Análisis cuantitativo-descriptivo de las obras recomendadas en Planes Nacionales de Lectura iberoamericanos
Resumen
Desde 2003, los países iberoamericanos han situado la lectura como asunto prioritario de su política pública a través de los Planes Nacionales de Lectura. Dado su impacto en la formación de lectores, se presenta un estudio cuantitativo con el objeto de determinar las características de las obras recomendadas por Argentina, Chile y Uruguay en el marco de sus Planes Nacionales de Lectura de Educación Infantil y Primaria y analizar los métodos de taxonomización que emplean para categorizarlas. Para ello, se creó una base de datos de 286 títulos, que fueron clasificados mediante taxonomías incluidas en los documentos oficiales y otras creadas ad hoc. A continuación, se aplicaron estadísticos descriptivos. Los resultados muestran el interés por dirigir la formación de los lectores hacia conceptos de reflexión identitaria y hacia un modelo de educación literaria basado en los presupuestos de la Estética de la Recepción al demandar la participación de un lector activo.
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Recibido: 28 de febrero de 2025; Aceptado: 26 de agosto de 2025; : 1 de enero de 2026
Resumen
Desde 2003, los países iberoamericanos han situado la lectura como asunto prioritario de su política pública a través de los Planes Nacionales de Lectura. Dado su impacto en la formación de lectores, se presenta un estudio cuantitativo con el objeto de determinar las características de las obras recomendadas por Argentina, Chile y Uruguay en el marco de sus Planes Nacionales de Lectura de Educación Infantil y Primaria y analizar los métodos de taxonomización que emplean para categorizarlas. Para ello, se creó una base de datos de 286 títulos, que fueron clasificados mediante taxonomías incluidas en los documentos oficiales y otras creadas ad hoc. A continuación, se aplicaron estadísticos descriptivos. Los resultados muestran el interés por dirigir la formación de los lectores hacia conceptos de reflexión identitaria y hacia un modelo de educación literaria basado en los presupuestos de la Estética de la Recepción al demandar la participación de un lector activo.
Palabras clave:
catálogo, literatura infantil y juvenil, lectura, escuela, investigación, investigación institucional.Abstract
Since 2003, Ibero-American countries have placed reading as a priority issue in their public policy through National Reading Plans. Given their impact on the training of readers, a quantitative study is presented with the aim of determining the characteristics of the works recommended by Argentina, Chile, and Uruguay within the framework of their National Reading Plans for Early Childhood and Primary Education, and of analyzing the taxonomization methods they use to categorize them. To this end, a database of 286 titles was created, which were classified using taxonomies included in the official documents and others created ad hoc. Descriptive statistics were then applied. The results show an interest in guiding the training of readers toward concepts of identity-based reflection and toward a model of literary education based on the principles of Reception Aesthetics, as they call for the participation of an active reader.
Keywords:
catalog, children’s and young adult literature, reading, school, research, institutional research.Resumo
Desde 2003, os países ibero-americanos têm colocado a leitura como questão prioritária de sua política pública por meio dos Planos Nacionais de Leitura. Dado o seu impacto na formação de leitores, apresenta-se um estudo quantitativo com o objetivo de determinar as características das obras recomendadas pela Argentina, Chile e Uruguai no âmbito de seus Planos Nacionais de Leitura para a Educação Infantil e o Ensino Fundamental, e de analisar os métodos de taxonomização que utilizam para categorizá-las. Para isso, foi criada uma base de dados com 286 títulos, que foram classificados utilizando taxonomias incluídas nos documentos oficiais e outras criadas ad hoc. Em seguida, aplicaram-se estatísticas descritivas. Os resultados mostram o interesse em orientar a formação dos leitores para conceitos de reflexão identitária e para um modelo de educação literária baseado nos pressupostos da Estética da Recepção, ao exigir a participação de um leitor ativo.
Palavras-chave:
catálogo, literatura infantil e juvenil, leitura, escola, pesquisa, pesquisa institucional.Introducción
Desde la década de 1990, múltiples Estados del mundo han diseñado y puesto en práctica distintos planes nacionales de lectura con la intención de formar ciudadanos críticos y alfabetizados. Elaboradas y organizadas sobre todo por los ministerios de educación de cada país, estas políticas públicas se articulan en torno a la labor del mediador, la selección de un corpus de calidad y variado en géneros y temáticas, y el abastecimiento de las bibliotecas escolares. Asimismo, cuestiones como la inclusión de temáticas, autores y lenguas propias suelen constituir otro eje importante de estos discursos.
Los esfuerzos de los países iberoamericanos son paradigmáticos de esta vocación por construir programas nacionales en torno a la lectura. Así, como parte de los compromisos adquiridos en la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (2003), Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay acordaron incorporar la lectura como asunto prioritario de sus agendas de política pública mediante la creación de Planes Nacionales de Lectura, leyes del libro y otros marcos jurídicos y normativos (Parra, 2017, p. 19). A partir de ese momento, se dio inicio al Plan Iberoamericano de Lectura (Ilímita) y, desde 2006, a la Red Iberoamericana de Responsables de Políticas y Planes de Lectura (Redplanes).
La reivindicación social y placentera de la lectura, la mejora de las competencias lectoras, el fortalecimiento conjunto e institucional de la escuela, la biblioteca y la familia, el acceso libre a la lectura, la formación de mediadores y el establecimiento de redes de trabajo son los objetivos comunes que definen las acciones de los PNL iberoamericanos (Zapata, 2014, p. 185). Según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), desde 2003 dichos esfuerzos han repercutido positivamente en la valoración de la lectura como un aspecto clave en la integración social y en la configuración de una ciudadanía crítica. De hecho, puede decirse que actualmente, salvo algunas excepciones, la región cuenta con los mecanismos adecuados para desarrollar acciones orientadas a la reconstrucción del tejido social mediante la lectura (Parra, 2017).
