los que están destinados al olvido y a la indiferencia (11), (13), (5), (12), (19). 5
7. Incrédulos y desconfiados (7), (8), (17), (18), (19). 5
8. Los que piden (3), (8), (9), (17), (20). 5
9. Personas con pocas opciones (5), (6), (11), (13). 4 19
10. Los que se multiplican (son incontables) (1), (6), (8). 3 14,3
11. Peligrosos (3), (20), (21). 3
Subtotal 11 tipificaciones 61 58
Positivo 1. Emprendedores, que conservan la esperanza (1), (3), (7), (9), (10), (11), (12), (13), (14), (18). 10 47,6
2. Agradecidos (11), (20). 2 9,5
3. Unidos (9), (12). 2
Subtotal 3 tipificaciones 14 26
Neutro 1. Comunidades donde pululan los niños (2), (5), (7), (8), (10), (11). 6 28,6
2. Los beneficiados de ayudas (2), (3), (5), (14), (17). 5 23,8
3. Apegados a la familia y a lo poco que les queda (7), (8), (9), (10), (13). 5
4. Personas con un pronunciado sentido religioso (creyentes, para bien o para mal) (1), (12), (13). 3 14,3
5. Que tienen muchas madres lactantes y pocos adultos mayores. (2) y (5). 2 9,5
Subtotal 5 tipificaciones 21 16
Total 19 tipificaciones 96 100

En cuanto a las tipificaciones agrupadas en la categoría de neutro, y como ya hemos reseñado, es muy probable que cada una de ellas se preste a interpretaciones ambiguas y contradictorias. Por ejemplo, el hecho de que sean comunidades caracterizadas por una gran cantidad de niños (28,6 %) puede significar, por un lado, la esperanza de vida de una comunidad que enfrenta las adversidades y la muerte con una pulsión de vida orientada a la conservación de la especie. Por otro lado, también deja en la mente del lector la incógnita sobre el futuro de estas nuevas generaciones. Aunque los artículos los presentan en situaciones desentendidas y de jolgorio, indirectamente los caracterizan como aquellos que tendrán que soportar y cargar con el infortunio heredado de sus progenitores ‍ (Sepúlveda y Cogollo, 2018). De manera similar, la quinta categoría, que menciona a las comunidades con muchas madres lactantes y pocos adultos mayores, fortalece las relaciones imaginarias entre pobreza y procreación excesiva.

La tipificación de beneficiarios de ayudas (23,8 %) puede interpretarse tanto como una muestra de la solida ridad de las personas, como una señal de lo afortunados (si se permite el término) que son los damnificados al contar con apoyo institucional en medio de las desgracias. No obstante, también puede verse como una extensión de la caracterización de estas personas como constantemente solicitantes de bienes y servicios de los demás ‍ (Prado et al., 2017), lo cual complementa la categoría de personas con pocas opciones. Finalmente, la categoría de personas con un alto sentido religioso puede ser vista como una fortaleza que une a los desplazados, convirtiéndose en su estandarte y grito de batalla, hasta el punto de figurar en el nombre del asentamiento. Sin embargo, también puede ser interpretada como un recurso utilizado tanto por los periodistas como por los personajes para expresar, a través del lenguaje, sus confusos sentimientos de desesperación y desconsuelo.