A pesar de que existen múltiples documentos oficiales publicados sobre los PNL iberoamericanos, como la Guía para el diseño de planes nacionales de lectura (Isaza y Sánchez-Lozano, 2017), Una región de lectores (Peña y Isaza, 2005), Una región de lectores que crece (Zapata, 2014) y Planes nacionales de lectura en Iberoamérica 2017: objetivos, logros y dificultades (Parra, 2017), lo cierto es que en la bibliografía académica se encuentran pocas investigaciones centradas en este tema. Una excepción es el estudio de Mihal (2009), que explora desde una perspectiva sociológica y política las implicaciones del PNL de Argentina entre 2006 y 2007, marcado, según concluye la autora, por su flexibilidad y heterogeneidad. Este Plan Nacional también es objeto de investigación de Redondo (2019) -aunque se centra en el periodo 2003-2015-. La aproximación de la lectura a la realidad cotidiana de los alumnos, la conexión emocional entre los libros y los lectores, una política de la identidad y de la memoria, de expresión de lo social en la que se promueve el contacto con múltiples lenguas autóctonas, pero también con idiomas y temáticas internacionales, son las líneas que, de acuerdo con el autor, definen el documento argentino. En él también se basan Toranzos y Oliveira (2020) cuando analizan las representaciones sobre la lectura y las claves de mediación propuestas por el Estado argentino, con resultados que muestran el énfasis en la lectura por placer.
Desde un enfoque también cualitativo, Chinchilla et al. (2018) analizan la concepción de la lectura y del sujeto lector que subyace al PNL de Colombia Leer es mi cuento. Según los autores, en este documento la labor humanista asociada a la lectura queda relegada a una formación instrumentalizada al servicio de estándares y pruebas de evaluación, puesto que, aunque el plan expresa un “concepto pertinente y sólido sobre la lectura”, también se ve afectado “por la mirada evaluativa de corte cuantitativo a la que responde” (p. 151).
Dado que, como puede observarse, todas las investigaciones que han explorado los PNL en Iberoamérica lo han hecho mediante aproximaciones cualitativas, a continuación se presenta un estudio cuantitativo que parte del análisis del catálogo de obras recomendadas en el marco de los planes de Argentina, Chile y Uruguay en educación infantil y primaria. En este sentido, el estudio documental de corpus literarios es una práctica investigadora frecuente en la didáctica de la lengua y la literatura (Álvarez-Ramos et al., 2023; Lluch, 2025), en virtud de la relevancia de la selección de las obras en la formación de lectores (Huang et al., 2015) y de la importancia que atribuye la bibliografía académica a los procesos de canonización (Walsh y Antoniak, 2021). Por tanto, se plantean dos objetivos de investigación: determinar las características de las obras que integran los catálogos seleccionados y analizar los métodos e instrumentos de taxonomización que utilizan los planes para clasificarlas.
Metodología
La metodología de esta investigación es no experimental y de tipo cuantitativo. En concreto, se trata de un estudio bibliográfico y documental (Cardona, 2002), basado en la revisión funcional de un corpus y en su taxonomización posterior a través de clasificaciones elaboradas por los propios planes nacionales y de otras diseñadas ad hoc. En consecuencia, se interpretan una serie de datos extraídos mediante estadística descriptiva.
Para ello, se consultaron los Planes Nacionales de Lectura de los países americanos de Iberoamérica, así como las páginas web anexas a estos. Se buscaba recabar documentos en los que los órganos encargados de elaborar los planes ofrecieran una lista de obras recomendadas para educación infantil y primaria, junto con algunos datos como la editorial, la temática o el género literario. Tras realizar esta búsqueda, se encontró que Argentina, Chile, Uruguay y Colombia cumplían estos requisitos. No obstante, el análisis se restringe a los tres primeros países, puesto que, desde que el programa Leer es mi cuento se instauró en Colombia, se han recomendado 671 títulos, cantidad suficiente para un estudio propio y específico. Finalmente, la base de datos de este estudio está compuesta por 286 obras.
En el marco de su Plan Nacional de Lectura, el Ministerio de Educación de Argentina lanzó la colección Leer abre mundos. La colección se divide en cuatro antologías: nivel inicial, nivel primario, nivel secundario y nivel EPJA (educación de personas jóvenes y adultas), aunque solo las dos primeras fueron escogidas para la presente investigación. La primera reúne 61 obras y la segunda, 44. Ambos catálogos presentan la misma estructura de metadatos, pues informan sobre el título de la obra, el autor, el idioma, el ilustrador y el subgénero, incluyen los datos bibliográficos y ofrecen un breve párrafo sobre su contenido. Además, incorporan un índice en el que se asocian dos o tres palabras a cada obra.
El Plan Nacional de Fomento de la Lectura de Chile, denominado Lee Chile Lee, ofrece en su página web múltiples recursos de interés sobre la lectura en el país. Uno de ellos, titulado Selección y uso de libros para lectores iniciales. Guía para Educación Parvularia, recoge una propuesta realizada por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) y la Pontificia Universidad Católica. De cada uno de los 76 libros se cataloga su género y sus datos bibliográficos, y se elabora una breve reseña. Además, se señalan los recursos del lenguaje más destacados de los títulos, así como la tipología de sus ilustraciones. En la misma página web, el documento Lee hoy, lee futuro es una guía de literatura para niños y jóvenes elaborada por el programa Biblioteca Escolar Futuro y su Comité de Evaluación de Libros Futuro. Se divide en cuatro apartados en función de la edad a la que se destinan las obras: desde los tres años, desde los seis, desde los nueve, desde los doce y desde los dieciséis. Dado que a los doce años se inicia la educación secundaria, en esta investigación únicamente se han registrado los títulos de las tres primeras secciones. Además de los datos bibliográficos y una breve reseña, el documento también clasifica las obras según si son libros informativos, han recibido un premio, son chilenos, clásicos o deben leerse en compañía de un mediador.
Como parte del Plan Nacional de Lecturas de Uruguay, Leer es abrazarnos con palabras es un recurso para fomentar la lectura en los niños y las niñas de cero a cinco años. El proyecto nace del trabajo conjunto entre el Programa de Lectura y Educación Lingüística de la Dirección Nacional de Educación, Uruguay Crece Contigo del Ministerio de Desarrollo Social, Políticas de Primera Infancia del Ministerio de Educación y Cultura, y la Sala Infantil de la Biblioteca Nacional. En su colección de veinte libros recomendados se incluyen los datos bibliográficos y una breve reseña de cada obra.
Como puede observarse, los datos bibliográficos y un breve análisis de las obras son las informaciones que ofrecen todos los planes seleccionados. Existe una mayor diversidad en cuanto a las clasificaciones genéricas, cada una con su propia terminología. Puesto que los títulos que integran el corpus de Uruguay y el documento Lee hoy, lee futuro del PNL de Chile no reciben una etiqueta de género y, además, para poder contrastar todas las propuestas a través de los mismos criterios, cada uno de los títulos de los corpus de estudio fue también categorizado mediante una taxonomía anexa que parte de modelos de clasificación tradicionales, a los que se añaden categorías emergentes. En su configuración se procuró establecer una variedad de descriptores lo suficientemente amplia para catalogar todas las obras del corpus y lo suficientemente sintética para cumplir con el principio de parsimonia. Así, se incluyen narrativa, poesía, teatro, cómic o novela gráfica, álbum sin palabras (Nikolajeva y Scott, 2006), libro-álbum o libro ilustrado (Bader, 1976; Linden, 2016) y antología mixta.
Otra clasificación elaborada por los investigadores es la de ficcionalidad, según la cual las obras se codificaron como libros de ficción o de no ficción (Kuhn et al., 2017). Con libros de no ficción se alude a ese nuevo modelo de títulos que surge en el marco de la sociedad digital y que se caracteriza por fomentar la curiosidad de los lectores infantiles mediante un diseño cuidado tanto del texto como de la imagen, potenciando la materialidad como estrategia de construcción (Tabernero y Laliena, 2023). Dentro de esta categoría, compuesta generalmente por libros ilustrados o álbumes, se agrupan tanto aquellas propuestas que pueden considerarse como no ficción narrativa (Colman, 2007), al integrar los datos en narraciones o estructuras ficcionales, como aquellos textos que construyen, por un lado, un mundo ficcional y, por otro, ofrecen datos e informaciones reales en una sección aparte.
Siguiendo con las categorías elaboradas por los investigadores, se añadieron igualmente el año de publicación original de las obras y la nacionalidad tanto de escritores como de ilustradores, con el fin de determinar la presencia de artistas nacionales en cada corpus. Finalmente, se incorporó si las obras habían recibido algún tipo de premio o nominación.
Una vez organizados los metadatos de todas las obras a través de Excel, se codificaron y analizaron mediante el programa SPSS.25, con el que se realizaron análisis descriptivos en términos de frecuencias. Además, algunos datos cualitativos asociados a las obras, como las palabras clave o el nombre de las editoriales, se trataron a través del paquete tyditext del software R, mediante el cual también se diseñaron varias gráficas.
Resultados
Nota: los descriptores de la variable otros datos no son excluyentes, pues a menudo una obra recibe más de una etiqueta de este tipo. Fuente: elaboración propia.
Tabla 1: Estadísticas del catálogo de Argentina
Variable
Descriptores
n
Frecuencia (%)
Origen del autor
Varias nacionalidades
3
2,9
Iberoamérica
13
12,4
Resto del mundo
12
11,4
Argentina
77
73,3
Origen del ilustrador
Autor e ilustrador
12
11,5
Iberoamérica
15
1,4
Resto del mundo
10
9,5
Argentina
68
64,8
Idioma
Español
101
96,2
Español y otro
4
3,8
Siglo
XX
6
5,7
XXI
99
94,3
Ciclo
Parvulario
60
57,1
Primario
45
42,9
Ficcionalidad
Ficción
99
94,3
No ficción
6
5,7
Premio
Sí
10
9,5
No
95
90,5
Otros datos
Escrito en letra mayúsculas
17
16,2
QR
4
3,8
CD
2
1,9
Recomendado para educación bilingüe
4
3,8
Lectura fácil
1
0,5
Tipografía Opendislexic
2
1,9
Pictogramas
2
1,9
Género literario (clasificación investigadores)
Álbum sin palabras
2
1,9
Antología mixta
4
3,8
Cómic-novela gráfica
5
4,8
Álbum-libro ilustrado
45
42,9
Narrativa
37
35,2
Poesía
8
7,6
Teatro
4
3,8
El catálogo argentino apuesta, sobre todo, por artistas nacionales (Tabla 1), puesto que un 73,3% de los autores y un 64,8% de los ilustradores son argentinos. En ambos casos, el segundo grupo más numeroso es el de los artistas iberoamericanos, con escritores españoles (3), chilenos (3), uruguayos (2), un portugués (1) y un brasileño (1), además de ilustradores españoles (10), peruanos (2), un chileno (1), un ecuatoriano (1) y un uruguayo (1). Finalmente, el 11,4% de los escritores proviene del resto del mundo, especialmente de Francia (2) y Reino Unido (2). Una distribución similar presentan los ilustradores del resto del mundo (9,5%).