Problemáticas y fenómenos alternos

Tabla 4: Problemáticas y fenómenos alternos

Categorías Notas de prensa Total %
1. Sostenibilidad en los procesos. Acciones mancomunadas comunidad-instituciones. Cooperación institucional (3), (4), (8), (9), (11), (13), (14), (18), (20), (21). 10 47,6
2. La pobreza (2), (3), (4), (6), (9), (11), (15), (20). 8 38
3. El alimentario-desnutrición (1), (2), (3), (4), (6), (15), (20). 7 33,3
4. Cadenas de tragedias de los desplazados (5), (7), (8), (9), (10), (11), (12). 7
5. Asentamientos sin condiciones mínimas de seguridad (3), (6), (7), (9), (11), (13). 6 28,6
6. El desempleo (subempleo): oficios domésticos, reciclaje, limosnas, construcciones, vendedores ambulantes (5), (6), (8), (12), (15). 5 23,8
7. La productividad (aspecto económico) (2), (14), (15), (17). 4
8. Abandono y exclusión (social y estatal) (9), (10), (13), (19). 4
9. Fe arraigada del ancestro cultural paisa (1), (5), (10), (13). 4
10. Violencia (carácter violento de los desplazados, medio violento) (15), (16), (17), (21). 4 19
11. Promesas sin cumplir. Dilatación de procesos (15), (18), (19), (21). 4
12. Niños que crecen sin la compañía de sus padres (en albergues) o que crecen trabajando al lado de ellos (3), (7), (9). 3
13. Quienes se aprovechan de la situación (4), (8) (10). 3
14. Solidaridad con los desplazados (5), (7), (10). 3
15. Carácter aguerrido de los desplazados (7), (10), (13). 3 14,3
16. Hacinamiento, explosión demográfica (7), (9), (10). 3
17. La depresión y otros problemas psicológicos (2), (12). 2
18. Electrodomésticos (tv) como valores predominantes (7), (8). 2
19. Deserción escolar (2), (3). 2 9,5
20. Desplazamiento generalizado en el país (10), (16). 2
21. El maltrato infantil (2). 1 4,8
22. Necesidades de capacitación (3). 1
Total: 22 categorías 21 notas de prensa

En la tabla anterior, la idea de contraste y el tratamiento paradójico de la información vuelve a tener sentido. Aunque casi la mitad de los artículos giran en torno a los procesos entre la comunidad y la institucionalidad (lo que, por un lado, refuerza la idea de empoderamiento de los menos favorecidos y, por otro, deja una imagen positiva de los entes gubernamentales en la mente del lector), es notable que dieciséis de las veintidós categorías se refieren directamente a fenómenos con connotaciones negativas: pobreza, desnutrición, desempleo, abandono y exclusión, falta de seguridad en los asentamientos, cadenas de tragedias, violencia, promesas incumplidas, niños que crecen sin la compañía de sus padres, personas ajenas que se aprovechan de la situación, depresión y otros problemas psicológicos ( Martínez et al., 2016; Gómez-Restrepo et al., 2016), hacinamiento, deserción escolar, desplazamiento generalizado en el país, maltrato infantil y falta de capacitación.

Estas categorías negativas refuerzan los imaginarios colectivos y las tipificaciones de los desplazados. El medio de información, por tanto, se convierte en un vehículo que, para el lector con un conocimiento vago o moderado de la situación, puede consolidar los paradigmas que la misma realidad presenta (en este caso, el medio refleja fielmente los hechos). Además, el medio puede esquematizar la situación de tal manera que el lector, sin otro referente, se ve condicionado por la manera en que se presenta la información. Así, desplazamiento se asocia con pobreza (38 %), desnutrición (33,3 %), un eslabón más en la cadena de desgracias que enfrentan las víctimas (33,3 %) y desempleo (23,8 %). Estas problemáticas tienen repercusiones negativas en el desarrollo de una ciudad: aunque pueden preocupar directamente a una parte de la población (en este caso, los desplazados), terminan por generar coyunturas más amplias, como la violencia (19 %) o el desplazamiento como problemática nacionalizada (9,5 %). No obstante, frente a estas coyunturas también se presentan aspectos positivos, especialmente relacionados con la cultura local: solidaria (14,3 %), pujante (14,3 %) y creyente (19 %).