En cuanto a los artistas más presentes, este catálogo destaca por su amplia nómina de autores e ilustradores, con hasta 88 escritores y 87 ilustradores distintos. Dentro de los primeros, solo Iris Rivera aparece en tres obras, aunque hay catorce autores que figuran en dos ocasiones, como Ruth Hillar o Adela Basch. Entre los ilustradores, un 11,4% son también los escritores de la obra. La mayoría figura solo una vez, si bien Estrellita Caracol, Itvansch, María Wernicke, Natalia Ninomiya y Tomás Gorostiaga ilustraron dos obras del corpus.
Respecto a las treinta editoriales con mayor peso, la Figura 1 muestra la destacada presencia de una editorial argentina, Sudamericana, y el esfuerzo por dar espacio a otras editoriales del país más periféricas, como Abran Cancha o Bambalí. No obstante, la presencia de empresas mayoritarias como Fondo de Cultura Económica o las españolas Santillana, Libros del Zorro Rojo, SM y Planeta también es significativa.
Figura 1: 30 editoriales más presentes (PNL Argentina)
En ese interés por reivindicar la cultura de América del Sur a través de la literatura, el catálogo acoge tres obras que presentan una edición bilingüe en español y en dos lenguas naturales de pueblos indígenas: el aimara (Una mágica víspera de carnaval) y el guaraní (Tanimbú, El mamboretá). Asimismo, incluye Te quiero más que a la sal, presentada en edición español-armenio. Por ello, solo estas cuatro obras están recomendadas para educación bilingüe. La clasificación otros datos muestra, por tanto, no solo la voluntad del PNL de atender a la diversidad idiomática, sino también la creación de un corpus accesible mediante recursos como la redacción en letras mayúsculas, el uso de la tipografía Opendislexic, los pictogramas y la lectura fácil. Además, instrumentos como el código QR o el CD ofrecen a mediadores y lectores más posibilidades de explorar las obras a través de un enfoque multimodal.
En cuanto a su fecha de lanzamiento, se observa un apabullante dominio de títulos del siglo XXI, con algunos publicados recientemente, como El llamado (2020) o ¿Qué ve el pintor? (2020). Los registros más antiguos datan de 1971 (El pájaro Cucurucho) -reeditado por Niño Editor- y de 1975 (El pueblo que no quería ser gris). Como muestra la Tabla 1, el 57,1% de las obras recomendadas corresponden al nivel parvulario y el 42,9%, a educación primaria. Mayor desequilibrio presenta el índice de ficcionalidad, con un 93,3% de literatura ficcional frente a un 6,7% de obras no ficcionales. Dentro de los libros de no ficción se encuentran propuestas más tradicionales, basadas en el aprendizaje mediante la interrogación, como Adivinanzas o Lola pregunta mucho, abecedarios y también obras en las que la hibridación entre lo ficcional y lo no ficcional constituye el eje de construcción del discurso, como Mexique. El nombre del barco y Panthera Tigris.
Respecto al éxito de las obras catalogadas, un 9,5% han recibido algún premio o nominación, sobre todo iberoamericanos. Se incluyen varios títulos destacados por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina (ALIJA), como La mosca o Microcosmos. Asimismo, Jirafa azul, rinoceronte verde obtuvo el Primer Premio Madres de Plaza de Mayo en 1992, y Geografía de máquinas recibió la Medalla Colibrí en 2012. En el ámbito internacional, Migrantes y Las onomatobellas fueron seleccionados para el catálogo White Ravens, mientras que Tres portugueses bajo un paraguas obtuvo una mención especial en la categoría New Horizons en la Feria del Libro de Bolonia, donde también fue premiado Un museo sobre mí en 2017 en la categoría de mejor ópera prima.
En cuanto a la clasificación genérica (Figura 2) que aporta el PNL argentino, es evidente su preferencia por términos muy específicos, que permiten diferenciar subgéneros. Así, para las composiciones líricas se emplean nomenclaturas como poesía, poemario, poesía visual o poesía en prosa. También se elaboran varios descriptores para la cuentística (cuento, cuento tradicional), que, mediante el marcador cuento-libro álbum, solapan las características de ambas tipologías literarias. Destaca asimismo el uso de libro silencioso para los álbumes sin palabras, así como el énfasis que ejerce el PNL en la tradición oral a través de distintos rótulos para las canciones. En el caso de nuestra clasificación, existe un predominio del libro-álbum (42,9%), categoría empleada para describir algunas obras que el PNL argentino cataloga como cuentos (Panthera Tigris, Otto y Kimoti). De cualquier forma, como se comprobará más adelante, el catálogo argentino es el que ofrece mayor variedad de géneros.
Figura 2: Géneros elaborados por PNL Argentina
En cuanto a las palabras clave atribuidas por el PNL a las obras (Figura 3), se observa una tendencia a utilizar términos que describen temas habituales en la literatura infantil y juvenil, como familia, naturaleza, amistad o amor. Aunque aparecen asuntos como duelo o abuso, la mayoría de etiquetas alude a temas positivos. Dada la insistencia en obras argentinas, no resulta extraño que palabras como identidad y comunidad se encuentren entre las más frecuentes. Además, se emplean nomenclaturas que caracterizan la LIJ desde un punto de vista formal, como humor -la más repetida-, intertextualidad, ironía u oralidad, y también mediante etiquetas genéricas, como retahíla, folclore o cuento policial. Por otro lado, proliferan términos que promueven la diversidad, como discapacidad, intercultural o derechos.
Figura 3: 50 palabras clave más presentes (PNL Argentina)
Como confirma la Tabla 2, el catálogo chileno muestra varias diferencias con respecto al argentino, fundamentalmente en la selección de escritores e ilustradores. A pesar de que un 21,8 % de los escritores son chilenos, el mayor porcentaje lo concentran los autores del resto del mundo, con un 64,1%, procedentes principalmente de Estados Unidos (11), Japón (9), Inglaterra (7) y los Países Bajos (5). En último lugar se encuentran los autores iberoamericanos (10,3%), provenientes de Argentina (3), México (2), Brasil (1), Colombia (1) y España (1). Entre los 54 autores del corpus chileno destacan Anthony Browne (5), María José Ferrada (4) y Oliver Jeffers (4).
Una tendencia similar se detecta entre los ilustradores, aunque -a diferencia de lo que sucede en el catálogo argentino- un 65,4% son también los escritores de la obra. Dentro del porcentaje restante sobresalen nueve ilustradores chilenos, cinco ingleses, dos argentinos, dos españoles y dos venezolanos. Entre los 47 ilustradores, ninguno firma más de una obra.
Nota: los descriptores de la variable recursos del lenguaje no son excluyentes. Fuente: elaboración propia.
Tabla 2: Estadísticas del catálogo “Selección y uso de libros para lectores iniciales. Guía para Educación Parvularia” del PNL de Chile
Variable
Descriptores
n
Frecuencia (%)
Origen del autor
Iberoamérica
8
10,3
Resto del mundo
50
64,1
Chile
17
21,8
Origen del ilustrador
Autor e ilustrador
49
64,5
Iberoamérica
8
9,1
Resto del mundo
11
14
Chile
9
11,5
Siglo
XX
25
32,1
XXI
49
62,8
Ficcionalidad
Ficción
58
76,3
No ficción
18
23,7
Premio
Sí
19
25
No
57
75
Recursos del lenguaje
Secuencia narrativa convencional
32
41
Ampliación y profundidad de vocabulario
31
39,7
Referencia a lo impreso
22
28,2
Secuencia narrativa repetitiva
18
23,1
Referencia intertextual
8
10,3
Uso de rimas
7
9
Uso de onomatopeyas
3
3,8
Ilustraciones
De extrañamiento
31
40,8
Empática, genérica
38
50
Foto
3
3,9
Realista, objetiva, naturalista
4
5,3
Género literario (clasificación investigadores)
Álbum sin palabras
4
5,3
Álbum-libro ilustrado
69
90,8
Poesía
3
3,9
Género literario (clasificación PNL)
Conceptos
3
3,9
Desarrollo de contenidos
12
15,8
Folclor poético
2
2,6
Libro-álbum
38
50
Libro ilustrado
10
13,2
Narración sin palabras
4
5,3
Poesía y canciones
7
9,2
Frente a la clasificación de autores e ilustradores, en la de las editoriales se advierte una importante apuesta por empresas chilenas (Figura 4). De hecho, muchos de los registros catalogados han sido publicados por editoriales que han recibido la Medalla Colibrí, el galardón más importante de la LIJ en Chile, como Ekaré Sur, Pehuén, Amanuta, Planeta Lector y Hueders, aunque la más frecuente, con amplia diferencia, es la filial chilena del Fondo de Cultura Económica. Como sucedía en la clasificación argentina, proliferan editoriales españolas como Kalandraka, Alfaguara o Norma. Asimismo, cabe destacar la inclusión de editoriales especializadas como Iamiqué, centrada en la publicación de literatura de no ficción.
Figura 4: Treinta editoriales más presentes (PNL Chile 1)
También se identifican particularidades propias del catálogo chileno en la fecha de publicación de las obras, con un 32,1% de títulos lanzados en el siglo XX, sobre todo en las décadas de 1960 y 1990. Destaca, además, la presencia de 18 libros de no ficción, que representan casi una cuarta parte del catálogo (23,7%). Aunque en este repertorio se encuentran obras destinadas a la transmisión de conceptos, como los números (1, 2, 3, ¿cuántos ves?) o los miembros de la familia (La familia), varias se relacionan con la naturaleza, en especial con la de América del Sur, como Animales en la tierra, Pieles y más pieles o Animales chilenos.
Otro aspecto reseñable del catálogo es la cantidad de obras premiadas o nominadas que incluye. Dentro de este 25%, se hallan galardones variados, como el Premio Andersen (Ramón preocupón), la Medalla Caldecott (Donde viven los monstruos), el Zilveren Griffel (El pato y la muerte), el Zilveren Penselen (Sapo y la canción del mirlo) o el New York Times Best Illustrated Children’s Book (La ola).
En lo que respecta a los géneros literarios predominantes, la clasificación creada por el PNL ofrece descriptores muy específicos. Así, otorga dos categorías propias a la literatura de no ficción: los libros de conceptos, en los “que se introducen algunas nociones tales como formas, tamaños, contrarios, colores”, como Pomelo y los contrarios o La familia; y los libros de desarrollo de contenido, en los que “el discurso pretende transmitir contenidos a los lectores, basándose en hechos reales” (Barra et al., 2019, p. 14), como Animales al natural. En cuanto a la ficción, distingue el libro álbum del libro ilustrado, las obras poéticas y las pertenecientes al folclor poético, y utiliza la denominación narración sin palabras para las obras que “comunican un mundo ficcional a través de la potencialidad de las imágenes” (Barra et al., 2019, p. 13), como La ola o El niño y el aeroplano.
Aunque nuestra taxonomía emplea categorías menos concretas, ambas coinciden en señalar el predominio de formatos estéticos. No obstante, lo que en algunos casos ha sido clasificado por el PNL como poesía o libro de contenidos, en nuestra clasificación figura como libro-álbum/libro ilustrado (Cocodrilo, Arrullo, Dientes). En el caso de la poesía, preferimos hablar de libro-álbum o libro ilustrado escrito en formas líricas, cuya unidad primordial es la doble página, sobre la que interactúan texto e imagen de forma interdependiente (Linden, 2016), como también sucede en algunas obras de no ficción, como 1, 2, 3, ¿cuántos ves?. Por último, conviene resaltar la ausencia de propuestas narrativas, teatrales o en formato cómic-novela gráfica.