A pesar de estos contrastes, el lector completa su imaginario del desplazado con situaciones que refuerzan la imagen de víctimas, ya sea del abandono y la exclusión social y estatal (19 %), de un sistema que viola o pospone sus promesas (19 %), de otros que se aprovechan de su situación para perjudicarlos o para recibir privilegios a los que por ley tienen derecho (14,3 %), o de la falta de oportunidades de capacitación (4,8 %). Esta combinación de elementos causales de desesperanza lleva, casi inevitablemente, a consecuencias también negativas: hacinamiento (14,3 %), maltrato infantil (4,8 %), deserción escolar (9,5 %), depresión y otros problemas psicológicos (9,5 %), padres ausentes en la formación y crianza de sus hijos (14,3 %) y búsqueda de terrenos inadecuados para la construcción, que se convierten en las únicas opciones para sentir que tienen un lugar en el cual vivir (28,6 %). Se observa que la mayoría de estos fenómenos comparten el denominador común de la imagen del niño víctima; en última instancia, son descripciones y narraciones de un presente sombrío, que configura un futuro menos prometedor.

Análisis y conclusiones

Con el tratamiento de la información, los medios masivos impresos realizan un cambio conceptual en las situaciones que enfrentan las víctimas del desplazamiento. Esto crea una cortina de humo que exime al Estado de culpabilidades y oculta las responsabilidades de la institucionalidad frente a este flagelo (recordemos que el desplazamiento es una de las consecuencias del abandono gubernamental). En resumen, hay un interés en visibilizar información sobre el fenómeno coyuntural, como el incendio, en detrimento de abordar con profundidad el problema histó rico del desplazamiento, en una dinámica de acumulación y ocultamiento, característica de la desinformación ‍(Alonso-González, 2019). En contraste, las páginas periodísticas que abordan la tragedia de La Mano de Dios presentan al Estado como un ente activo, dispuesto a atender eventualidades que, como un incendio, obedecen a irresponsabilidades, olvidos o errores no identificados, o a eventos naturales.

Asimismo, la transformación semántica de desplazado a damnificado, producto de la desinformación con un encuadre intencionado, otorga al problema del desarraigo forzoso un nuevo giro en términos de temporalidad. El desplazado asume un nuevo papel, el de damnificado, que podrá ser resarcido una vez que se encuentren mejores condiciones. En última instancia, es más fácil para el Estado enfrentar una situación trágica y coyuntural que una situación de desplazamiento estructural. En la primera, cualquier acción se percibe como un valor agregado; en la segunda, cualquier acción se considera como una solución secundaria o desesperada a un problema no resuelto en su raíz.

En contraste, mientras la institucionalidad mantiene una imagen positiva (apareciendo con sus funcionarios en la mayorí a de las notas, cumpliendo el papel de fuentes y protagonistas, y mostrando la autoridad visible), los desplazados terminan siendo tipificados con roles y caracterí sticas negativas (ví ctimas, peticionarios, esperantes, violentos, peligrosos; aquellos que viven en condiciones precarias, en medio de pobreza, desempleo, procreació n no controlada, falta de educación y oportunidades). Estas tipificaciones minimizan tanto los valores positivos que aún conservan, como la fe, la esperanza y la tenacidad, como los esfuerzos por mostrar la cara positiva de estas desgracias en los titulares y en el desarrollo de la información (Dijk, 2006). Estas valoraciones negativas y la adjetivación especulativa son indicios de estrategias de desinformación (Rodríguez, 2018). Las alusiones positivas hacia la institucionalidad relegan el papel de los grupos armados (causantes directos del desplazamiento) a un plano casi imperceptible y restan valor a la labor de las ONG y de las organizaciones comunitarias (con sus líderes), en comparación con las acciones estatales.

Finalmente, los efectos perlocucionarios del medio de información generan en el lector sensaciones de horror y tristeza que, si bien conducen a sentimientos de compasión y solidaridad, también dejan implícitamente la explicación y atribución de responsabilidades en relación con algunos males que aquejan la cotidianidad de su ciudad, como la inseguridad, el espacio público, la violencia y la imagen. Todo ello perjudica la imagen de los desplazados-damnificados y refuerza fenómenos de discriminación, tan visibles en la actualidad (Martín, 2016).

Referencias

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Publicado
2025-01-01
Sección
Artículos

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