De acuerdo con el documento, existen una serie de recursos del lenguaje verbal que caracterizan las obras infantiles. El más presente es la “secuencia narrativa convencional”, que domina en un 41% de los registros. Se trata de “narraciones que siguen un esquema de progresión lineal y secuencial” (2019, p. 13), como El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. A continuación, un 39,7% de las obras “permite enseñar a los lectores iniciales palabras nuevas de distintos niveles de complejidad” (2019, p. 13). Aunque múltiples títulos ficcionales han recibido este descriptor -ampliación y profundidad de vocabulario-, se utiliza sobre todo para etiquetar libros de no ficción como Terremotos y volcanes para los más curiosos o Cómo funcionan las cosas, lo que se ajusta a la propia configuración de este tipo de propuestas, dirigidas a lectores curiosos.
La referencia a lo impreso describe aquellos libros, como Adivina quién soy o Me gustan los libros, que “refieren al libro, su definición, características, elementos constitutivos y partes” (p. 18), introduciendo a los lectores en la metaficción. Para designar las narraciones que usan la repetición de hechos o palabras, como El nabo gigante, el PNL opta por el descriptor secuencia narrativa repetitiva, que abarca el 23,1% de las obras. Por su parte, referencia intertextual (10,3%) señala títulos que establecen relaciones con otros textos, como En el bosque, donde se pueden encontrar múltiples alusiones a la cuentística tradicional. Finalmente, un 12,8% de las obras incluye rimas u onomatopeyas, fundamentales para acercar a los niños a la lectura poética y a la dimensión lúdica de la literatura. En conjunto, los recursos del lenguaje verbal seleccionados por el PNL se centran, sobre todo, en la estructura de las obras, sus características formales y en cómo los títulos trascienden el universo ficcional que construyen, ya sea refiriendo a la propia realidad física del libro o a otros textos.
En cuanto a los recursos del lenguaje visual que caracterizan los libros infantiles, el documento los organiza en un continuo de cuatro secciones, según el espacio que otorgan tanto a la subjetividad del lector como a la del autor. En un extremo se sitúan las fotografías (3,9%), representaciones muy cercanas al mundo exterior; en el otro, las imágenes de extrañamiento (40,8%), que “dan cuenta de un estilo particular y subjetivo del autor” (2019, p. 20), por lo que generan múltiples interpretaciones. Muestras de esta última corriente, tan vinculada al talento creativo de sus autores, son Yo tenía diez perritos o Donde viven los monstruos, en las que el estilo gráfico y el uso cromático transmiten la subjetividad, frustración y emocionalidad de los personajes, dejando vacíos para que el lector se introduzca en la obra desde sus propios parámetros.
En posiciones intermedias se encuentran las imágenes realistas, objetivas o naturalistas (5,3%), que permiten reconocer con facilidad el referente que evocan o construyen, como en Niña bonita, y las imágenes genérico-empáticas (50%), que “enfatizan más bien la cercanía y empatía con los lectores” (2019, p. 20), como en Sapo y la canción del mirlo. A la vista de los porcentajes de cada categoría, es evidente que este corpus prefiere los libros que buscan incluir al lector en el proceso de interpretación de las imágenes.
Por último, este documento también informa sobre las dimensiones materiales de las obras: si están hechas de papel (80,3%), cartón (18,4%), tela (0 %) o plástico (1,3%). Este dato pone de relieve cómo el PNL destaca la importancia de la materialidad de las obras y del libro como objeto al ofrecer títulos que propician su manipulación física.
Nota: los descriptores de la variable etiqueta no son excluyentes. Fuente: elaboración propia.
Tabla 3: Estadísticas del catálogo “Lee hoy, lee futuro” del PLNL de Chile
Variable
Descriptores
n
Frecuencia (%)
Origen del autor
Varias nacionalidades
2
2,3
Iberoamérica
16
18,2
Resto del mundo
46
52,3
Chile
22
25
Anónimo
2
2,3
Origen del ilustrador
Autor e ilustrador
34
38,6
Varios ilustradores
2
2,4
Iberoamérica
18
20,5
Resto del mundo
16
18,2
Chile
18
20,5
Siglo
XX
10
11,4
XXI
80
88,6
Ciclo
Desde los tres años
24
27,3
Desde los seis
40
45,5
Desde los nueve
24
27,3
Ficcionalidad
Ficción
69
78,4
No ficción
19
21,6
Premio
Sí
33
37,5
No
55
62,5
Etiqueta
Chile
29
33
Mediador
10
11,4
Libro informativo
15
17
Clásicos
8
9,1
Premio
16
18,2
Género literario (clasificación investigadores)
Álbum sin palabras
3
3,4
Antología mixta
1
1,1
Álbum-libro ilustrado
65
73,9
Narrativa
15
17
Poesía
4
4,5
El documento Lee hoy, lee futuro (Tabla 3) sigue el mismo patrón que el anterior en la mayoría de las variables. Entre los escritores, se comprueba nuevamente el predominio de aquellos provenientes de países como Estados Unidos (15), Inglaterra (8) o Francia (7). En segundo lugar se encuentran los autores chilenos, que poseen una representación del 15%. Finalmente, los escritores iberoamericanos proceden, sobre todo, de España (6), México (3) y Argentina (2). Existe una gran variedad de nombres, pues entre los 83 autores distintos solo se repiten David Wiesner, Patrick McDonnell, Satoshi Kitamura y Sergio Gómez.
Como sucedía en el repertorio anterior, predomina el grupo de autores que también ilustran sus obras (38,6%). Entre el resto -chilenos, iberoamericanos y del resto del mundo- hay un equilibrio mayor. Proceden sobre todo de Chile (18), España (6), Italia (4) y Venezuela (4). También destacan por su diversidad de nombres, ya que solo los chilenos Alfredo Cáceres y Gonzalo Martínez ilustran dos títulos.
El dominio de autores e ilustradores chilenos se refleja igualmente en las editoriales, con la destacada presencia de la compañía Ekaré (Figura 5). No obstante, quizá lo más notable es la variedad de empresas españolas que se incluyen en esta clasificación, como Kókinos, Océano Travesía, Kalandraka o Juventud.
Figura 5: Treinta editoriales más presentes (PNL Chile 2)
En este caso sobresale la cantidad de obras publicadas en el siglo XXI (90,9%), aunque también se encuentran títulos canónicos del XX, como Rasmus y el vagabundo, la más antigua (1956), o La cocina de noche (1970). Como muestra la Tabla 3, la mayoría de los títulos recomendados se ubican en la franja de los seis a los nueve años (45,5%). Además, aunque sin alcanzar el registro del documento anterior, los libros de no ficción también tienen una presencia significativa en este catálogo (20,4%). Entre sus temáticas destacan las aproximaciones biográficas -como las dedicadas a Nelson Mandela o Los Beatles-, las referencias al mundo natural, sobre todo de Chile (Animalarte, A vuela de pájaro), y también al mundo del arte (Mis 10 primeros cuadros, Ven a ver arte chileno). De nuevo, se incluyen obras híbridas de no ficción en las que el componente ficcional articula la transmisión de los contenidos, como en Ulk. Memorias de un perro famoso.
Un 18,2% de las obras ha recibido alguno de los siguientes galardones, que son los únicos reconocidos por este catálogo mediante la etiqueta premio: Astrid Lindgren (Theo y Dios), Bologna Ragazzi Award (Migrar), Hans Christian Andersen (Una pequeña casa en el bosque), Medalla Caldecott (El oficial Correa y Gloria), Medalla Colibrí (Tren de lectura), Medalla Newbery (El oficial Correa y Gloria) y White Ravens (Un diamante en el fondo de la tierra). No obstante, hay otros 15 registros que también han recibido títulos o nominaciones no reconocidos por el documento, como el Zilveren Griffel (El ogro de Zeralda) o el Deutscher Jugendliteraturpreis for Bilderbuch (Sr. Minino).
Dentro de esta clasificación conviene destacar que un 33% de las obras han sido editadas en Chile o escritas o ilustradas por autores chilenos. Varias de ellas recuperan historias y fórmulas de la tradición oral chilena (Duerme, niño, duerme), se ambientan en escenarios del país (Plaza de Armas. El corazón de Santiago) o abordan conflictos de su historia (Perejil Piedra). Así, artistas, mediadores y lectores comparten un territorio común que alimenta el sentido de pertenencia.
Resulta igualmente interesante la categoría mediador, que describe aquellos títulos que, según el PNL, requieren de la orientación de un adulto. Si se examinan las características de las obras que ostentan este rótulo, parece que el PNL las atribuye a registros que tratan temas como la muerte o la divinidad (El árbol de la memoria, Theo y Dios), la pena o la incertidumbre (Los días raros), o bien constituyen lecturas de no ficción en las que se presentan nuevos conceptos y términos al lector infantil (Yo, Jane). El hecho de que todas las obras con esta denominación sean álbumes pone de relieve la complejidad discursiva de este género.
Finalmente, ocho títulos han sido clasificados como clásicos, que se distinguen por las múltiples capas de interpretación que ofrecen gracias a técnicas como la metaficción (Un diente se mueve), el humor (El ogro de Zeralda) o la disolución entre lo ficcional y la realidad (Ahora no, Bernardo). También se singularizan por abordar cuestiones esenciales para el ser humano, como los absurdos de la vida moderna (Saltamontes en el camino). Cabe señalar, además, que todos estos títulos pertenecen al siglo XX, por lo que parece que la categoría de clásico, en este documento, conlleva un componente cronológico.
En relación con los géneros literarios más presentes, vuelve a observarse un predominio de formatos estéticos, como el álbum-libro ilustrado y el álbum sin palabras. En segundo lugar abundan las obras narrativas y, finalmente, las poéticas. De nuevo, se constata la ausencia de propuestas teatrales y de cómic o novela gráfica.
Fuente: elaboración propia.
Tabla 4: Estadísticas del catálogo de Uruguay
Variable
Descriptores
n
Frecuencia (%)
Origen del escritor
Iberoamérica
9
45
Resto del mundo
8
40
Uruguay
3
15
Origen del ilustrador
Autor e ilustrador
11
55
Iberoamérica
5
25
Resto del mundo
2
10
Uruguay
2
10
Siglo
XX
3
15
XXI
17
85
Ficcionalidad
Ficción
20
100
No ficción
0
0
Premio
Sí
2
10
No
18
90
Género literario (clasificación investigadores)
Álbum-libro ilustrado
19
95
Narrativa
1
5
El más breve de los catálogos se caracteriza por presentar una distribución muy similar entre escritores iberoamericanos y del resto del mundo. España (3), Uruguay (3), Inglaterra (2), Estados Unidos (2), Chile (2) y Argentina (2) son, de nuevo, los países con más representantes, aunque solo un autor, Antonio Rubio, aparece en la clasificación con dos obras.
Se observa, una vez más, una preponderancia de quienes ejercen simultáneamente como escritores e ilustradores (55%), aunque también destaca la presencia de ilustradores españoles (3) y uruguayos (2). En cuanto a las editoriales, continúa el predominio de empresas como Ekaré, Amanuta, Kókinos o Kalandraka, si bien en este ranking se incluye también la editorial uruguaya Amanuense.
Figura 6: Treinta editoriales más presentes (PNL Uruguay)
En general, el resto de clasificaciones del catálogo uruguayo se singulariza por su marcado desequilibrio. Así, se constata una clara inclinación por obras del siglo XXI (85%) y, sobre todo, ficcionales (100%). Además, Donde viven los monstruos, que, como se ha visto, también figura en otros catálogos, y Un libro son los únicos dos títulos premiados. Por último, conviene insistir en el predominio del álbum-libro ilustrado, categoría que comparte espacio con un único título narrativo, Una pindó.
Conclusiones y discusión
Dado el impacto que han tenido los Planes Nacionales de Lectura en el fomento lector en la región americana de Iberoamérica (Parra, 2017), se ha presentado un estudio cuantitativo-descriptivo que determina las características de las obras recomendadas en el marco de los planes de Argentina, Chile y Uruguay. En la línea de investigaciones previas (Chinchilla et al., 2018; Redondo, 2019; Toranzos y Oliveira, 2020), se ha mostrado cómo el estudio de los PNL permite analizar cuestiones relacionadas con la concepción de la lectura que promueve cada país. En este caso, el análisis documental de los corpus y del proceso de taxonomización ha arrojado luz sobre la noción de literatura infantil y juvenil que transmiten los planes y sobre el tipo de obras que se consideran apropiadas para los lectores en formación. Conviene señalar que, si bien se han identificado patrones comunes entre los cuatro documentos, también se evidencian particularidades propias de cada país.
Así, se ha detectado un esfuerzo por orientar la formación de los lectores hacia conceptos de reflexión identitaria, representatividad o incluso autenticidad y legitimidad cultural, como ya había señalado la investigación cualitativa de Redondo (2019). Esta tendencia se manifiesta con mayor fuerza en el PNL de Argentina, a través del predominio de autores e ilustradores nacionales, la inclusión de obras en lenguas indígenas y la presencia de marcadores que remiten a la comunidad y la identidad. También los catálogos de Chile evidencian esta predisposición, a pesar de contar con una nómina de autores e ilustradores más internacional. Lo confirman el predominio de editoriales chilenas y de aquellas tradicionalmente comprometidas con la representación de las identidades latinoamericanas, como Ekaré, así como la selección de obras vinculadas a sucesos y entornos propios del país. Aunque el catálogo uruguayo destaca por su universalidad, también apuesta por editoriales y autores nacionales.
Por ello, parece que, en un momento en que cada vez son más los estudios que alertan sobre la falta de identificación nacional entre los más jóvenes (Antonsich, 2009), los PNL procuran poner en valor y visibilizar una literatura que remite a conceptos de comunidad e identidad local, evidenciando el nexo entre las instituciones públicas y lo local que ha caracterizado los procesos de canonización desde el siglo XIX (Eaglestone, 1999). No obstante, conviene señalar que todos los catálogos, especialmente los chilenos y el uruguayo, también otorgan un gran protagonismo a autores e ilustradores extranjeros, sobre todo de España, país que desempeña además un papel relevante en el ámbito editorial.
En la selección de las obras también parecen cobrar gran importancia los aspectos temáticos, formales y paratextuales. Así, la inclusión de libros-objeto como Fábrica de escalofríos (PNL Argentina), la atención a los materiales de los títulos (PNL Chile) o el uso del marcador referencia a lo impreso (PNL Chile) demuestran la relevancia que los PNL atribuyen a la materialidad de la lectura como proceso manipulativo que compromete al cuerpo (Tabernero, 2019). Asimismo, las palabras clave del PNL de Argentina, los rasgos asociados a la categoría de clásico en el PNL de Chile o los descriptores del mismo plan en la categoría recursos del lenguaje revelan que, según estos documentos, la metaficción, el humor y la intertextualidad son elementos fundamentales en la caracterización de la LIJ y en la formación de los lectores. Por ello, no resulta extraño el predominio del álbum, un discurso polifónico que, en sintonía con las características del contexto posmoderno en el que surge (Lewis, 1999), se distingue por profundizar en estos aspectos (Nikolajeva, 2008; Linden, 2016). Del mismo modo, la preeminencia de ilustraciones de extrañamiento (PNL Chile) pone de relieve la inclinación de estas políticas hacia un modelo de educación literaria basado en los presupuestos de la estética de la recepción, al demandar la participación de lectores activos (Iser, 1978).
En relación con el predominio del álbum y la variedad de las obras, cabe destacar igualmente la escasez de propuestas teatrales, de cómic o novela gráfica y, en menor medida, de álbumes sin palabras. Además, en los catálogos de Argentina y Uruguay se observa una notable falta de obras de no ficción, lo que parece contradecir las tendencias del mercado y de la investigación académica, si bien coincide con los resultados de múltiples estudios que evidencian el dominio de la ficción en las aulas (Croix, 2023). La referencia al mundo natural y al arte, las biografías y el desarrollo de competencias específicas -como el pensamiento lógico-matemático- son las líneas más dominantes en los libros de no ficción catalogados (Sánchez-Arjona y Saiz-Pantoja, 2024). Sin embargo, a través de propuestas como Panthera Tigris también se advierte el interés por introducir obras que ofrezcan al lector la posibilidad de optar por una lectura más estética o más eferente (Rosenblatt, 2002).
En síntesis, este estudio demuestra la relevancia de los planes nacionales como órganos de mediación que no solo seleccionan obras, sino que también las clasifican, lo que evidencia la influencia que tradicionalmente han ejercido las instituciones en la configuración del canon (Walsh y Antoniak, 2021). No obstante, en este terreno conviene reconocer también el poder de los galardones como instrumentos al servicio de los metatextos (Lotman, 1996), dada la abundancia de obras premiadas (Lluch, 2025). A la luz de los resultados, sería pertinente complementar esta aproximación con un estudio cualitativo más detallado de las obras, que permita extraer patrones narratológicos con mayor profundidad.
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